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Nos
vimos en un pueblo de Navarra después de una de esas tormentas
de verano. No se llama Gorka, pero es que no quiere protagonismo.
Ha visto crecer demasiado liquen alrededor de Imanol y no quieren
que se le tome por lo que no es. Además tienen la certeza
de que toda su existencia, sus frases, sus canciones, en fin, su
vida entera van a ser manipuladas. Se conocieron en Bayona en el
71, recién doctorados en ETA. Desde entonces han sido como
hermanos. Gorka es muy reservado y cauto con la figura del cantante
y su grifo informativo está aún agarrotado por el
dolor. Es muy escéptico con los homenajes y piensa que no
se debe hacer nada.
"Llegamos a Bayona en mayo del
71. Nos conocimos en Mendi Adour, un piso que servía de acogida
a los que cruzábamos la frontera escapándonos de la
dictadura. Imanol, con varios compañeros alquiló una
vivienda en Ciboure que se llamaba Txorikanta. Era extremadamente
delgado y comenzamos a llamarle Fakir. Después de la VI.
Asamblea de ETA, que se había celebrado en fechas recientes,
se fueron formando diversas tendencias que exigimos a la dirección
abrir un proceso de debate. No nos hicieron ni caso. Nos constituimos
en una tendencia organizada, muy heterogénea ideológicamente
y tampoco nos hicieron caso. Acabamos quitándoles todo el
aparato, de arriba a abajo.
Unos meses más tarde, Imanol
y dos más nos instalamos en Burdeos. Él empezó
a trabajar de delineante, pero tuvo que dejar ese trabajo para trasladarse
al interior para informar a los militantes del proceso de debate
que se quería comenzar. Para ese momento ya había
grabado dos discos. El primero, con el seudónimo de Mitxel
Etxegarai, y creo que se hizo en los sótanos de la iglesia
del Antiguo, se utilizó un magnetófono más
o menos bueno y se distorsionó la voz para hacerla irreconocible.
El segundo, titulado Askatasunaren pausoak salió después
del Proceso de Burgos para sacar fondos para la organización.
Se utilizó como portada una obra que Tapies había
realizado para ayudar a los refugiados. Era unos pasos de sangre
sobre el cemento. Llegó a situarse número uno en la
lista de Radio San Sebastián y se hicieron dos tiradas. Se
vendía por el circuito de amigos y familiares que venían
a visitar a los refugiados. Imanol cantaba a veces para ellos. Por
entonces no éramos muy sectarios y teníamos bastante
relación con otros grupos. Nos unía el antifranquismo.
Imanol conoció a Paco Ibáñez
en un festival que se celebró en Boucau, un municipio cercano
a Bayona donde había mucha gente del PC.
Cuando Imanol volvió del interior ya no se reincorporó
a su trabajo de delineante. Ya había decidido ser cantante.
“Subimos a París en marzo
de 73. Coincidimos con la celebración de un macro festival
que organizaba el Comité Internacional de Solidaridad con
España. Participó mucha y muy importante gente de
la cultura francesa. Estuvieron Juliette Greco, George Moustaki,
Michel Picoli, Mikis Tehodorakis…”.
Imanol también cantó allí. Empezó a
ser una persona muy conocida en Francia y se rodeó de gente
muy interesante. Paco Ibáñez le apadrinó y
le introdujo en ese círculo. Paco era un personaje reconocido
en ese país por su aportación a la cultura hispanista.
Entre los dos surgió buena química, quizás
porque la madre de Paco era también vasca. Cantaron en infinidad
de lugares con gente como Leo Ferré, quizás el que
más haya influenciado a Imanol, al menos eso piensa Gorka,
que recuerda aquella época con mucha alegría…
"Casi siempre cantaban gratis,
por pura militancia, en universidades, casas de cultura y lugares
por el estilo."
Pero… ¿Dónde vivían y de qué?
"Yo trabajaba…",
contesta Gorka. "Me conseguí
un trabajo y asumí con gusto ese rol. Yo trabajaba e Imanol
cantaba, y esa era nuestra aportación al grupo político
con el que colaborábamos. Vivíamos en un apartamento
pequeño y con un vale que nos dio la Oficina de Ayuda al
Refugiado, conseguimos una cama, una mesa y un par de sillas. Pero
aquella casa era un desastre. Éramos unos desordenados hasta
que apareció Nekane. Imanol necesitaba una violinista y a
través de ella apareció una que no llegó a
calar, pero Nekane sí. Y se quedó. Era marzo del 73
y en diciembre nos fuimos a vivir juntos. Poco más tarde
Imanol se mudaba a nuestra casa. Se notó la diferencia…
orden, limpieza, comida…”. Luego Imanol
conoce a Martine, una mujer de muy buena familia, que hablaba cuatro
o cinco idiomas, independiente, culta, inteligente, con un buen
trabajo en televisión, y muy alta... En fin, una joya muy
cotizada entre los hombres que la conocían. Imanol se llevó
el premio. Fue una alegría y una ayuda para Imanol. Luego
vino a San Sebastián con él y acabó hablando
euskera. “Viajaba mucho porque
trabajaba de traductora para la ONU. Aquella relación se
acabó al poco tiempo y Martine se volvió a París.
Mantuvieron la amistad y se seguían viendo con cierta asiduidad.
Finalmente, Martine contrajo una grave enfermedad y falleció
hacia los primeros noventa".
Después de unas anécdotas y otros detalles sobre Martine
y sus cualidades, me intereso por el grupo de músicos que
acompañaron a Imanol en su vuelta a San Sebastián.
Un grupo que se llamaba Gwendal y que aquí supuso un boom.
Creo que fueron los pioneros de la música bretona, celta
y movimientos parecidos que luego inundaron y mestizaron la música
de este país.
"Gwendal no existía como
grupo en París. Frente a nuestro apartamento vivían
uno artistas. Había un escultor, un par de músicos
y alguien más. Estaba también Elisa Serna. Imanol
ya había colaborado con uno de ellos, llamado Bruno Barre
y al preparar su vuelta le propuso unirse a otros músicos,
acompañarle en sus conciertos y hacerle de telonero. Y así
fue. Un grupo desconocido como tal en Francia, alcanzó la
popularidad en España". Gorka prosigue…"Imanol
vuelve a Euskadi tras la amnistía y se encuentra en pleno
éxito. Yo en ese momento me retiro un poco. Por nada especial,
es que noto que no me necesita y prefiero seguirle a una cierta
distancia. Él tiene su proyecto en marcha y yo tengo que
iniciar el mío. He visto que poco a poco le han ido dejando
sólo, y mucha de esa gente que antes se le pegaba y le acompañaba
a todos los sitios, le han dado la espalda. A partir de ese momento
he vuelto a estar con él. Le han tratado como un apestado.
Los ayuntamientos e instituciones nacionalistas no han contado con
él para nada. Claro, es que Imanol no era nacionalista. Nunca
lo fue. Era un vasco, que investigaba y disfrutaba de la cultura
de los suyos, pero no en el sentido excluyente y autocomplaciente
de los nacionalistas. Desde luego que nunca apoyó el Plan
de Ibarretxe. Él nunca estuvo contra España, ni contra
nadie, como los nacionalistas. Adoraba la poesía; la de Celaya
y la de San Juan de la Cruz, y la de Blas de Otero y la de Neruda.
Imanol no tenía ni quería fronteras. Por eso los nacionalistas
le apartaron de un manotazo. La izquierda abertzale le dibujó,
además, una diana en la espalda. He sido testigo de los insultos
y desprecios de esos críos cuando se cruzaban con él
en un bar o en la calle. Estuve, el año 95, en la Feria del
Libro y Disco Vasco en Durango y no había ni un disco suyo.
Es vergonzoso y no he vuelto más a esa feria".
Le pregunto sobre su posicionamiento con movimientos como Basta
Ya, Foro de Ermua, etc., porque recuerdo que participó activamente
en alguna manifestación de las que organizó este colectivo,
sin embargo cuando Suburbano actuó en Andoain, me parece
que se le invitó a venir y … o no quiso o no pudo.
Yo mismo le comenté a Bernardo Fuster aquel día que
qué pena que no estuviera allí Imanol para cantar
Adiós a las penas de abril y no me contestó nada.
Alguna vez pensé que no quiso venir… por miedo o por
otras razones. El día que presentó el disco último
en el Kursaal alguien comentó que aquello parecía
un acto de Basta Ya, porque más de la mitad de la gente que
asistió al concierto era simpatizante de este colectivo.
Vi a Ibarrola, Beristain y a otras personas saludarle en el escenario
al acabar el concierto. Yo pensaba hacerlo después, no sé…
en un bar o en la calle, pero estaba como serio y muy huidizo. Sé
que un pequeño grupo de amigos estuvo con él en el
camerino y comentó lo mismo. Estaba como receloso y desconfiado.
"Efectivamente, Imanol leyó
el manifiesto en euskera tras la primera gran manifestación
que organizó Basta Ya en el 2000. Sin embargo no estuvo en
el gran concierto que se organizó en Las Ventas tras el asesinato
de Miguel Ángel Blanco. Tuvo muchas dudas, pero al final
pensó que no debía de estar allí. Sentía
que podía ser utilizado y en eso era muy cuidadoso. Necesitaba
el dinero, pero no fue. Al final ocurrió lo que se temía,
como el episodio en que abuchearon a Raimon cuando cantó
en valenciano y aquellas escenas del patriotismo más rancio…".
Imanol vivía últimamente en el barrio Gros de San
Sebastián y le comento a Gorka que se le veía sólo.
Que aunque le gustaba la soledad, se le veía sólo
y triste. Su casa no era la casa de una persona de cincuenta y tantos
años con esa trayectoria profesional, con tantos amigos y
tanto viaje. En aquella casa no había casi nada. Una colchoneta
tirada en el suelo, algunos discos, algunos libros y un gran equipo
de sonido a pleno volumen que no entiendo cómo sus vecinos
aguantaban.
"No tenía nada, no conservaba
nada. Todo lo regalaba. Aquella casa era un desastre. Imanol lo
pasaba mal. Tenía pocos ingresos. No tenía actuaciones
en su tierra más que en contadas ocasiones. Tenía
un programa en una radio local que compartía con Felipe Juaristi
y que le entretenía. Luego vino lo del disco con Paco Ibáñez.
Llevaba años pensando en él y comenzó con ilusión
el proyecto, pero su grabación fue muy difícil. Imanol
sufrió mucho con él. El disco salió a la calle
en el 99 y con portada de Oteiza. Ese mismo año graba Ausencia,
un disco íntegramente en español. Un grupo de amigos
le financió y propuso que fuera él mismo quien lo
produjese. Salió también con portada de Oteiza, en
formato disco libro y editado por El Europeo. La
Fundación Autor editó
a la vez un cuaderno de 80 páginas con textos de Fanny Rubio
y Carmen Peire, su representante."
Comento a Gorka que Imanol siempre estuvo muy bien relacionado con
los artistas. Recuerdo su amistad con Agustín Ibarrola. El
disco Hori bera da, del 96, está lleno de fotografías
en su casa. La fotografía de la portada corresponde al Bosque
de Oma.
“Barne kanta, tiene portada
de Chillida, Iratze okre geldia, de Rafa R. Balerdi. Tenía
buena relación con fotógrafos como José Mari
Zabala y Sigfrido Koch. Con Oteiza tenía una especial amistad.
Solía ir a los cumpleaños de Itziar, su mujer y le
cantaba. La portada de Ausencias era una ilustración con
una caricatura de Imanol. El último disco aparece con dos
retratos suyos salidos de los pinceles de un hijo de Mikel Azurmendi".
Sobre la salida de San Sebastián, me comenta que esperó
quizás demasiado tiempo. Tenía un proyecto con el
clan de los de Jaén (Sabina, Garzón, Fanny Rubio…).
Su compañera de los último años, Marian, que
también era andaluza, se va a Torrevieja. Imanol se va con
ella y sigue actuando donde le llaman. En su último disco
hay una canción con Sabina. Labordeta, le echa una mano y
comparte con él varios escenarios.
"En el último año,
sus amigos le animamos para que vuelva a casa, pero no quiere. Tiene
un proyecto para televisión que creo que lo propone a ETB,
a través de un productor, pero no llega a cuajar… Luego,
una intervención quirúrgica muy sencilla que se complica
y le mantiene tres meses hospitalizado. Al salir está muy
débil. Quiere volver a Torrevieja y su amigo, el músico
Txema Garcés le lleva el día 15. Empieza a recuperarse
bien, pero a los nueve días sufre un derrame que le lleva
a la muerte. Le acompañan, además de su familia, Marian,
su compañera y su amigo Txomin. Algunos de sus órganos
siguen vivos en varios cuerpos anónimos."JOSEMARI
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