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Los bomberos apuntalan el piso, totalmente destruido, en el que se produjo la explosión. [P. ARMESTRE / AFP]

 

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El Diario Vasco, 5 de abril de 2004

OPERACIÓN POLICIAL EN LEGANÉS

El comando suicida era el 'núcleo duro' del 11-M y preparaba atentados «inminentes»

En la explosión falleció 'El Tunecino', jefe de la célula, y posiblemente su lugarteniente La Policía cree, casi con seguridad, que en la deflagración murió un quinto terrorista

A. TORICES /M. SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID

La eficacia policial evitó este fin de semana nuevas masacres indiscriminadas en los próximos días. La muerte el sábado en un piso de Leganés de los miembros del núcleo duro de la célula islámica que ejecutó la matanza del 11-M, incluido su máximo responsable, Sarhane Ben Abdelmajid, El Tunecino, abortó una campaña «inminente» de atentados terroristas contra lugares con grandes aglomeraciones ciudadanas, según confirmaron fuentes antiterroristas de toda solvencia.

El ministro del Interior en funciones, Ángel Acebes, confirmó ayer que fueron cuatro los islamistas que se inmolaron con explosivos cuando la casa era asaltada por la Policía, aunque, ayer por la tarde, fuentes de la investigación trabajaban con un 90% de posibilidades de que se pudieran identificar los restos humanos que pertenecerían a un quinto terrorista, encontrados entre los escombros del edificio. La confirmación dependía de los informes del Instituto Anatómico Forense donde se analizaban los restos.

Los máximos responsables de la célula fundamentalista islámica, que el 11-M asesinaron a 191 personas en Madrid y que el viernes intentaron repetir la masacre en el AVE que se dirigía a Sevilla, contaban todavía con entre 25 y 40 kilos de goma 2 en su poder y ya habían preparado nuevos artefactos para atentar de inmediato. De la redada en el piso de Leganés pudieron escapar dos o tres presuntos autores de los atentados -alguno porque no estaba allí-, pero los investigadores consideran que todos los explosivos de los que disponía la banda pueden estar ya incautados.

En un armario del primer piso del número 40 de la calle Carmen Martín Gaite, donde el sábado se inmolaron con explosivos cuatro terroristas, había dos mochilas idénticas a las utilizadas en la matanza de los trenes de cercanías, preparadas para su uso. Las bolsas contenían paquetes de cinco kilos goma 2 unidos a un detonador, que a su vez estaba conectado con cables a un teléfono móvil, instrumento que serviría de temporizador para provocar la explosión en el momento deseado. Para que la bomba estuviese a punto sólo faltaba colocar los iniciadores, el mecanismo que desencadena el estallido.

Artefactos preparados

Junto a las mochilas se hallaron también dos o tres artefactos más de goma 2 ya confeccionados, con sus detonadores colocados y a los que lo único que les faltaba era la unión del sistema de iniciación. El explosivo contenido en las mochilas y en los otros artefactos, que no estalló el sábado pese a la fortísima deflagración en la que murieron los cuatro o cinco terroristas y el subinspector de los GEO Francisco Javier Torrontera, pesaba más de 10 kilos. La célula guardaba en su piso franco esta importante cantidad de goma 2, más la utilizada el sábado para su inmolación -entre 15 y 20 kilos-, junto a 200 detonadores, cables, componentes electrónicos, y otra serie de elementos para la confección de artefactos. La Policía no descarta que entre los escombros de la parte del edificio que quedó derruida puedan hallarse más explosivos sin estallar, por lo que ayer tarde acordonó un amplio perímetro hasta que la masa de cascotes y tabiques pueda ser completamente revisada.

Las fuentes antiterroristas citadas consideran que los fundamentalistas tenían previsto continuar con la campaña de atentados contra transportes colectivos que iniciaron hace 23 días con la masacre en los cercanías, pero no descartan que ante la creciente vigilancia de trenes, metro y estaciones de autobuses, hubiesen cambiado sus planes y barajasen como nuevos objetivos otra serie de lugares públicos, como centros comerciales, locales de espectáculos o estadios deportivos.

Tal es la convicción del Ministerio del Interior sobre la voluntad de la célula de cometer nuevos atentados que, pese a que mantiene un plan especial de seguridad para el ferrocarril y otros medios de transporte, dio ayer órdenes específicas, como medida preventiva, para que todas las plantillas de las fuerzas de seguridad en servicio estén en la calle, en labores de vigilancia de los lugares citados.

Los identificados son el jefe del comando, Serhan El Tunecino, y el marroquí Abdennabi Kounjaa, Abdallah, uno de los terroristas que vivió antes y después de la matanza del 11-M en el primer piso franco de la banda, la casa rural de la localidad madrileña de Morata de Tajuña, el lugar donde se confeccionaron las 14 mochilas bomba que hicieron volar los cuatro trenes de cercanías. Las investigaciones no descartan que Abdallah pudiese ser uno de los que colocaron las mochilas en los trenes. El terrorista desconocido hasta hoy, pero identificado por los forenses, es el marroquí Anouar Asri Rifaat.

Cinturón bomba

La incógnita se mantiene en el cuarto activista muerto, cuyo cuerpo quedó destrozado y salió despedido del piso por la brutal explosión hasta el patio interior de la finca. Lo que sí se sabe a ciencia cierta de este hombre es que, cuando los geos asaltaron la casa y el comando hizo estallar los explosivos, llevaba puesto un cinturón con dos kilos de goma 2, como los que usan los fundamentalistas palestinos de Hamas para sus atentados suicidas. No obstante, por razones que se desconocen, la carga que llevaba adosada al vientre no llegó a estallar.

Los forenses y los servicios de Policía Científica han puesto todo su esfuerzo en intentar determinar la filiación del cuarto cadáver, por ser de gran importancia para los investigadores. La razón es que aún no se tiene noticia del marroquí Jamal Ahmidan, El Chino, el número dos de Serhan, El Tunecino, del que se tiene la casi total seguridad de que estaba en la casa asaltada. Si El Chino no fuese el muerto sin identificar significaría que es uno de los sospechosos que continúa en libertad.