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HASTA AQUÍ Nº18. JULIO/AGOSTO DE 2004

 

 

 

Nos vimos en un pueblo de Navarra después de una de esas tormentas de verano. No se llama Gorka, pero es que no quiere protagonismo. Ha visto crecer demasiado liquen alrededor de Imanol y no quieren que se le tome por lo que no es. Además tienen la certeza de que toda su existencia, sus frases, sus canciones, en fin, su vida entera van a ser manipuladas. Se conocieron en Bayona en el 71, recién doctorados en ETA. Desde entonces han sido como hermanos. Gorka es muy reservado y cauto con la figura del cantante y su grifo informativo está aún agarrotado por el dolor. Es muy escéptico con los homenajes y piensa que no se debe hacer nada.
"Llegamos a Bayona en mayo del 71. Nos conocimos en Mendi Adour, un piso que servía de acogida a los que cruzábamos la frontera escapándonos de la dictadura. Imanol, con varios compañeros alquiló una vivienda en Ciboure que se llamaba Txorikanta. Era extremadamente delgado y comenzamos a llamarle Fakir. Después de la VI. Asamblea de ETA, que se había celebrado en fechas recientes, se fueron formando diversas tendencias que exigimos a la dirección abrir un proceso de debate. No nos hicieron ni caso. Nos constituimos en una tendencia organizada, muy heterogénea ideológicamente y tampoco nos hicieron caso. Acabamos quitándoles todo el aparato, de arriba a abajo.
Unos meses más tarde, Imanol y dos más nos instalamos en Burdeos. Él empezó a trabajar de delineante, pero tuvo que dejar ese trabajo para trasladarse al interior para informar a los militantes del proceso de debate que se quería comenzar. Para ese momento ya había grabado dos discos. El primero, con el seudónimo de Mitxel Etxegarai, y creo que se hizo en los sótanos de la iglesia del Antiguo, se utilizó un magnetófono más o menos bueno y se distorsionó la voz para hacerla irreconocible. El segundo, titulado Askatasunaren pausoak salió después del Proceso de Burgos para sacar fondos para la organización. Se utilizó como portada una obra que Tapies había realizado para ayudar a los refugiados. Era unos pasos de sangre sobre el cemento. Llegó a situarse número uno en la lista de Radio San Sebastián y se hicieron dos tiradas. Se vendía por el circuito de amigos y familiares que venían a visitar a los refugiados. Imanol cantaba a veces para ellos. Por entonces no éramos muy sectarios y teníamos bastante relación con otros grupos. Nos unía el antifranquismo.

Imanol conoció a Paco Ibáñez en un festival que se celebró en Boucau, un municipio cercano a Bayona donde había mucha gente del PC.

Cuando Imanol volvió del interior ya no se reincorporó a su trabajo de delineante. Ya había decidido ser cantante. “Subimos a París en marzo de 73. Coincidimos con la celebración de un macro festival que organizaba el Comité Internacional de Solidaridad con España. Participó mucha y muy importante gente de la cultura francesa. Estuvieron Juliette Greco, George Moustaki, Michel Picoli, Mikis Tehodorakis…”. Imanol también cantó allí. Empezó a ser una persona muy conocida en Francia y se rodeó de gente muy interesante. Paco Ibáñez le apadrinó y le introdujo en ese círculo. Paco era un personaje reconocido en ese país por su aportación a la cultura hispanista. Entre los dos surgió buena química, quizás porque la madre de Paco era también vasca. Cantaron en infinidad de lugares con gente como Leo Ferré, quizás el que más haya influenciado a Imanol, al menos eso piensa Gorka, que recuerda aquella época con mucha alegría…
"Casi siempre cantaban gratis, por pura militancia, en universidades, casas de cultura y lugares por el estilo."
Pero… ¿Dónde vivían y de qué?
"Yo trabajaba…", contesta Gorka. "Me conseguí un trabajo y asumí con gusto ese rol. Yo trabajaba e Imanol cantaba, y esa era nuestra aportación al grupo político con el que colaborábamos. Vivíamos en un apartamento pequeño y con un vale que nos dio la Oficina de Ayuda al Refugiado, conseguimos una cama, una mesa y un par de sillas. Pero aquella casa era un desastre. Éramos unos desordenados hasta que apareció Nekane. Imanol necesitaba una violinista y a través de ella apareció una que no llegó a calar, pero Nekane sí. Y se quedó. Era marzo del 73 y en diciembre nos fuimos a vivir juntos. Poco más tarde Imanol se mudaba a nuestra casa. Se notó la diferencia… orden, limpieza, comida…”. Luego Imanol conoce a Martine, una mujer de muy buena familia, que hablaba cuatro o cinco idiomas, independiente, culta, inteligente, con un buen trabajo en televisión, y muy alta... En fin, una joya muy cotizada entre los hombres que la conocían. Imanol se llevó el premio. Fue una alegría y una ayuda para Imanol. Luego vino a San Sebastián con él y acabó hablando euskera. “Viajaba mucho porque trabajaba de traductora para la ONU. Aquella relación se acabó al poco tiempo y Martine se volvió a París. Mantuvieron la amistad y se seguían viendo con cierta asiduidad. Finalmente, Martine contrajo una grave enfermedad y falleció hacia los primeros noventa".
Después de unas anécdotas y otros detalles sobre Martine y sus cualidades, me intereso por el grupo de músicos que acompañaron a Imanol en su vuelta a San Sebastián. Un grupo que se llamaba Gwendal y que aquí supuso un boom. Creo que fueron los pioneros de la música bretona, celta y movimientos parecidos que luego inundaron y mestizaron la música de este país.
"Gwendal no existía como grupo en París. Frente a nuestro apartamento vivían uno artistas. Había un escultor, un par de músicos y alguien más. Estaba también Elisa Serna. Imanol ya había colaborado con uno de ellos, llamado Bruno Barre y al preparar su vuelta le propuso unirse a otros músicos, acompañarle en sus conciertos y hacerle de telonero. Y así fue. Un grupo desconocido como tal en Francia, alcanzó la popularidad en España". Gorka prosigue…"Imanol vuelve a Euskadi tras la amnistía y se encuentra en pleno éxito. Yo en ese momento me retiro un poco. Por nada especial, es que noto que no me necesita y prefiero seguirle a una cierta distancia. Él tiene su proyecto en marcha y yo tengo que iniciar el mío. He visto que poco a poco le han ido dejando sólo, y mucha de esa gente que antes se le pegaba y le acompañaba a todos los sitios, le han dado la espalda. A partir de ese momento he vuelto a estar con él. Le han tratado como un apestado. Los ayuntamientos e instituciones nacionalistas no han contado con él para nada. Claro, es que Imanol no era nacionalista. Nunca lo fue. Era un vasco, que investigaba y disfrutaba de la cultura de los suyos, pero no en el sentido excluyente y autocomplaciente de los nacionalistas. Desde luego que nunca apoyó el Plan de Ibarretxe. Él nunca estuvo contra España, ni contra nadie, como los nacionalistas. Adoraba la poesía; la de Celaya y la de San Juan de la Cruz, y la de Blas de Otero y la de Neruda. Imanol no tenía ni quería fronteras. Por eso los nacionalistas le apartaron de un manotazo. La izquierda abertzale le dibujó, además, una diana en la espalda. He sido testigo de los insultos y desprecios de esos críos cuando se cruzaban con él en un bar o en la calle. Estuve, el año 95, en la Feria del Libro y Disco Vasco en Durango y no había ni un disco suyo. Es vergonzoso y no he vuelto más a esa feria".
Le pregunto sobre su posicionamiento con movimientos como Basta Ya, Foro de Ermua, etc., porque recuerdo que participó activamente en alguna manifestación de las que organizó este colectivo, sin embargo cuando Suburbano actuó en Andoain, me parece que se le invitó a venir y … o no quiso o no pudo. Yo mismo le comenté a Bernardo Fuster aquel día que qué pena que no estuviera allí Imanol para cantar Adiós a las penas de abril y no me contestó nada. Alguna vez pensé que no quiso venir… por miedo o por otras razones. El día que presentó el disco último en el Kursaal alguien comentó que aquello parecía un acto de Basta Ya, porque más de la mitad de la gente que asistió al concierto era simpatizante de este colectivo. Vi a Ibarrola, Beristain y a otras personas saludarle en el escenario al acabar el concierto. Yo pensaba hacerlo después, no sé… en un bar o en la calle, pero estaba como serio y muy huidizo. Sé que un pequeño grupo de amigos estuvo con él en el camerino y comentó lo mismo. Estaba como receloso y desconfiado.
"Efectivamente, Imanol leyó el manifiesto en euskera tras la primera gran manifestación que organizó Basta Ya en el 2000. Sin embargo no estuvo en el gran concierto que se organizó en Las Ventas tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Tuvo muchas dudas, pero al final pensó que no debía de estar allí. Sentía que podía ser utilizado y en eso era muy cuidadoso. Necesitaba el dinero, pero no fue. Al final ocurrió lo que se temía, como el episodio en que abuchearon a Raimon cuando cantó en valenciano y aquellas escenas del patriotismo más rancio…".
Imanol vivía últimamente en el barrio Gros de San Sebastián y le comento a Gorka que se le veía sólo. Que aunque le gustaba la soledad, se le veía sólo y triste. Su casa no era la casa de una persona de cincuenta y tantos años con esa trayectoria profesional, con tantos amigos y tanto viaje. En aquella casa no había casi nada. Una colchoneta tirada en el suelo, algunos discos, algunos libros y un gran equipo de sonido a pleno volumen que no entiendo cómo sus vecinos aguantaban.
"No tenía nada, no conservaba nada. Todo lo regalaba. Aquella casa era un desastre. Imanol lo pasaba mal. Tenía pocos ingresos. No tenía actuaciones en su tierra más que en contadas ocasiones. Tenía un programa en una radio local que compartía con Felipe Juaristi y que le entretenía. Luego vino lo del disco con Paco Ibáñez. Llevaba años pensando en él y comenzó con ilusión el proyecto, pero su grabación fue muy difícil. Imanol sufrió mucho con él. El disco salió a la calle en el 99 y con portada de Oteiza. Ese mismo año graba Ausencia, un disco íntegramente en español. Un grupo de amigos le financió y propuso que fuera él mismo quien lo produjese. Salió también con portada de Oteiza, en formato disco libro y editado por El Europeo. La Fundación Autor editó a la vez un cuaderno de 80 páginas con textos de Fanny Rubio y Carmen Peire, su representante."
Comento a Gorka que Imanol siempre estuvo muy bien relacionado con los artistas. Recuerdo su amistad con Agustín Ibarrola. El disco Hori bera da, del 96, está lleno de fotografías en su casa. La fotografía de la portada corresponde al Bosque de Oma.
“Barne kanta, tiene portada de Chillida, Iratze okre geldia, de Rafa R. Balerdi. Tenía buena relación con fotógrafos como José Mari Zabala y Sigfrido Koch. Con Oteiza tenía una especial amistad. Solía ir a los cumpleaños de Itziar, su mujer y le cantaba. La portada de Ausencias era una ilustración con una caricatura de Imanol. El último disco aparece con dos retratos suyos salidos de los pinceles de un hijo de Mikel Azurmendi".
Sobre la salida de San Sebastián, me comenta que esperó quizás demasiado tiempo. Tenía un proyecto con el clan de los de Jaén (Sabina, Garzón, Fanny Rubio…). Su compañera de los último años, Marian, que también era andaluza, se va a Torrevieja. Imanol se va con ella y sigue actuando donde le llaman. En su último disco hay una canción con Sabina. Labordeta, le echa una mano y comparte con él varios escenarios.
"En el último año, sus amigos le animamos para que vuelva a casa, pero no quiere. Tiene un proyecto para televisión que creo que lo propone a ETB, a través de un productor, pero no llega a cuajar… Luego, una intervención quirúrgica muy sencilla que se complica y le mantiene tres meses hospitalizado. Al salir está muy débil. Quiere volver a Torrevieja y su amigo, el músico Txema Garcés le lleva el día 15. Empieza a recuperarse bien, pero a los nueve días sufre un derrame que le lleva a la muerte. Le acompañan, además de su familia, Marian, su compañera y su amigo Txomin. Algunos de sus órganos siguen vivos en varios cuerpos anónimos."JOSEMARI



Imanol, hacia el 75, en la entrada de la casa de la Rue Neuve de Boulets, en París. Con Martine y con su madre.

EL EXILIO DEL NORTE

“Estuve, el año 95, en la Feria del Libro y Disco Vasco en Durango y no había ni un disco suyo. Es vergonzoso y no he vuelto más a esa feria”.