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El
lehendakari, ayer, en la inauguración del polideportivo
de la UPV, que se llamará 11-M. / TELEPRESS
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El
Correo, 22 de abril de 2004
Zenarruzabeitia
acusa de «absentismo» al PSE y rechaza volver
«al folio en blanco»
Se felicita por el auto
del Constitucional y critica los «vaivenes políticos»
a los que ha sido sometido
LOURDES PÉREZ/VITORIA
La
ponencia constituida en el Parlamento vasco para discutir
la propuesta de nuevo Estatuto del lehendakari volvió
a reunirse ayer, pocas horas después de que el Tribunal
Constitucional rechazara la impugnación presentada
por el Gobierno del PP contra el plan Ibarretxe y permitiera,
en consecuencia, la continuidad del debate. La resolución
del recurso, una de las mayores fuentes de crispación
de los últimos meses, no contribuyó, sin embargo,
a suavizar posiciones en el órgano de trabajo parlamentario.
La ponencia -que abrió sus comparecencias con la presencia
de la vicelehendakari- parece estar atascada ya entre la apuesta
del tripartito por su proyecto, la exigencia del PSE de reconvertirlo
en una verdadera reforma estatutaria y el rechazo frontal
de los populares.
Éste
fue el contexto en el que se produjo la intervención
de Idoia Zenarruzabeitia, que volvió a reivindicar
tanto en la Cámara como en una rueda de prensa posterior
la legitimidad y flexibilidad del plan Ibarretxe; a su juicio,
la propuesta que ocupa una «posición centrada
y neutral» en las aspiraciones de la sociedad vasca.
Sin embargo, lo más significativo fueron los contundentes
reproches que vertió la vicelehendakari, ya fuera del
hemiciclo, contra los socialistas, a los que que acusó
sin citarles de haberse mantenido «hasta ayer»
en el «absentismo político» y de haber
avalado la «involución democrática»
del PP «que ahora tanto se dice criticar». Y les
advirtió de ya no es tiempo de reiniciar el diálogo
con un «folio en blanco», tal y como han requerido
repetidamente los dirigentes del PSE y asumió Imaz
cuando accedió a la presidencia del PNV.
Zerrarruzabeitia,
que defendió sin ambages en la ponencia la existencia
de un pueblo vasco con «una concepción autodeterminista
neta en los aspectos capitales», reiteró que
la propuesta de Ibarretxe constituye una reforma estatutaria
e instó a evitar «juegos de palabras de cara
a la galería». Según enfatizó,
es hora de hacer «política con mayúsculas»,
para «no frustrar por intereses partidistas una oportunidad
histórica» en favor de la convivencia, la paz
y la normalización. La 'numero dos' del Gobierno constató
que es el Parlamento el «depositario» del debate
y remarcó que «no es responsabilidad» del
Ejecutivo que «otros hayan estado» hasta ahora
en el «absentismo».
«Inhibición
y escapismo»
Zenarruzabeitia
no ahorró descalificaciones en una crítica dirigida,
fundamentalmente, a los socialistas. Les reprochó su
«dejación» de responsabilidad, «su
inhibición y escapismo, cuando no el bloqueo y la obstrucción»;
y terminó acusándoles de hacer «seguidismo»
de la confrontación, la regresión autonómica
y la involución democrática. Ya no es tiempo
del «folio en blanco», les avisó, porque
hay propuestas concretas para lograr un consenso. Aquí
hizo suyas las palabras de Imaz en el Aberri Eguna y abogó
por poner el «contador a cero» de «las imposiciones
antidemocráticas e ilegítimas».
Todo
esto lo desgranó con una extrema seriedad, pese a que
el Gobierno tenía ayer motivos para la alegría:
en un día se habían desactivado el recurso ante
el Constitucional, el castigo a la convocatoria de referéndos
y el conflicto sobre el Cupo. Tras congratularse de que la
despenalización de las consultas corrija una «aberración
jurídica», Zenarruzabeitia dijo sentir una sensación
«agridulce» sobre el fallo del Alto Tribunal.
Por
una parte, se felicitó por que se han confirmado «todas
las tesis» del Gobierno vasco y confió en que
los magistrados no entren a pronunciarse en su auto sobre
la constitucionalidad o no del plan; por otra, aseguró
que los cinco meses que ha tardado la resolución demuestran
«los vaivenes políticos» a que han estado
sometidos los jueces. Ayer, PNV, EA, IU y Aralar reclamaron,
sin éxito, al Ejecutivo navarro que retire su impugnación.
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