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VASCONIA:
Una alucinación de Federico Krutwig
 

UNA MAJADERÍA RACISTA EN INTERNET RESPALDADA POR EL GOBIERNO VASCO Y LAS CAJAS DE AHORRO

"Vasconia satisfizo de pleno la sed de la juventud vasca, llegando incluso a condicionar la evolución de ETA en los años que siguieron. Varios pronósticos y reflexiones del libro aún resultan actuales."
Con esta afirmación tan rotunda se expresa la reseña biográfica realizada en una página web subvencionada por las Cajas de Ahorro vascas y el ejecutivo autónomo, a propósito de una de las obras más relevantes de Federico Krutwig Sagredo.
No son nuevas las reseñas amables hacia este personaje, clave en la historia de ETA y del nacionalismo etnicista en Euskadi, pero por lo general, los homenajes, incluido el proporcionado por Euskaltzaindia a quien fuera su académico, han eludido alabar su obra política o realzar su teórica vigencia.
No es el caso de esta reseña (www.argia.com/siglo/prota/98krut.htm) en la que es evidente el carácter propagandístico de la obra clave de esta persona.
Calificar como "actual" los productos políticos de Federico Krutwig no es un tema baladí, más aún, cuando "tropezamos" con esta página web elaborada por la editorial Argia, y nos encontramos con el patrocinio, ni más ni menos, que de las tres cajas de ahorro vascas (BBK, Kutxa y Vital) y del propio Gobierno Vasco.
La lectura es muy clara para todos aquellos que acudan a Internet, dentro y fuera de Euskadi (la red es global) como forma de conocimiento de la realidad vasca y de su pasado inmediato. La obra política de Krutwig "satisface" supuestas necesidades vitales de la juventud vasca y sigue gozando de una amplia "actualidad".
Una afirmación que se apuntaba asimismo en la publicación editada por el Gobierno Vasco en noviembre de 1999 en su colección Bidegileak, aunque no con la claridad actual. La majadería que se recoge en esta página web cuenta con el aval político y el respaldo financiero de importantes instituciones vascas.
Pero, ¿qué es el Vasconia de Federico Krutwig?

VASCONIA. EL DELIRIO SINIESTRO DE FEDERICO KRUTWIG

Federico Carlos Krutwig Sagredo, nació en 1921 en Getxo en el seno de una familia acomodada (su padre, de origen alemán, fue representante de la casa Krupp), y murió en noviembre de 1998 en Bilbao, tras una amplia actividad literaria y política. En su entierro en el cementerio vizcaíno de Derio, participaron alrededor de un centenar de personas. El discurso de despedida fue leído por el presidente de Euskaltzaindia, Jean Haritschelhar, y estaban presentes buena parte de los académicos.
Krutwig era también conocido por sus pseudónimos: Hobeko de Garralda, G. de Zúñiga,... pero especialmente por el de Fernando Sarrrailh de Ihartza.
Este profesor mercantil, estudiante en La Sorbona de Paris y en la Universidad de Bonn, físico y filólogo, ha sido una persona determinante en ETA. Tenía una gran facilidad para los idiomas y se jactaba de leer todas las lenguas del occidente europeo, siendo desde 1943 miembro de la Academia de la Lengua Vasca.
A raíz de un discurso desarrollado en Euskaltzaindia en 1953, donde ataca ferozmente a la Iglesia Católica, por su desinterés en la difusión de la lengua vasca, se exilia. Poco más tarde, en septiembre de 1956, interviene en el Congreso Mundial Vasco de París, donde propone la lucha guerrillera para liberar Euskadi y posteriormente se instala de forma más estable en Biarritz en 1961, contactando con distintos exiliados, entre ellos Miangolarra, representante del ala extrema del nacionalismo vasco, el Jagi-jagi.
En 1965 se encuentra en Bruselas donde trabaja vinculado a la Embajada china traduciendo los textos de Mao Ze Dong al euskara, redactando además el folleto titulado La cuestión vasca, e imparte un cursillo junto con Mandel y Madariaga a los cuadros de ETA en el exilio.
En marzo de 1966, junto con José Luis Alvarez Emparanza, Txillardegi (con quien mantuvo una larga relación) y otros fundadores de ETA, colabora en el surgimiento de la revista Branka a la que da nombre y que en su primer número publica su artículo Nacionalismo revolucionario y en su segundo Estrategia guerrillera. Será esta una publicación con la que continuará colaborando hasta el quinto número.
Tres años antes, a finales de 1963, había escrito La guerra revolucionaria, retitulado después como La insurrección en Euzkadi, cuando fue publicado en Bayona en 1964 en la colección Cuadernos de ETA tras la III Asamblea de la organización.
Krutwig se incorpora al Comité Ejecutivo Táctico (KET) de ETA tras la segunda parte de la V Asamblea celebrada en la casa de ejercicios espirituales de los jesuitas en Getaria.
Sus escritos más conocidos están bajo el seudónimo de Fernando Sarrailh de Ihartza, de varias obras de indudable trascendencia en el entorno de ETA, como Vasconia. Estudio dialéctico de una nacionalidad escrito en 1962 y publicada en 1963 en Buenos Aires, antes por lo tanto de su ingreso en ETA, pese a lo que fue profusamente distribuida por la organización y motivo de una orden de expulsión de Francia.
Entre los documentos que figuran en el apéndice de Vasconia están los textos de las conferencias pronunciadas por Iker Gallastegi, Gatari, dirigente de las juventudes del PNV (EGI) y responsable de un plan de entrenamiento y creación de comandos armados en la década de los 50, y otro de José Luis Alvarez Emparanza, Txillardegi, fundador de ETA, en 1961 en Paris, en el 25 aniversario de la creación del Gobierno Vasco.
Krutwig, admirador de la cultura helenística y del ocultismo, es también es un fascista. Sus opiniones sobre la "guerra revolucionaria" por ejemplo, lo delatan. Para él, "la guerra revolucionaria es de nuevo un combate ideológico parecido al medieval, en cierto grado una guerra religiosa, y como en ésta, el revolucionario tiene que prometer la revancha del humillado". Y continúa: "en un asunto tan peligroso como la guerra, los errores que se cometen por un sentimiento de bondad del alma, son lo peor de las cosas... quien no retroceda ante el derramamiento de sangre, tendrá una ventaja innegable sobre su enemigo, si su adversario no actuase de la misma forma."

VASCONIA, UN AUTÉNTICO DISPARATE EN EL MEJOR DE LOS CASOS

Como un "auténtico disparate" califica Mario Onaindia, en sus Memorias, la obra clave de Krutwig. No es el único. Todos los comentarios coinciden en señalar el especial carácter de Vasconia, incluso los realizados por personas cercanas al MLNV, como es el caso del historiador Francisco Letamendia.
"Esta obra, escrita con un estilo vehemente y algo descoyuntado, condensa y cristaliza por una parte, llevándolo a sus expresiones extremas, el espíritu Jagi-jagi radical, la "moral de resistencia", y la visión mítica de la historia vasca propios de los cuadernos EKIN y de la primera ETA; por otra parte, introduce tres novedades -que no llegan a encajar por completo en el trabajo-: la ruptura del tabú anticomunista; la sistematización del etnismo; y la exposición de los principios de "la guerra revolucionaria". (Será esta última parte la destinada a ejercer un influjo duradero en ETA)... Los planteamientos independentistas de tipo Jagi-jagi que contiene Vasconia son más radicales que los de la nueva ETA que coge el relevo a la antigua a partir de 1962, pero no son esencialmente diferentes de estos".
También intenta ser comedido en su calificación, el historiador y profesor de la UPV-EHU, J. Mª Garmendia:
"Vasconia, libro polémico donde los haya y que dio y sigue dando que hablar; en él, además de presentar su concepción no muy ortodoxa del Nacionalismo, el autor expone los elementos fundamentales de la guerra revolucionaria"
Para la antropóloga Miren Alcedo, "Vasconia refleja mucho de aquel que animaba a los jóvenes nacionalistas vascos y su autor, aún sin vincularse institucionalmente con él, se muestra esperanzado en lo que el nuevo movimiento puede aportar".
Antonio Elorza, catedrático de Ciencia Política, considera que "lo que cuenta es la renovación del enfoque, haciendo presentable lo impresentable, e introduciendo un cambio de fachada decisivo en lo que él llamaba el "aranismo" (sabinianismo hasta 1936). Ese cambio consiste en abandonar el caparazón inservible de la raza, trazando sin embargo una divisoria igualmente rígida en torno al idioma, visto desde una perspectiva etnicista como el alma de los pueblos. De ahí no nace empero una mayor tolerancia".
Por su parte, Gregorio Morán, uno de los periodistas que ha interpretado la historia de ETA, realiza el siguiente comentario a propósito de Vasconia de Federico Krutwig:
"Se trata de uno de los engendros peor escritos y peor pensados de los que se hayan escrito en lengua castellana... Como manifestación de zafiedad es superior, aunque solo sea por su volumen, a las genialidades de los exegetas del franquismo... Sólo un paranoico con limitaciones de tipo cultural y una proverbial memoria podía escribir un libro así a los ¡cuarenta y dos años!"

EL CONTENIDO DE VASCONIA

En Vasconia, los líderes históricos del PNV son duramente descalificados, las referencias a los Estados Unidos o España y Francia son igualmente desbocadas y siniestras. Vasconia manifiesta además, como acertadamente señala Garmendia, una concepción "elefantiásica" de la Euskadi independiente que abarcaría los territorios del Alto Ebro, la Bureba, La Rioja, las laderas del Moncayo hasta las puertas de Soria y el Alto Aragón y por otra parte, todos aquellos territorios que se extendían hasta el Garona e incluso más allá, el condado de Foie y el Cousserans.
En Krutwig, existen diferencias con Sabino Arana o el Padre Aristimuño, aunque no sean, como indica Letamendía, en la visión idílica de un País Vasco en el que no habría habido lucha de clases hasta la invasión de España, siendo aquella el resultado de tal invasión. Pero si subsisten otras diferencias respecto de Sabino Arana. "Sobra JEL", es decir, sobra la concepción clerical del nacionalismo, y es la lengua propia y no la raza, el elemento de definición de la nación, como así escribe en Vasconia:
"No hay duda de que un vasco castellanizante, por muchos apellidos vascos que lleve y por mucha conciencia independentista que posea, si no domina el euskera y no lo emplea corrientemente, es menos vasco que un euskeldun que se sirva de esta lengua, por más que no tenga ni un apellido vasco."
Una afirmación que Krutwig lleva a las últimas consecuencias, considerando únicamente vasco a quien posea el conocimiento del euskara y subordinando por lo tanto toda la actividad pública, política, educativa, etc. a la construcción nacional en este sentido.
Es revelador de las características señaladas hasta ahora, el siguiente párrafo referido al presidente del Gobierno Vasco en el exilio:
"Mi espanto fue tremendo cuando me enteré que el propio Sr. Presidente Leizaola, en realidad no era más que un colaborador gratuito de los enemigos del pueblo vasco. Yo, que en mi ignorancia lo había tenido nacionalista vasco, me enteré que siendo este señor euskeldun, es decir, poseedor de la máxima característica nacional del pueblo vasco y siéndolo otro tanto su esposa y diciéndose nacionalista vasco, tenían hijos de los que ninguno poseían la característica principal de la nación vasca.
Pensé que en realidad en los pueblos de la Europa Central, un falso nacionalismo que cometiese tal pecado de lesa patria hubiese merecido ser fusilado de rodillas y por la espalda, mientras nosotros lo teníamos por Presidente de un Gobierno, que el ingenuo pueblo vasco cree Gobierno nacional del pueblo vasco, la entidad que nos va a traer la independencia a nuestra patria."
Si bien Federiko Krutwig minimiza las consecuencias de la raza e incluso ataca algunas concepciones racistas basadas en el apellidismo o el antropometrismo (quién sabe lo que influye en eso su ascendencia alemana y por lo tanto su ausencia de "pureza racial vasca"), no deja de manifestar en su obra un profundo racismo, por ejemplo cuando aborda la emigración:
"El problema que supone para Euzkadi la injusticia de tener que soportar un país subdesarrollado como es España, es un insulto a toda norma de convivencia entre los pueblos. No hay límites ni palabras con que calificar esta opresión, a manos de un militarismo y feudalismo estrujadores, que en su tierra tan sólo alaban el dolce farniente, no cabiéndoles otra deshonra que el trabajo. No se comprende por qué ley de justicia (a no ser la del avasallamiento colonial) tengan que mantener los vascos a un pueblo de zánganos de profesión y explotadores tanto más cuando las mismas clases explotadas, en tanto se trata de la opresión del pueblo de Euskeria, hacen causa común con sus castas feudales y militaristas para atacar los derechos de la nación vasca. Se trata de una ignominiosa opresión en Europa."
En Vasconia, al igual que las tesis que defiende el MLNV, los movimientos de población han sido planificados en un intento de destrucción de Euskalherria, de desnacionalización hasta límites delirantes:
"En 1.400 tenía Navarra 250.000 habitantes, es decir, cinco veces más que Guipúzcoa que solamente tenía 50.000 habitantes. En la actualidad según dicha proporción, ya que Guipúzcoa tiene 500.000 habitantes, Navarra debería tener 2.500.000 habitantes. En vez de esta suma, toda la provincia no reúne más que 402.042 habitantes. De donde lógicamente se deduce que el colonialismo español ha arrojado fuera de Navarra a dos millones de navarros, puesto que hay que contar a los descendientes que de no haber sido expulsados los progenitores también vivirían en la tierra de sus antepasados."

LA LLAMADA A LA GUERRA ÉTNICA

En el plano político, no caben los términos medios y solo la independencia puede, en el caso vasco, frenar el proceso desnacionalizador. El recurso para alcanzarla no es otro que la guerra:
"El pueblo vasco, no solamente tiene derecho a levantarse en armas para oponerse a la desnacionalización por parte de España y Francia, sino que se trata de un deber moral el que se oponga a la deshumanización hecha por vías del Estado opresor. Es una obligación para todo hijo de Euskalherria oponerse a la desnacionalización. aunque para ello haya que emplearse la revolución, el terrorismo y la guerra. El exterminio de los maestros y de los agentes de la desnacionalización es una obligación que la Naturaleza reclama de todo hombre Más vale morir como hombres que vivir como bestias deshumanizadas por España y Francia."
Las predicciones de Krutwig parecen una pesadilla para cualquier demócrata. Vasconia prevé o más bien desea, una conmoción general a partir del proceso unificador (el Mercado Común) con las etnias reemplazando a los antiguos Estados. La guerra de Argelia y Mao Ze Dong aportarían los fundamentos a la necesaria guerra de liberación nacional. Para Krutwig no hay otro camino para la independencia de Euskadi que la insurrección guerrillera.
"Antes o después, el pueblo oprimido que tenga la firme voluntad de alcanzar los derechos naturales de su persona tendrá que valerse de la fuerza de las armas, es decir, del empleo de la violencia para que su derecho natural sea reconocido. Es una argumentación falsa la de los políticos que pretenden hacer ver que las negociaciones pueden traer la independencia nacional. Las negociaciones están bien cuando las armas hablan, están bien para que callen cuanto antes. Nadie más que un pueblo sometido, que tiene que empezar a reconstruir su propia alma, nacional, tendrá interés en que las armas callen, en que se llegue a un estatus en que el antiguo opresor reconozca la soberanía nacional de su antigua presa".
Estas frases, además de dar la prueba del influjo de esta obra en la acción de ETA, indican la importancia de la lucha violenta.
Krutwig justifica plenamente la violencia, hasta la crueldad, y funcionarios, policías o militares deben ser degollados, en el marco de una acción implacable de "terrorismo selectivo". Y como señala Garmendia, no hay en la lucha propuesta en Vasconia nada de heroísmo romántico: la única táctica viable es el terrorismo y la muerte del adversario debe ir acompañada de la ausencia de bajas propias. Las llamadas al "degüello" o incluso a la tortura son constantes siempre, claro, que "ello no represente un peligro para el guerrillero".
Este núcleo ideológico será el que imponga su ley en la vida política de ETA: "El guerrillero será entonces como un cruzado de su causa y por ello el espíritu que lo anima tiene que brotar de todas partes como la fe de los cruzados medievales".
La ideología real de Krutwig en el momento de redacción del Vasconia y su posterior incorporación a ETA, se califica como una combinación de sabinianismo y marxismo, pero en puridad, es auténtico nacionalismo étnico, aspirando a la creación de estados étnicamente homogéneos, mezcla eso sí, de fascismo y oportunismo. Sus propias declaraciones al respecto, recogidas en el reciente y clarificador ensayo de Pedro Alberdi Satorrak baino lurperago son bastante reveladoras:
"Los dos informes que se aprobaron en Getaria habían sido escritos por mí: el informe político y el correspondiente a las estructuras. Casi todo lo que se aprobó entonces es dictado por mí... Yo no era de verdad marxista. Era nacionalista vasco. Estaba dispuesto a aceptar todas las ideologías que fueran buenas para la causa vasca, incluso el fascismo. El marxismo era una herramienta más..."

EL PODER DE LOS ACÓLITOS DE KRUTWIG

Sobre su obra, que tan determinante ha sido para quienes se encuadran en ETA, y el propio autor, el periodista Gregorio Morán concluye:
"...creo que debe acusarse (a Vasconia) de haber introducido los elementos de irracionalidad necesarios para que algunos se imaginaran ser unos revolucionarios tercermundistas cuando se trataba de pistolerismo medio falangista medio nacionalista. La Vasconia de Krutwig es como la plasmación del subconsciente de una generación formada en el fascismo, y en ese sentido merece la pena ser estudiado; es decir, pertenece más a la psicosociología y a la siquiatría que a la historia en sentido estricto. Sin animosidad alguna, objetivamente creo que un país que otorga a ciudadanos como Federiko Krutwig la categoría de intelectuales, se puede afirmar de él que tiene elementos de tercer mundo, porque es algo como confundir medicina y brujería, o hacer del cura Santa Cruz un líder político. En suma, una manifestación de atraso y provincianismo".
Una síntesis de Vasconia la proporciona J. Mª Garmendia, cuando señala que "Vasconia es el libro donde se encuentran ya los principales elementos de la amalgama que va a configurar ideológicamente en lo sucesivo al nacionalismo radical. El punto de partida de la obra es la crítica del nacionalismo peneuvista, pero sin romper el cordón umbilical con el sabininiasmo".
De forma menos sintética, pero muy clarificadora también, por los efectos que está teniendo en la actualidad en la sociedad vasca, es el siguiente análisis de Gurutz Jáuregui:
"Vasconia va a amalgamar y apuntalar la dispersión ideológica existente en el seno de ETA y a constituir un armazón ideológico en el que la organización encuentra una respuesta aparentemente satisfactoria, y aparentemente científica, a sus dudas y vacilaciones. Sin embargo, va a quedarse a medio camino, puesto que se limita a apuntalar, a afianzar las posiciones ya perfiladas en el seno de ETA y, en lugar de constituir un crisol capaz de depurar las profundas contradicciones latentes tanto en el nacionalismo vasco en general, como en ETA en particular, lo único que hace es dar carta de naturaleza a las mismas.
Vasconia constituye un modelo de ambigüedades y de contradicciones. Pretende superar el racismo aranista y termina por establecer una superioridad etnocultural de la etnia vasca sobre la población inmigrante. Pretende adecuar el nacionalismo vasco a las realidades sociopolíticas del país y termina estableciendo un nacionalismo tercermundista, haciendo abstracción del enorme potencial revolucionario dcl proletariado vasco. Pretende, en fin, que Euskadi se convierta en una entidad autónoma con identidad propia en el futuro de Europa y termina por propugnar una guerra de liberación.
La ambigüedad de Vasconia va a favorecer de modo notoria su aceptación por parte de ETA. Sus teorías satisfacen a todos en general. El pensamiento de Krutwig se halla directamente ligado con la ideología sabiniana y resulta coincidente, en consecuencia, con los planteamientos de ETA. Satisface, asimismo, a los partidarios de estructurar la futura Euskadi como comunidad étnica diferenciada, en el marco de una Europa de los pueblos. Del mismo modo satisface a los defensores de la lucha armada, quienes encuentran en sus teorías de la guerra de liberación respuesta a sus pretensiones. Y por último satisface también a aquellos que ven con buenos ojos un acercamiento de ETA hacia la clase trabajadora, dado que su ruptura con el tabú antimarxista y anticolonialista supone un enorme paso para los defensores de esa posición proobrerista.
El éxito de Vasconia radica, en el fondo, en el hecho de que cada una de las tendencias o líneas ideológicas que ya desde ahora se perfilan en el seno de ETA, asumen aquellos aspectos del libro que más concuerdan con sus planteamientos ideológicos y políticos."
Ni a Euskaltzaindia ni al Gobierno Vasco, entre otros, les debió sobresaltar esta personalidad paranoica, al menos no hasta el punto de dejar de prodigarle homenajes, pero lo que hasta ahora no se había producido es el homenaje claro y público a su producto.
Cabría preguntarse a qué juventud vasca "satisfizo de pleno" tal y como pregona la edición electrónica auspiciada por las Cajas de Ahorro y el Gobierno Vasco, el Vasconia de Krutwig y cuáles de los "pronósticos y reflexiones del libro aún resultan actuales".
Lo que ya han demostrado los seguidores actuales de Krutwig, es su poder, al menos para conseguir esta publicidad pagada por las instituciones públicas y financieras de este pais.

FRANTXIS PUJANA