ACTO DE ANDOAIN

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  ACTO DE ANDOAIN

ROSA DÍEZ

Éste es un acto singular. En el sentido de especial. Porque es un homenaje a Joseba, que también era un ser humano especial.

Están todas las banderas que pondría un socialista vasco: la española, la europea, la ikurriña, la del Partido Socialista, la de UGT y una más : la bandera pirata. Porque Joseba era, también, un pirata. Pero luego hablaremos de ello.

Éste es también un acto político. Porque Joseba era un político, un político de raza. Por eso hemos decidido que en este homenaje hagamos lo más político que a mi juicio se puede hacer: contar la verdad, nuestra verdad, la que sabemos, la que sentimos.

En este País hemos callado demasiado. Demasiadas cosas y demasiado tiempo. Y si el asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso que los vascos recuperáramos la voz y la calle, el de Joseba nos ha dado la fuerza, el valor para hablar de las cosas que habíamos callado.

Ayer, en el tanatorio, mientras velaba el cuerpo de Joseba, le oí a un viejo militante socialista, al Presidente de la agrupación de Andoain, una frase que resume mejor de lo que yo lo haría lo que quiero expresar. Él nos dijo: " a Joseba no le han matado los malos, no; lo han matado los que "se dicen buenos". A esos les quiero acusar y señalar. A los que se dicen buenos y tienen la responsabilidad política de lo que ocurre en Euskadi y de lo que le ha ocurrido a Joseba. Los responsables tienen nombre y apellidos. Son Juan Mari Atutxa, antes Consejero de Interior y ahora Presidente del Parlamento Vasco; José Manuel Martiarena, antes Viceconsejero de Seguridad y ahora candidato del PNV a la alcaldía de Urnieta; Gervasio Gabirondo antes responsable de Información de la Ertzaintza y ahora responsable de la Unidad de disciplina. Ellos le dejaron sólo. Cuando él les pidió protección , no le hicieron caso, se rieron de su sufrimiento. Joseba nos contó muchas veces como despreciaban sus apelaciones, como dejaban o hacían correr bulos sobre su persona, sobre sus relaciones, con policías y guardias civiles, como él sentía que eran los responsables de protegerle los que le ponían en la diana.

Ellos son responsables, culpables políticos de lo que ha ocurrido. Aquí estamos para juzgar y denunciar esa responsabilidad. Se ha terminado el tiempo de callar. Cuando la policía o la guardia civil detengan a quien mató a Joseba, a sus chivatos, alguno de los cuales puede que esté ahí, en el Ayuntamiento, ellos seguirán yendo en coche oficial. La responsabilidad criminal es un problema de los jueces y de los policías; la otra, la política, es la que nosotros debemos denunciar; aquella sobre la que hemos de exigir responsabilidades. Por eso les señalo a ellos; a ellos y a su partido: todos son del PNV.

Por cierto, hoy Arzalluz ha vuelto a demostrar su desprecio por nuestra falta de libertad. En un acto despreciable, de hipocresía y cinismo, cuando se concentraban delante de su batzoki, supuestamente para condenar el crimen, volvió a poner a ¡BASTA YA! en la diana. No es sólo que nos equiparara con los "radicales" que nos asesinan, por grave que eso sea. No, nos puso en la diana. Yo me siento amenazada por Xabier Arzalluz. Quiero decirlo aquí: yo, Rosa Díez, me siento amenazada por el presidente del PNV. Él es un cobarde y quiero decir que ya sé que él no cogerá una pistola, pero quiero que sepa que si alguien lo hace, yo le hago responsable de lo que pueda ocurrir. No les pido nada a los del PNV. Ni a ellos ni a Ibarretxe que es su jefe. No espero nada de ellos, de los que se dicen buenos y están en contra de todo lo que se hace para terminar con ETA. De lo que se hace en Europa, desde lelGobierno de la Nación, desde la acción judicial. Están en contra de todo, porque se aprovechan políticamente de nuestra falta de libertad. Nos usan como escudos mientras ofrecen apoyo moral a Batasuna. Los que se dicen buenos se reparten el botín de nuestra falta de libertad. Los que se dicen buenos son responsables de educar en el odio a un gran número de adolescentes. Los que se dicen buenos pactaron con ETA- Lizarra diciéndoles algo así como: " No hace falta que les matéis, ya les expulsamos nosotros". Los que se dicen buenos han perdido hasta la compasión ante nuestro dolor.

Os pido que no callemos. Que contemos a todos la verdad. Que no puedan decir que no
eran conscientes. Se lo debemos a Joseba. Él nos da el valor para hablar, para arriesgarnos a señalarles, a denunciarles.

Algún día, los nietos de Arzalluz, de Martiarena, de Gabirondo, de Atutxa les preguntarán que hacían ellos mientras ETA asesinaba a sus conciudadanos. Y si les denunciamos hoy, mañana y cada día, no podrán decir que no sabían, no podrán eludir su responsabilidad.

No calléis. Se lo debemos a Joseba. El amigo de todos. Ayer, en el tanatorio, le conocí aun mejor. Un amigo suyo, policía destinado al País Vasco en 1995, me contó como les acogió. "Nos juntó a todos, me dijo: guardias civiles, policías autonómicos, policías municipales..... nos quitó los prejuicios. Y el odio. Nos hizo mejores".

Él era así. Un ciudadano libre. Un pirata. Nos dijo que ahí quería su bandera, la de los piratas. Porque él se sentía así, como ellos, viviendo al límite, en el riesgo de cada día.

Algunos se preguntan porqué los piratas parecen no tener miedo al futuro e incluso a la muerte. Es porque cuando se vive en una eterna rebeldía, no se tiene antepasados ni pasado. Se vive en el presente, que es la lucha permanente, no se envejece, se respira y se late cada día, al límite.........

Como tú, Joseba, amigo. ¡VIVA LA LIBERTAD!

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