¡Basta Ya! Imprimir documento
     
 
 
 
Publicado en ABC, miércoles 23 de mayo de 2007 
 
Savater
 
 CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS
 
Jesús Aguirre descubrió a Fernando Savater cuando publicó «Nihilismo y acción». El primer comentario crítico (elogioso, creo recordar) lo escribí yo en «Triunfo». Me gustó el embalaje literario con el que el nuevo, jovencísimo, filósofo envolvía sus ideas. Traía bajo el brazo autores como Melville, Stevenson, Chesterton... Nada que estuviera en los gustos de Sacristán, París, Bueno o Lledó. Buscaba un público más laico y no le importaba exhibir sus vinculaciones con la heterodoxia de García Calvo y Ferlosio. El «panfleto» contra el Todo incluía en este el Estado mismo, el sistema partidario, el exilio... Creía que era más necesaria la defensa de la población carcelaria de los presos comunes que la de los de Camacho. Pensaba que aquellos eran más expresivos de las bases injustas sobre las que está montado el mercado. Sin compartir con él nada de esto, me pareció refrescante su colaboración en «Triunfo». A mí y a Víctor Márquez. Le publicamos con entusiasmo sus comentarios sobre las carreras de caballos que, por otra parte, no leíamos.
 
Mi alejamiento de las posiciones políticas de Savater se acrecentó cuando este comenzó a compartir las tesis de «Egin». En un artículo publicado en «El País», Alfonso Sastre llegó a decir que representaba un caso excepcional entre los intelectuales (al margen de él mismo, por supuesto) incapaces de entender la violencia como una respuesta obligada frente a la violencia estructural del Estado mismo. Savater abandonaría pronto esas ideas, y no por odio a la greña revolucionaria del dramaturgo, sino por propias y fundadas creencias.
 
Savater ha decidido cambiar de «casa» porque, según él, no podía ya soportar los fantasmas que hacían irrespirable el partido de ZP. Lo hace con gentes consecuentes y experimentadas como son Díez, Martínez Gorriarán, Gutiérrez..., y supongo que con otros muchos compañeros de los que formaban «Basta ya», y con los que nos hemos ido encontrando en las manifestaciones de San Sebastián. Ante este hecho sí cabe decir que la nueva formación va a representar una clarificación del sistema de partidos. Las críticas a la política de Zapatero no podían quedar en mero desprecio. Exigían una respuesta seria.