¡Basta Ya! Imprimir documento

ABC, 6 de febrero de 2004

Más que una medalla negada

Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN

Ayer, el pleno municipal de Andoain votó la imposición póstuma de la Medalla de Oro del pueblo a Joseba Pagazaurtundua, jefe de la Policía Local e inolvidable militante socialista y de ¡Basta Ya!, asesinado por ETA hace casi un año; EA y PNV votaron en contra. Aquel asesinato fue de los que, pese a la igualdad esencial de todas las víctimas, marcan época. Fue la primera vez que la familia de un asesinado repudiaba las condolencias de gobernantes, a los que acusaba de complicidad moral por negar el auxilio debido a una persona amenazada de muerte. Los indignos antecedentes de esta tragedia se difundieron ampliamente, y sólo la circunstancia de que no quedara un documento público de las angustiosas peticiones de ayuda de Pagazaurtundua libró al Gobierno vasco de una probable querella criminal. La firmeza de la familia -protagonizada por Estíbaliz, su viuda, su madre Pilar Ruiz y su hermana Maite- anunció una futura revancha nacionalista contra tan peligrosos rebeldes. Y eligieron negar una modesta medalla a un asesinado que ya no puede defender su buen nombre.

Un gesto miserable, pero rico en significado. Con la Medalla negada se rehúsa cualquier reconocimiento de la víctima, manchada por la sombra de alguna oscura culpa -y la negativa justifica, siquiera en parte, a los asesinos-. Joseba ya no puede ser herido por ETA, pero su memoria puede ser atropellada, y ayer lo fue por PNV y EA. Por fortuna, el voto sumado de PSE y PP evitará el atropello, y la viuda recibirá la Medalla que expresa la deuda impagable contraída por todos con Joseba Pagazaurtundua y tantos otros. Pero los robos simbólicos no son menos reales que los materiales, y a veces son más graves, porque destruyen bienes morales tan frágiles y difíciles de renovar como el reconocimiento de la verdad y la justicia. Y así es el robo que ayer se intentó perpetrar en Andoain, en un viejo Ayuntamiento y a plena luz del día.