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LA RAZON
martes 4 de mayo de 2004
Miguel Ayanz
Arteta:
«Me parece increíble que el cine español no
aborde más el tema de ETA»
El
documental del director «Voces sin libertad», sobre
las víctimas del terrorismo, sale a la venta en DVD
Su
apellido no deja lugar a dudas. Es vasco y no está dispuesto
a callar. Iñaki Arteta, cineasta y colaborador de diversas
asociaciones, rodó, en 2001 y sin ayudas, «Sin
libertad», un documental en el que daba voz a los que
sufren la violencia en el País Vasco. Ahora ha ampliado aquel
trabajo con material que se había quedado fuera. El nuevo
documental se llama «Voces sin libertad» y
ha salido a la venta directamente en DVD. Arteta, que denuncia que
«un posicionamiento nítido a favor de las víctimas
es algo que no agrada», prepara ya «Olvidados»,
un largo sobre víctimas del terrorismo de toda España.
Cuenta
Iñaki Arteta (Bilbao, 1959) que vive «muy feliz
conmigo mismo desde que he hecho esto», porque «no
podía vivir puerta con puerta con alguien que está
perseguido o que a la vuelta de la esquina corra la sangre».
Ha rodado «Voces sin libertad», implicación
de un corto documental que rodó en 2001. Ahora prepara ya
un largometraje sobre el mismo tema, «Olvidados».
¬
¿Qué le ha llevado a crear este nuevo trabajo?
¬ Era una vieja aspiración. Desde que hice las entrevistas
en 2001, quería haber hecho algo más largo, pero no
tenía medios. Rodé casi 70 horas de material y se
le podía sacar más partido.
¬
Ahora son 50 minutos, ¿qué ha cambiado o añadido?
¬ Hay una entrevista más, y se tocan aspectos que no
entraban en el otro documental, referencias al diálogo, a
la educación... Los aspectos de más candente actualidad,
los que están en el debate político diario, se acometen
con mayor profundidad.
-,
Un tema sin abordar. Apenas se ven películas sobre
este tema en el cine español. ¿A qué cree que
se debe?
¬Pues sí, a mí me parece increíble. Me
llama mucho la atención que un tema con unas posibilidades
dramáticas tan interesantes y variadas, si hablamos de la
ficción, o una realidad tan apasionante y dramática
desde el lado del documental, no lo aborde más gente. Yo
hacía años que rodaba ficción, pero llegó
un momento en que la realidad me pareció más interesante.
Lo que pasa desde hace 30 años en Euskadi merece la pena
plasmarlo. Mi filme, como no hay otro igual, sirve como retrato
de lo que ha sido la sociedad vasca en estos años a través
de las víctimas, que son las que han estado calladas y las
que ofrecen el retrato más cruel de la realidad.
¬
¿Tuvo algún tipo de problema o amenazas cuando rodaba?
¬ El problema fundamental donde yo vivo es el miedo. El miedo
ha influido a la hora de encontrar colaboradores para la película.
Ha habido gente que ha participado pero no ha querido dar su nombre.
Luego se ha pasado la película en algún sitio donde
una serie de personas intentaron reventarnos el acto. Lo habitual.
Un posicionamiento nítido a favor de las víctimas
es algo que no agrada.
¬
¿Cómo resumiría la situación en el País
Vasco ahora mismo?
¬ Es complejo. No hay nada que haga pensar que las cosas van
o puedan ir mejor. Estamos inmersos en un panorama muy confuso y
la presión de la violencia, que todavía existe, enturbia
el debate político, las perspectivas de avanzar hacia una
sociedad libre. Hasta que no desaparezca la violencia, todo lo que
podamos hablar va a tener por detrás ese factor que es la
amenaza. Ahora mismo parece que ETA no existe, porque no está
haciendo nada, pero mientras tú y yo hablamos, seguro que
más de uno está pensando en cómo influir en
todo esto de lo que hablamos.
Contra
la injusticia.
¬
¿Cree que su documental puede ayudar a dar otra imagen del
País Vasco que la que los radicales han vendido en algunos
países?
¬ Sí, yo creo que lo que se ve a través de mi
filme es un espectro de la realidad. He querido expresarme contra
la injusticia. Yo me conformaría con que, después
de ver mi cinta, alguien dijera: «¿Cómo puede
pasar esto, que estas personas que han sufrido la violencia hace
20 o 25 años no han tenido ni la solidaridad de la sociedad
ni de las instituciones?». Y que se les desvanezca la idea
de que aquí se lucha por unos ideales: es una cuestión
de fanatismo. En un lugar de Europa, en el siglo XXI, el fanatismo
tiene a una sociedad atenazada.
¬
Con el 11-M, la sociedad se ha echado a la calle. Usted
ha dicho recientemente que no ha habido una reacción parecida
contra ETA...
¬ Vivimos
en una sociedad del bienestar donde la gente no quiere complicaciones.
Practicar la solidaridad da mucha pereza. El efecto de los
atentados de Madrid ha hecho que mucha gente espabile. Habrá
que ver cuánto dura ese compromiso. Lo que está claro
es que la respuesta que ha habido a esos 190 muertos no se ha dado
en estos 25 años con otros cientos. ¿Por qué?
Porque morían de uno en uno. A la sociedad vasca, y a la
española, en general, no le parecía tan tan mal. Y
hay que hacer autocrítica. ¿Por qué no nos
parecía tan terrible que murieran guardias civiles o niños?
Ahora la sociedad se vuelca, pero hay que mantener el pulso.
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