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El
Diario Vasco, 16 de noviembre de 2003
JOSÉ
MANUEL FARTO PRESIDENTE DEL SINDICATO EMPRESARIAL ALAVÉS
«Nos
iría peor si no tuviéramos el total apoyo de los empresarios
españoles»
Pide
a Ibarretxe que busque el consenso con España. y explique
«con argumentos» los beneficios de su plan
J.
J. CORCUERA/
«El
mundo radical nos ve como a una vaca que hay que ordeñar»
Como buen estratega, se preocupa más por el mañana
que por el presente. Es quizá por esta deformación
profesional -es economista especializado en planificación-
que José Manuel Farto otea con mayor preocupación
los efectos negativos que la incertidumbre política provoca
ya y amenaza con producir en la economía vasca. El secretario
general de la patronal alavesa SEA -la hermana menor de Confebask-
advierte de que la «inestabilidad y la conflictividad»
pueden ser asumibles en política pero no por el tejido empresarial.
Pide a los políticos nacionalistas una «tremenda prudencia
en sus declaraciones sobre España» y sostiene que el
mercado vasco iría peor «si no tuviéramos el
total respaldo de los empresarios españoles».
-¿Cómo
explica ese desplome del 82% de las inversiones extranjeras en Euskadi
en el primer semestre del año?
-El
dato llama la atención porque se produce cuando empiezan
a verse pequeños síntomas de recuperación económica.
Además, si aquí ha bajado un 82%, la media en España
ha subido un 22%. Es un diferencial enorme. Hay varios factores
determinantes, el principal es de carácter económico:
conflictividad, pérdida de competitividad y altos costes
laborales. Pero tampoco podemos negar que el cuestionamiento del
marco jurídico político genera incertidumbre. Ante
el riesgo de no estar en la UE, empresas y multinacionales extranjeras
se cuestionan sus inversiones.
-¿Qué
variables influyen para que el 'riesgo país' sea cada vez
más negativo en el País Vasco?
-Tenemos
un fenómeno terrorista que se arrastra desde hace muchos
años; un cuestionamiento importante del marco jurídico,
y una conflictividad sindical un tanto desbocada. También
pueden influir otros valores económicos.
-¿Qué
comportamiento tienen las empresas ya instaladas en Euskadi?
-Están
reteniendo excesivamente sus apuestas de futuro, sus inversiones.
-Mercedes
Benz, empresa puntera en Vitoria ya ha amagado con trasladar su
planta a Alemania si persiste la conflictividad laboral.
-Va
a ser un banco de pruebas. Muchas empresas quisieran tener el marco
de relaciones laborales de Mercedes Benz. Trabaja con el concepto
de la flexibilidad de la producción, que es la única
forma de conseguir incrementos de productividad y adaptarse a las
necesidades del cliente. Vamos a ver qué decisiones toma
y si en el futuro continúa invirtiendo aquí. Si eso
no ocurre, que no tengamos memoria frágil, por favor. Los
que ahora nos acusan de ser alarmistas, que nos recuerden. Y los
que dicen que no pasa nada, cosa muy frecuente en política,
que no se conformen con un 'me he equivocado'. Que asuman su responsabilidad.
-¿Qué
ocurriría en Euskadi si el puñado de grandes empresas
que nutren las arcas forales decide ir con sus bártulos a
otra parte?
-Mientras
las grandes empresas no vean cuestionado el marco europeo; mientras
exista la seguridad de que Euskadi es parte de España, que
es la única posibilidad de ser parte de Europa, no habrá
problemas. Para una empresa vasca, multinacional, nacional o regional,
no formar parte de la UE es algo impensable. Si la presión
sindical no persigue objetivos extraños a las relaciones
laborales y no bloquean la capacidad de decisión empresarial,
tampoco habrá problemas.
-El
mercado español es el principal destinatario de los productos
vascos. ¿Hasta qué punto está resentido?
-Le
mentiría si le dijera que no estamos preocupados. Se empieza
a ver el País Vasco como algo ajeno a España. Prueba
de ello es que las empresas más vascas están diluyendo
sus emblemas para no sentirse perjudicadas. La incertidumbre del
debate político genera unos costes. Todos sabemos que existe
lo que se llama el 'efecto marca'.
-¿El
'efecto marca'?
-El
famoso 'made in USA' o el 'made in Spain'. Es una marca complejísima
por la que los mercados extranjeros te identifican. Hay países,
como Alemania, que invierten mucho dinero en ella. También
existe un 'made in Euskadi', que tuvo en su momento un valor altísimo
por toda una tradición industrial. En la medida en que se
nos identifique con conflicto y confrontación o si se traslada
a España un cierto revanchismo o resentimiento con lo español,
no podremos pedir luego al ciudadano de a pie que se olvide de eso
y compre nuestros productos. Es injusto, por que la gran mayoría
de los empresarios vascos no comparten para nada ese resentimiento
y pueden verse perjudicados por esa imagen de marca global. Hay
que ser tremendamente prudentes en las declaraciones políticas,
en lo que se dice de España, sobre todo por parte de las
instituciones públicas vascas, porque afecta directamente
a la credibilidad de nuestros productos en el mercado.
«Me
dan el pésame»
-¿Cuándo
le piden fuera que explique lo que ocurre en Euskadi es capaz de
hacerse entender?
-Últimamente
me estoy sorprendiendo de las reacciones, porque sólo falta
que me den el pésame. Cuando explicas lo que pasa aquí
se produce un efecto de compasión tan alto, y lo digo con
el corazón, que me asusta. He tomado la decisión de
hablar lo menos posible de la famosa cuestión vasca.
-¿Ha
percibido un cambio de actitud por parte de los empresarios españoles
hacia los vascos?
-La
comprensión es absoluta. Y lo digo con conocimiento de causa.
La CEOE y empresarios catalanes nos preguntan cómo nos pueden
ayudar. Nos miran como héroes, no se explican cómo
aguantamos el chaparrón. Nuestro mercado iría mucho
peor si no tuviéramos la solidaridad total de los empresarios
españoles, que la tenemos.
Política
y economía
-Confebask
ya anunció en octubre de 2002 que la incertidumbre que generaba
el plan Ibarretxe iba a crear problemas en la economía.
-Es
una lección de primero de carrera. La economía necesita
un marco institucional y jurídico estable. Estamos saliendo
de algo que funciona para ir a otra cosa que desconocemos. En esa
transición, el empresario espera, paraliza sus inversiones
y es mucho más prudente. Y esto ocurre con el plan Ibarretxe,
con la reforma del Estatuto de Cataluña o con la nueva Constitución
europea. Cualquier cambio genera incertidumbre.
-Dice
Ibarretxe que su propuesta generará mayor bienestar.
-También
le he oído decir que veremos la luz del amanecer cuando se
apruebe su plan. Hace falta concretar un poco más. No vale
con decir que por cada empresa que se vaya, vendrán siete.
Está bien que él se lo crea, pero si no nos da argumentos
será difícil que lo entendamos los demás. Los
objetivos políticos están muy claros y los he entendido,
pero los económicos...
-¿A
qué se debe el silencio de Confebask sobre el plan Ibarretxe?
-Es
prudencia. Si viviéramos en un país donde se dramatizara
menos y pudiera haber un diálogo racional creo que se podrían
diferenciar los aspectos políticos y económicos para
equilibrarlos. Intentamos no herir ninguna sensibilidad.
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