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José
Antonio Rubalkaba pasa por detrás de Jesús Eguiguren
y Leopoldo Barreda. / IOSU ONANDIA
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no acudirá a la ponencia
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El
Correo, 6 de mayo de 2004
El
PSE acusa a Ibarretxe de dilatar su plan para usarlo de «bandera
electoral»
Los
socialistas reiteran que no entrarán a negociar el
contenido del proyecto Atutxa confirma que la votación
en el Parlamento se retrasará hasta final de año
LOURDES
PÉREZ/BILBAO
Lo que hasta ahora constituía
una posibilidad, parece ser ya una certeza. El presidente
del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, confirmó
ayer que la votación del plan Ibarretxe se retrasará
hasta finales de este año, horas después de
que la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, remarcara
la «total disposición» del lehendakari
a «flexibilizar» los plazos del debate para que
todos los partidos puedan hacer sus aportaciones. No lo interpreta
así el PSE -principal destinatario de las apelaciones
al diálogo del tripartito-, que acusó al presidente
vasco y al PNV de utilizar el proyecto como una mera «bandera
electoral» para captar a los votantes de Batasuna y
de EA y «hegemonizar el frente nacionalista».
Si el trámite se demora, deducen los socialistas, es
porque Ibarretxe quiere que su plan «le dure y le dure»
hasta las autonómicas de 2005, no con el fin de buscar
un acuerdo con ellos.
La conclusión es que,
con dilación del proceso o no, el partido de Patxi
López sólo contempla una negociación
que arranque desde cero y cuyo objetivo final sea una reforma
estatutaria, no el cambio de marco que atisban tras la propuesta
del lehendakari. O lo que es lo mismo: pese a los redoblados
llamamientos de las fuerzas del Gobierno, los socialistas
insisten en que no entrarán a enmendar parcialmente
-sí lo han hecho a la totalidad- el plan, cuando su
premisa es que Ibarretxe lo retire para reiniciar el diálogo.
Si el 'tira y afloja' se mantiene, la discusión parlamentaria
del proyecto está condenada al estancamiento; y ahora
lo estaría no ya hasta septiembre, sino hasta finales
de año.
En estos momentos, el lehendakari
sigue sin disponer de la mayoría requerida en el Parlamento
para que su iniciativa avance. Si el PP y el PSE no varían
su frontal oposición al proyecto, el único grupo
que podría ratificarlo es Batasuna, con el evidente
riesgo que entraña recibir los votos de una formación
hoy fuera de la ley y que continúa sin repudiar la
violencia de ETA. En el escenario actual, populares y socialistas
atribuyen la voluntad del lehendakari de aminorar el ritmo
del debate a un intento de ganar tiempo, para poder acercar
lo más posible la votación en el Parlamento
a la celebración de las elecciones autonómicas;
unos comicios en los que Ibarretxe buscará la mayoría
de la que ahora carece.
Comunicado oficial
La Presidencia vasca se reafirmó
en que el plan que resulte de la ponencia parlamentaria -ayer
comparecieron el profesor de la UPV Francisco Letamendia y
uno de los negociadores del Estatuto, Juan Etxebarria Gangoiti-
se votará esta legislatura y, en caso de ser aprobado,
se someterá a consulta popular. Lehendakaritza recurrió
al inusual procedimiento de emitir un comunicado oficial para
zanjar especulaciones, apoyar «la disposición»
de Atutxa a «flexibilizar el trámite» y
remarcar que el objetivo es que la oposición presente
en la Cámara, y no en la Prensa, sus reformas estatutarias.
En consonancia, el presidente del Parlamento defendió
la sinceridad de su postura y objetó que lo que ha
hecho hasta ahora el PSE es defender una «filosofía
distinta», no una alternativa.
La confirmación de
que el plan se votará esta legislatura acalló
las urgencias de los socios de Ibarretxe, especialmente las
de EA. Mientras su 'hombre fuerte' en el Ejecutivo, Joseba
Azkarraga, y Rafael Larreina apelaban a la negociación
pero enfatizando que el proyecto debe refrendarse en la Cámara
antes de las autonómicas, Unai Ziarreta aireó
sus sospechas sobre un futuro acuerdo del PNV con el PSE.
Y Ezker Batua apoyó flexibilizar los plazos, pero no
dilatarlos sin «fin».
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