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"No
nos llevaba en su coche por seguridad" Militante hasta la médula del PSE y de Basta Ya, Joseba sabía perfectamente lo que significaba ese desafío de libertad, pero lo sufría con mayor intensidad que otras personas. "Ha soportado un auténtico vía crucis hasta que lo han matado", recordaba ayer un amigo. Como jefe de la Policía Municipal trabajaba a las órdenes del alcalde de Batasuna, Joxan Barandiaran, quien no condenó ni uno sólo de los repetidos ataques que sufrió su subordinado y, por supuesto, tampoco su asesinato. Los dieciséis policías locales también guardaron un silencio sepulcral sobre el crimen. Nacido hace 45 años en Hernani, Joseba Pagazaurtundua nunca perdió ni el coraje "ni las ganas de pelear por la libertad y las ideas de izquierda". "Era un luchador antifranquista. No podía abandonar", rememoraba Amutxastegi. Una de sus últimas iniciativas consistió en buzonear por el pueblo un panfleto en el que pedía a los vecinos apoyo a los amenazados. 'Pagaza' conocía mejor que nadie cómo, en Andoain, una vida normal se convierte en un infierno por el simple hecho de enfrentarse a los violentos. A finales de agosto del pasado año, plantó cara a una treintena de simpatizantes de Batasuna que intentaban empapelar la sede socialista con carteles con el lema "precintado", imitando el cierre de las sedes de la coalición abertzale dictado por Garzón. En aquella ocasión le aporrearon con un palo de escoba, agresión que sólo se detuvo ante la llegada de la Ertzaintza. Constantes ataques La paliza era la culminación de constantes ataques. El 9 de marzo de 2001, un grupo de encapuchados intentó incendiar su casa con cuatro 'cócteles molotov' que alcanzaron la terraza. Seis meses después, los violentos quemaron su coche. Las calles de Andoain estaban empapeladas con carteles contra su persona y cada vez que salía a pasear tenía que soportar una lluvia de insultos. Bajo este acoso se escondía algo peor. En 1997, las fuerzas de seguridad detuvieron a un informador del 'comando Donosti' que se había dedicado a facilitar información a los pistoleros para que le matasen. Por motivos de seguridad, Pagazaurtundua fue trasladado a la comisaría de la Ertzaintza de Laguardia y se fue a vivir a la localidad alavesa de Navaridas. En 1998, a raíz de la tregua de ETA, 'Pagaza' fue destinado de nuevo a Andoain. Según sus más allegados, el Departamento de Interior consideró que su vida ya no corría peligro por el alto el fuego. Los portavoces de la consejería aseguran, sin embargo, que él mismo decidió no pedir una prórroga del traslado. La ruptura de la tregua volvió a cambiar la vida de Pagazaurtundua. En mayo de 2000, ETA asesinó a su amigo y vecino José Luis López de Lacalle. Fue testigo de la huida del asesino, el etarra José Ignacio Guridi, y el año pasado declaró en la Audiencia Nacional contra el pistolero. A raíz de este atentado, empezó a solicitar bajas para evitar las rutinas y mejorar su seguridad. Sus dos hijos, de 13 y 9 años, también comenzaron a sentir la amargura que acompaña al terror. Hasta que le quemaron el coche era habitual que les llevase al colegio con sus compañeros de clase, para así ahorrar el viaje a los otros padres. Tras el sabotaje, 'Pagaza' tuvo que pasar el trago de decir a los amigos de sus hijos que no les llevaría más, puesto que no podía garantizar su seguridad. Desde entonces sus dos niños comenzaron a viajar solos. El mayor al colegio de Ondarreta de San Sebastián y a los entrenamientos del equipo de fútbol Euskalduna de Andoain. El pequeño, a uno de los colegios del pueblo. Su mujer, Estíbaliz -que trabaja como limpiadora en el hospital Donostia de San Sebastián y ayer le acompañó en su última agonía-, era testigo del dolor que sentía Joseba por la vida a la que debían enfrentarse sus hijos. Este no era el futuro por el que llevaba años luchando. Fue militante de la CNT en la Transición, desde donde pasó a Euskadiko Ezkerra y luego al PSE-PSOE. En este partido se reunió con sus hermanos -Maite, ex parlamentaria y concejal en Urnieta, e Iñaki, también policía local en Andoain-, que ya tenían el carné socialista. De la CNT a la Policía Su ingreso en la Policía Municipal, a finales de los setenta, sorprendió a sus amigos del colegio, que le recuerdan como "algo 'anarco' y muy despierto". Una de sus primeras acciones fue una misión casi épica para una pequeña fuerza local. Mediante largas investigaciones consiguió desmantelar una trama de ultraderecha, con vínculos con el Batallón Vasco-Español. Dos hombres ingresaron en prisión acusadas de matar a cinco personas. En 1990 dedicó todas sus fuerzas a acabar con una red que traficaba con drogas en la comarca. Su esfuerzo personal dio sus frutos y consiguió detener al jefe de la red. El arresto tuvo lugar en Hernani y fue muy violento. El traficante le rompió la nariz a puñetazos y él le disparó con su arma reglamentaria, hiriéndole. A raíz de estos hechos, el alcalde de Hernani, el miembro de Batasuna Agustín Ezponda, pidió que se investigara la actividad de Pagazaurtundua y le recriminó el uso del arma. "No soportaba las injusticias. Su pérdida es terrible", se dolía Amutxastegi. Los militantes socialistas de Andoain, que volvieron a contener su rabia como otras tantas veces, se preguntaban ayer quien sustituirá a 'Pagaza' para que la persiana de su sede no se cierre. |