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¿QUÉ HACER CONTRA EL TERRORISMO GLOBAL?


Puestos a quejarse, algunos detractores nos achacan que nos dedicamos sólo a ETA, sin tomar partido contra otros terrorismos, aunque hay otros que nos denuncian por todo lo contrario. Desde luego es imposible (e indeseable) -¡ay!- contentar a todo el mundo, pero sirva la reclamación para recordar que el terrorismo global (es decir, la comisión de crímenes con pretextos políticos en cualquier lugar del mundo a cuenta de causas remotas) nos preocupó desde un principio aunque, como es natural, no en el mismo grado que el doméstico. El terrorismo global fue tema de la portada del primer número de Hasta Aquí, en octubre de 2001. Curiosamente, o no, la fotografía elegida por el Periódico de Catalunya para ilustrar el abyecto libelo que nos dedica un profesional del resentimiento más retorcido, muestra a Fernando Savater y Edurne Uriarte presentando aquel primer número en Bilbao, centrado en el peligro del terrorismo global hace ya dos años y medio, esto es, más de dos años del atentado de Madrid del 11-M, y casi un año antes del 11-S en Estados Unidos.
Muchos visitantes de nuestra web envían mensajes (véase la sección “Testimonios”) que discuten sobre si Basta Ya debe o no pronunciarse no ya sobre actos de terrorismo global, sino también sobre la guerra de Irak o cualquier otro conflicto internacional. Algunos de quienes piensan que debíamos haber rechazado la intervención (o intromisión) en la guerra de Irak no ven ninguna diferencia entre el terrorismo y estas intervenciones militares, ni entre Mikel Antza y George Bush o José María Aznar. Lo que no podemos compartir es semejante relativismo: un presidente de Estado o gobierno que implica a su país en una guerra como la de Irak puede cometer un grave error, pero de ningún modo puede ser acusado de terrorismo. Y finalmente los ciudadanos pueden cambiar de partido de gobierno si están en desacuerdo, como acaba de ocurrir en España. ¿Piensa alguien seriamente que Mikel Antza o cualquier otro verdugo de ETA se retirará si los ciudadanos dejan de votarle? Antes de decir lo que piensan, algunos harían bien en pensar lo que dicen.
En Basta Ya tratamos de atenernos a nuestros fines fundacionales, limitados a la lucha contra el terrorismo y a la solidaridad con sus víctimas, sin que importe, como estableció nuestro primer manifiesto, ni la intensidad ni la procedencia del acto terrorista. Lo que significa que debemos oponernos a cualquier terrorista que actúe entre nosotros y solidarizarnos con la víctima, porque para ésta da lo mismo que la bomba la pusiera ETA o Al-Qaida, aunque el tipo de análisis que pueda hacerse de ambos grupos resulte, lógicamente, muy diferente, tanto por la cercanía o lejanía de los autores como por las implicaciones generales de sus actos. Aunque algunos prefieran otra cosa, Basta Ya no nació para pronunciarse sobre la política internacional de España, gobierne Aznar o lo haga Zapatero, excepto en lo que ataña a la lucha contra el terrorismo, de modo que está fuera de lugar pedirnos un pronunciamiento colectivo al respecto. El verdadero problema está, más bien, en cómo cumplir con nuestro papel en la nueva situación dominada por el terrorismo global, llena de incertidumbres y amenazas.


JOSE LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO LLEGA AL GOBIERNO


Las elecciones del 13-M han dado la victoria al PSOE: felicidades y mucha suerte y acierto, porque todos vamos en el mismo barco que le toca gobernar. Muchos de los temas más espinosos que deberán resolver José Luis Rodríguez Zapatero y su gobierno afectan directamente a los fines de Basta Ya: esta legislatura ofrece una oportunidad única para acabar definitivamente con ETA, y también para frustrar, con el talante más positivo que se pueda pero libre de dudas, esa política obscena basada en el chantaje cuya máxima expresión sigue siendo el Plan Ibarretxe. No esperamos otra cosa. Conocemos a Zapatero. Ha participado en al menos dos grandes manifestaciones convocadas por Basta Ya, y nos ha manifestado su apoyo en algunas reuniones. Tendrá todo nuestro apoyo, como el gobierno anterior, en lo que se refiere a las exigencias de la lucha contra ETA, cuyas líneas magistrales trazaron el Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos, que deben mantenerse con las adaptaciones que se quieran –por ejemplo, incluyendo las amenazas del terrorismo global-, pero sin modificar el contenido esencial. Sobre todo, el acuerdo que advierte a las fuerzas e instituciones políticas de que es ilícito tratar de extraer ventajas del terrorismo que afecta a otros grupos perseguidos de oposición, que sigue siendo lo que ocurre a día de hoy en Euskadi, digan lo que digan los nacionalistas. Es posible que en otros lugares el problema político sea la reforma del Estatuto, los pactos de gobierno o las obras públicas, pero nuestro gran problema sigue siendo la falta de libertad. Vamos a seguir recordándolo.