El Gobierno replica a Otegi que no habrá pactos mientras Batasuna no condene a ETA
«La pelota está en su tejado», sostiene Azkarate, quien augura que SA tendrá que dar explicaciones a sus militantes si rechaza el plan Ibarretxe La portavoz devuelve las críticas al PSE y le acusa de engañar a los vascos
LOURDES PÉREZ/BILBAO
El emplazamiento realizado por Arnaldo Otegi al PNV para que pida públicamente el respaldo de Batasuna al plan Ibarretxe si quiere obtenerlo tuvo respuesta ayer mismo, aunque no de los jeltzales sino del Gobierno de Juan José Ibarretxe. Su portavoz, Miren Azkarate, descartó que el Ejecutivo vaya a explorar pactos con la formación ilegalizada mientras no se desmarque del terrorismo de ETA, «condición básica», según insistió, para poder alcanzar cualquier acuerdo. «Deben condenar la violencia y aceptar el debate democrático, basado en la palabra y en los argumentos y no en la fuerza de las armas y las amenazas», concluyó Azkarate, quien advirtió a Otegi y los suyos de que «la pelota está en su tejado, no en el nuestro».
La réplica ofrecida por la portavoz en distintos medios se ajusta al discurso mantenido por el lehendakari a lo largo de la legislatura, según el cual no es posible labrar alianzas con quienes no apuestan por vías exclusivamente políticas. Pero aunque la doctrina no es nueva, sí lo es el momento político, definido en principio por la votación del proyecto de Ibarretxe en el Parlamento vasco -podría ser a final de año- y la convocatoria de las autonómicas, prevista para primavera. En este contexto, la única posibilidad con que cuenta el lehendakari para sacar adelante su iniciativa por mayoría absoluta son los seis escaños de Sozialista Abertzaleak.
Sin ellos, el plan no prosperará, dado el firme rechazo de PP y PSE. Pero con ellos, el presidente vasco lo vería refrendado por una formación ya proscrita judicialmente por su vinculación con ETA y que podría quedarse fuera la próxima legislatura del único espacio institucional que le resta, los asientos en la Cámara de Vitoria. En la apertura oficial del nuevo curso político, Ibarretxe no aclaró si considera 'contaminados' o no los votos de SA y se escudó en que son las tres fuerzas de la oposición -«ilegalizados» e «ilegalizadores»- las que unen sus escaños para obstaculizar la labor de su Gobierno.
Con su emplazamiento al PNV, la izquierda radical vuelve a reclamar protagonismo y la escenificación de un proceso negociador, cuando está a punto de reiniciarse la tramitación parlamentaria del plan Ibarretxe con el debate de las enmiendas. Ayer, Miren Azkarate aseguró que «Otegi y el mundo de Batasuna saben muy bien» cuál es la posición del Gobierno y que deben «dejar de ir de la mano de ETA» si quieren lograr acuerdos. Pero, junto a ello, la portavoz no desperdició la oportunidad de devolver la apelación a Batasuna: a su juicio, si acaba votando en contra del plan Ibarretxe, tendrá que explicar a sus simpatizantes por qué lo hace. «Aunque tal y como están las cosas, primero tendrán que explicar por qué no condenan la violencia», zanjó.
«Titulares baratos»
Batasuna no era el único flanco que tenía abierto el Gobierno de Ibarretxe, que ahondó en las críticas que vienen cruzándose esta semana el lehendakari y los socialistas. En respuesta a los reproches vertidos la víspera por Patxi López, Azkarate negó que el Ejecutivo «esté bloqueando la situación» política «cuando se han seguido las reglas establecidas» y acusó al secretario general del PSE de «engañar» a la sociedad cada vez que dice que se trata de una propuesta «cerrada».
La portavoz aplicó ayer la nueva receta de Ibarretxe y declinó pronunciarse sobre la reforma estatutaria de los socialista mientras no la presenten en el Legislativo. Pero sí auguró que el partido de López tendrá que rendir cuentas de su negativa a entrar al debate parlamentario y preguntó a sus dirigentes que «de qué tienen miedo». «Las descalificaciones y dar tres titulares baratos no engañan a esta sociedad», censuró la consejera, secundada en sus reproches por los dos socios menores del Gabinete.
La presidenta de EA tildó de electoral la iniciativa del PSE y le culpó de «bloquear» e intentar «impedir» el debate. Errazti, quien exigió «responsabilidad» a Batasuna porque algunos de sus planteamientos son «perfectamente asumibles», se mostró convencida de la próxima legislatura pasa por el ejercicio de la autodeterminación, con o sin el plácet de las Cortes. Para Mikel Arana (EB), la actitud de los socialistas es «ridícula» y «una operación de marketing».