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Nicolás
Sarkozy
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ABC,
30 de Enero de 2004
El
nacionalismo legal corso obtenía sus fondos mediante métodos
mafioso
JUAN
PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL
El
dirigente nacionalista corso Charles Pieri, líder del grupo
Independencia, permanece encarcelado a la espera de que la Justicia
investigue sus actuaciones
PARÍS.
Según el juez antiterrorista Philippe Courroye y la brigada
financiera de la Policía Judicial, una de las «familias»
del nacionalismo corso, apadrinada por Charles Pieri, encarcelado,
habría utilizado hoteles, empresas de seguridad y limpieza
y el equipo de fútbol de Córcega para montar una red
de extorsiones, chantajes, comisiones, amenazas y comercio mafioso.
Nicolás
Sarkozy, ministro del Interior, declaró en noviembre que
«debemos coger a Pieri, como si se tratase de Al Capone».
Días más tarde, el 17 de diciembre, unidades antiterroristas
y de la Policía Judicial de Bastia detenían al personaje,
una de las cabezas visibles del independentismo legal.
Semanas
más tarde, Policía y Justicia empezaron a filtrar
las revelaciones conseguidas tras el estudio de la documentación
requisada en varias sociedades corsas y las declaraciones de una
veintena de testigos, sospechosos, cómplices y acusados,
dejando al descubierto relaciones delictivas.
Según
varios testimonios, Charles Pieri se habría impuesto como
«hombre fuerte» del Sporting Club de fútbol de
Bastia, la capital administrativa de Córcega. Desde ese puesto
estratégico, el dirigente nacionalista, cabeza visible del
grupo legal «Independencia», habría cobrado millonarias
comisiones por «dirigir» la compra, venta o traspaso
de jugadores a otros equipos de la primera división francesa,
como el París Saint-Germain o el Olympique de Lyon. El traspaso
de Michael Essein reportó 500.000 euros a una cuenta bancaria
personal del dirigente.
Según
otras fuentes, testimonios y documentos concordantes, el mismo Charles
Pieri habría dirigido la empresas «Corsica Gardiennage
Services», especializada en servicios de «seguridad»,
y «Corsica Nettoyage Entretien», especializada en limpieza
y retirada de basuras. Cuadros y empleados del Club Méditerranée
(la gran empresa especializada en vacaciones) y numerosos hoteles
en Córcega afirman que Pieri y sus hombres (descritos como
matones) habrían impuesto sus servicios, facturados legalmente
a un precio exorbitante.
Cuando
alguna empresa se negaba a pagar los servicios de la CGS, sus instalaciones
eran frecuentemente «visitadas» y destrozadas a bombazos
hasta que los directivos «comprendían» la necesidad
de pagar su seguridad al precio más alto. Algunos propietarios
de hoteles locales han descrito al juez Philippe Courroye las visitas
«amistosas» de Pieri y sus matones. El dirigente nacionalista
sugería la firma de unos contratos de compra-venta, o prestaciones
de servicios, que los visitados se veían forzados a firmar
porque no querían tener problemas.
En
otro plano, Charles Pieri pedía y conseguía que numerosos
empresarios pagaran páginas de publicidad en el semanario
nacionalista U Ribombu, con «fines filantrópicos».
El vespertino Le Monde titulaba ayer en primera: «Escándalo
Charles Pieri: chantajes y extorsión, al abrigo del nacionalismo
corso». Independencia, el grupo liderado por Pieri hasta el
mes de diciembre, es una de las componentes históricas del
nacionalismo corso, dividido en «familias» enfrentadas,
incluso con ensangrentados ajustes de cuentas.
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