¡Basta Ya! Imprimir documento

El Correo, 9 de febrero de 2004

Memoriales lejanos

FLORENCIO DOMÍNGUEZ

Hace diez días, el PNV, junto al PSOE y a CiU, presentó en el Consejo de Europa una propuesta de resolución en la que se pide al Gobierno español que suprima los símbolos de la dictadura franquista y construya memoriales de homenaje a los perseguidos de esa época. Hace cuatro días, el PNV se opuso en Andoain a la construcción de un memorial de homenaje a Joseba Pagazaurtundua, perseguido hasta el asesinato por el totalitarismo etarra.

Decía el PNV en el Consejo de Europa que «la desmemoria y el olvido no son la mejor manera de cultivar el amor a la libertad y a la democracia y éstas no están protegidas para siempre de las amenazas liberticidas y de las tentaciones involucionistas». Esta afirmación vale, por lo visto, para los dictadores lejanos, pero no es aplicable contra los liberticidas de Andoain, que todavía andan sueltos y armados y que están apuntando a mucha gente con la misma pistola con la que se asesinó a Joseba.

Hay en buena parte del nacionalismo una tendencia a diluir la presencia pública de las víctimas de ETA. En cuanto se plantea la cuestión, se sacan del armario excusas para desdibujar la existencia incómoda de las víctimas del terrorismo nacionalista. Se habla de la existencia de otras víctimas y se remonta la búsqueda hasta la Guerra Civil, o más atrás a veces, para convertir a los asesinados por ETA y a sus familias en una gota de agua dentro de un océano de dolores antiguos.

Un ejemplo de esta actitud es la negativa del nacionalismo, en la primera legislatura de Ibarretxe, a crear dentro del Parlamento una ponencia específica de víctimas del terrorismo y la constitución en su lugar de un grupo de trabajo más genérico de víctimas de la violencia que recopiló en pie de igualdad denuncias de los atacados por ETA, las de quienes sufrieron la contienda de 1936 y el franquismo y hasta la del ex etarra que denunciaba la vulneración de su derecho al trabajo porque una Hacienda Foral no quería volver a contratarle después de haber cumplido condena por pasar a la banda terrorista información sobre contribuyentes que obtenía en las oficinas de la Diputación.

Lo ocurrido en Andoain no puede ser considerado como un hecho aislado, al menos hasta que no veamos otros muchos hechos -no meras campañas de propaganda ni palabras biensonantes- de sentido contrario. Después de lo dicho por Josu Jon Imaz tras su elección como presidente del PNV podría pensarse que la actuación de su partido y de EA en Andoain ha sido un gol en propia puerta. Lo malo es que la solidaridad con los amenazados es la portería de todos y el gol se lo han metido, antes que a nadie, a las víctimas.