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DV.
10-02-2003
La
verdad pura y dura
JOSEBA
BILBAO/ERTZAINA
Conocí
a Joseba en ¡Basta ya!. Después, en las pocas ocasiones
que sus asesinos me han dejado tener para volver a hablar con él,
nos reconocimos por ideas y años. Mientras hablábamos
de la manifestación de Donosti o el acto de La Casilla, recordábamos
lugares y personas comunes que los años y las ideas nos hicieron
compartir. Eran años sin libertad, donde las ideas eran convulsas
y las personas nos conocíamos por los alias. Como ahora.Bromeábamos
con Euskadiko Ezkerra, a lo que consensuamos llamar como el "bello
efecto de una perdida causa" y con elementos coloquiales
y personajes de aquella época que configuran lo que ahora
somos. ¿Cómo explicar lo que para Joseba era ser un
'pirata' o un 'guía apache'? ¿ Cómo
explicar los linderos, las fronteras, los límites ? ¿Cómo
explicar su euforia por la Libertad en esta tormenta de la realidad
tan llena de mediocridad, eufemismos, compromisos, mentiras y amenazas?
Quisiera -quién pudiera- poder poner palabras a esa canción,
la que animó su vida, su compromiso, su valor y su diario.
Pero hoy escribo sólo para decir que lo político no
es tu asesinato. Eso es lo penal. Lo político está
en el contexto donde se ha celebrado el ritual de este crimen. Ése
es el ácido que a ti te quemaba y que a mí me quema.
Porque hay contextos, políticas, que sólo se explican
transcurrido mucho tiempo después de los asesinatos, cuando
la verdad, pura y dura, se ha convertido en una obviedad que ya
estamos dispuestos a digerir.Podríamos escribir largos folios
sobre lo que ocurría en la Policía Municipal de Donosti
cuando asesinaron a otro compañero policía, el sargento
Morcillo. Ahora serían obviedades que hasta el señor
alcalde debe admitir. Tantos folios más sobre el estado en
que se encontraba la protección de las víctimas cuando
asesinaron a Fernando Buesa y Jorge Díez. Ahora serían
obviedades que hasta el señor consejero de Interior puede
admitir.Sólo hay que esperar que el tiempo convierta en responsabilidad
plural lo que es manifiesta incompetencia y hasta maldad individual
del contexto y la política. Sólo hay que esperar que
el contexto se apodere del sacrificio y se evite la rebelión.
La democrática rebelión contra la liturgia del crimen
y el escenario donde se desarrolla.Soy testigo -la última
vez que hablamos fue el 25 de enero en Bilbao- de cómo te
cerraron las puertas, te agraviaron y te victimizaron, negándote
poder volver a Laguardia, donde habías rehecho tu libertad
y las mínimas condiciones para defender tu vida. De dónde
partieron las difamaciones, persecuciones, sobre tu persona para
colocarte la más cruel diana. Y lo más horrible de
lo que contabas era y es que a quienes señalabas eran mandos
y responsables políticos de la Ertzaintza. Esa historia me
la contaste a mí y a muchos amigos que compartieron el trabajo,
la vida y tu euforia por la Libertad. Hoy sólo escribo estas
líneas para preguntar en alto y en público si esta
democracia tiene un lugar, si hay valor cívico y libertad
suficientes para esos testimonios, para esa verdad pura y dura que
evite que el contexto y el tiempo se apoderen de tu sacrificio.Joseba:
que la luz de San Telmo no te encuentre jamás, que el viento
se una al motín. ¡Viva la Libertad!
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