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Libertad
Digital, 4 de Febrero de 2004
ARTÍCULO
EN AVUI, EN 1991
ANÁLISIS: La opinión
de Carod, hace trece años, sobre los atentados de ETA en Cataluña
El 31 de
mayo de 1991, Josep Lluis Carod Rovira publicó en el diario Avui
un artículo titulado "ETA, Kataluñatik kanpora!"
(ETA, fuera de Cataluña). Indignado tras la matanza de la banda
terrorista en Vic –10 muertos y 28 heridos en un atentado contra
una casa cuartel– reprochó a los terroristas su actividad
en Cataluña. Tras declararse "contrario a la violencia"
recordó a ETA una reunión "en algún lugar de
Euskadi" en la que "os pedí formalmente que no actuaseis
más en mi país". Después, les aconseja que "cuando
queráis atentar contra España, os situéis, previamente,
en el mapa".
(Libertad
Digital) Han pasado trece años desde que Carod Rovira
remitiera este artículo al diario Avui, rescatado ahora de las
hemerotecas. Dos días antes, el 29 de mayo de 1991, la banda terrorista
ETA había golpeado con dureza provocando una matanza en la casa
cuartel de Vic (Barcelona). Dos guardias civiles y ocho familiares de
agentes fueron asesinados tras impactar contra el edificio un coche teledirigido
cargado de explosivos. El atentado impulsó al líder de ERC
a escribir "ETA, fuera de Cataluña", pero lo sorprendente
del reproche es que Carod consideró que se equivocaban de objetivo.
La primera parte del texto resulta coherente desde el prisma de un independentismo
catalán que rechace categóricamente la violencia: "(...)
ésta no es vuestra tierra, ni esta forma de luchar es la nuestra.
Habéis vuelto a manchar con sangre inocente este país. Habéis
vuelto a interferir nuestro lentísimo proceso hacia la liberación
nacional, sin que os importara en absoluto nuestra situación como
pueblo, el estado de nuestra conciencia colectiva...".
Pero su argumentación no tarda en darle contenido literal al título
del artículo y en concluir que no es Cataluña el ámbito
en el que deben golpear los terroristas. Carod va aproximando la tesis:
"A ver si de una puñetera vez, al margen de la dialéctica,
por cierto tan española, de los puños y las pistolas, sois
capaces de entenderlo: los vascos no sois españoles. De acuerdo.
Pero los catalanes, tampoco. Y con acciones como ésta no hacéis
más que españolizar Catalunya. Convertís los Països
Catalans en tierra enemiga y a sus habitantes, en gente hostil. Y no lo
somos. Deberíais saberlo".
Tras exponer la coincidencia, lamenta los efectos nocivos de la masacre
en el proyecto de una Cataluña independiente: "Cada bomba
vuestra en nuestro país es una bomba contra el pueblo catalán,
un torpedo contra la línea de flotación del independentismo
catalán. Los avances políticos que vamos logrando, la victoria
progresiva que vamos obteniendo en las conciencias de los ciudadanos,
día tras día, se hunden gracias a vosotros".
En definitiva, según Carod –en general, pero sobre todo tras
la masacre de Vic–, "quien sale perdiendo con ello somos nosotros.
Es la Catalunya nacional, y las personas concretas, quienes sufren los
estragos, y no España y todo su aparato. Aunque no parece importaros
(...) que con la estulticia de vuestras acciones nos perjudiquéis
a nosotros y hagáis añicos nuestro tradicional sentimiento
de simpatía hacia el pueblo vasco".
Antes de abordar la conclusión de su artículo, donde de
verdad se consolida la opinión del escritor, Carod Rovira repasa
en términos de elogio y dramatismo el curso del independentismo
vasco, "un pueblo condenado al aniquilamiento de su condición
nacional", para insistir en que los catalanes no se inmiscuyen en
su proceso, principal reproche hacia ETA, y les aconseja que analicen
su contraposición entre "objetivos y procedimientos"
para tener éxito. Su rechazo al terrorismo –"procedimientos"–
encuentra similitud con el habitual pacifismo exhibido en el País
Vasco por los entornos más próximos a ETA. Dice Carod: "Por
temperamento personal, por convencimiento ideológico y por eficacia
política, soy contrario a la violencia. A toda violencia. Especialmente
a la violencia institucionalizada, barnizada, de los estados. Pero también
a la de los oprimidos".
Llega la síntesis en la que Carod defiende el derecho de los catalanes
independentistas a seguir por la vía política recordando
a ETA que había violado compromisos forjados tras un encuentro
con él, como ha sucedido años después y en varias
ocasiones: "Nada de lo que os voy a decir es nuevo para vosotros.
Os lo dije ya, hace medio año, en algún lugar de Euskadi,
cuando en nombre de mi partido os pedí, formalmente, que no actuaseis
más en mi país. Habéis respetado la petición
durante seis meses. Ahora, sólo me atrevo a pediros que, cuando
queráis atentar contra España, os situéis, previamente,
en el mapa.
El último párrafo insiste en reprochar a ETA sus bombas
en Cataluña: "Sólo los catalanes podemos hablar, y
decidir, en nuestro propio nombre. Esto, y no otra cosa, es el derecho
a la autodeterminación nacional. Un derecho por el que, en Euskadi,
mucha gente ha dado la vida y ha luchado con todas sus fuerzas. En los
Països Catalans, también. Porque nadie tiene derecho a suplantar
nuestra propia voz. Vosotros, tampoco".
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