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EL CORREO, 11 de mayo de 2005
La AVT cree que la reunión es «un insulto a la memoria de las víctimas»
EL CORREO/BILBAO
La reunión de Patxi López con las representantes de EHAK provocó un profundo malestar en la Asociación de Víctimas del Terrorismo y en el Foro Ermua, que se descolgaron ayer con duras críticas a los socialistas vascos por recibir «al nuevo brazo político de ETA». La AVT afirmó en un comunicado que el encuentro supone «un insulto a la memoria de las víctimas del terrorismo», ya que, a su juicio, existen «indicios irrefutables» de que los comunistas vascos no son sino «una variante más del entramado Batasuna-ETA», entre los que citó los informes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la presencia de interventores de Batasuna en la jornada electoral o las «muestras de alegría» de Arnaldo Otegi por los resultados de las urnas.
La asociación que preside Francisco José Alcaraz reprochó a López que reciba a «quienes se han negado a condenar los atentados que causaron la muerte a más de 800 personas, entre otras numerosos miembros del Partido Socialista que dieron su vida por defender la paz y la libertad» en Euskadi. Así, dijo estar «tremendamente preocupada por el retroceso en materia antiterrorista» que suponen los movimientos del PSE precisamente cuando la banda se encontraba «en el peor momento de su sangrienta trayectoria».
El Foro Ermua, por su parte, consideró la cita de López una «humillación grotesca para los vascos, para sí mismo y para su propio partido» y recordó que nunca antes un dirigente del PSE había mantenido ninguna reunión análoga «con Batasuna o con sus organizaciones 'fachada'». Por ello, el colectivo se mostró convencido de que los socialistas han «permitido» la presencia de EHAK en el Parlamento para «justificar» una negociación «con los actuales representantes políticos de los terroristas». Para el Foro Ermua, «todo apunta a que uno de los pilares del proyecto del Gobierno para Euskadi es hacer todo lo posible para alcanzar un acuerdo con el entorno político de ETA».
UPN juzgó «grave e incomprensible» dialogar «con quien no condena el asesinato y la extorsión».
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