FERNANDO PESCADOR/CORRESPONSAL. BRUSELAS
España se mantuvo el pasado año como el país más beneficiado por los fondos de la Unión Europea al recibir el 20,36% de las transferencias comunitarias. El balance entre las ayudas que obtuvo y sus aportaciones a la UE arrojó un saldo favorable de 8.733,2 millones de euros -es decir, 1,45 billones de las antiguas pesetas-, lo que representa una media de casi 214 euros por habitante. Esa cifra supera la que sumaron juntos Portugal, Grecia e Irlanda, los otros tres estados miembros que consiguieron ingresos netos de Bruselas. En el otro extremo se situó Alemania, que abonó 7.600 millones más de los que obtuvo del Presupuesto de la UE.
El Ejecutivo comunitario ha realizado cuantiosos ahorros en el gasto durante los últimos ejercicios, pero sus esfuerzos bien podrían volverse en contra de los objetivos perseguidos: el crecimiento armonioso del conjunto de los socios. Los que más contribuyen a las cuentas de la Unión se aferran a las últimas cifras, que el pasado año suponía el 0,96% de la renta bruta, para definir un horizonte presupuestario -el de las próximas Perspectivas Financieras 2007-2013- que no rebase el 1% de esa magnitud en una UE de 27 miembros.
Recorte en el gasto
Los acuerdos de Berlín de 1999 establecían para 2003 un margen presupuestario en la UE del 1,19% del Producto Nacional Bruto (PNB) común. Dado que la Renta Bruta, -una equivalente al Producto Nacional Neto- adoptada en sus últimos cálculos por la Comisión, es un concepto contable más restrictivo que el Producto Bruto, puede concluirse que los recortes de gasto alcanzados son muy superiores a los que ayer aireaba la comisaria de Presupuesto, Michaele Schreyer, durante la presentación de su informe anual.
No sin sorpresas, España fue en 2003 el principal perceptor de ayudas europeas por todo género de conceptos -fondos estructurales, política agraria y políticas internas-, con 15.842,2 millones de euros.
Una vez descontadas las aportaciones al presupuesto común y la parte correspondiente a la compensación que se otorga anualmente al Reino Unido a través de lo que se conoce como 'cheque inglés', el saldo neto registrado en sus operaciones de caja con la UE ascendió a 8.733,2 millones de euros.
Contrariamente a la idea que se tiene, Francia fue el pasado año el segundo perceptor de fondos europeos, con 13.119,6 millones de euros; seguida de Italia, con 10.530,9 millones de euros, y Alemania, a la que le correspondieron 10.474,8 millones. Deducidas las aportaciones correspondientes de estos países al presupuesto común, se constata que el desequilibrio presupuestario que soporta Alemania en sus cuentas con la Unión Europea ascendió a 7.651,8 millones de euros, mientras que el de Francia se situó en 1.910,9 millones.
La factura francesa
Francia es, dada su posición hegemónica, el socio que más beneficios políticos extrae de lo que se denomina «construcción europea». El peso específico que París tiene en las relaciones internacionales, cuando consigue utilizar a la UE como palanca para sus intereses, es muy superior al que tendría sin la masa crítica que le confiere la Unión. Pues bien, esos beneficios le costaron el ejercicio 1.910,9 millones de euros, lo que representa sólo un 0,12% de su PNB.
Los datos ayer aportados por la Comisión muestran que Portugal fue en 2003 el país en el que las ayudas comunitarias tuvieron una mayor repercusión económica, ya que representaron el 3,64% de su Renta Nacional Bruta. Le siguieron Grecia, donde las aportaciones europeas representaron el 3,18% de su renta; Irlanda, con el 2,38%; y España, con una tasa del 2,19%.