| El
Correo, 6 de junio 2004
«El
Gobierno vasco interfiere de forma salvaje en las relaciones laborales»
«El
lehendakari tercia siempre a favor de una parte, la patronal»
«Tener caja de resistencia es lo mejor que le puede pasar
al movimiento sindical vasco»
J.
L. GALENDE/BILBAO
ELA
es desde hace meses blanco de las críticas del Gobierno vasco,
de la patronal y de otros sindicatos. Su secretario general, José
Elorrieta, defiende la estrategia de su organización y responde
con reproches en todas las direcciones. A los empresarios les acusa
de haber roto las reglas del diálogo social en el Consejo
de Relaciones Laborales (CRL ); a las demás centrales, de
hacer un análisis superficial de su estrategia; y al Ejecutivo
autónomo vasco, de interferir de una forma grave en las relaciones
laborales con su respaldo continuo a la patronal e inmiscuyéndose
en conflictos como el de los túneles de Artxanda, el del
Consorcio de Aguas de Bilbao o el de la limpieza de Basauri.
-Las
advertencias de los empresarios vascos sobre competitividad, deslocalización,
crisis... ¿tienen, a su juicio, una base real o son sólo
una estrategia negociadora?
-Creo
que utilizan estos argumentos para ganar posiciones dialécticas.
Adegi reconocía esta misma semana que Euskadi tiene un buen
nivel de competitividad en Europa, que es el lugar de destino del
70% las exportaciones y donde, más que en precios, hay que
competir en calidad, tecnología y servicios. El problema
de la economía vasca es cómo superar sus hándicaps:
I+D y formación, que son elementos que van a determinar la
competencia. Por otro lado, en Euskal Herria no se puede hablar
de deslocalizaciones. Sólo se han dado dos casos: Textil
de Bergara y Newell.
Análisis
superficial
-¿Qué
responde a los sindicatos que acusan a ELA de abandonar a los trabajadores
de las pequeñas empresas?
-Cuando
se hace negociación colectiva, hay que partir del hecho de
que la precariedad en el empleo alcanza casi al 50% de los asalariados,
entre temporalidad y otras fórmulas. Hay que intentar corregir
esa situación, y ése es nuestro trabajo, o parte de
él. A partir de ahí se plantea una nueva dialéctica:
la de combinar la dinámica de la negociación colectiva
sectorial con la empresarial. En ELA estamos en ese proceso, en
el que hay dificultades para lograr resultados que sirvan a la gente
en precario. Convertir el tema del ámbito en un arma arrojadiza
responde a un análisis superficial de lo que pasa en el mercado
laboral y del papel de los sindicatos.
-Si
ELA tuviera que elegir, ¿dónde colocaría el
listón a partir del cual un empleo no debe existir porque
las condiciones de trabajo no las considera dignas?
-El
salario mínimo ha perdido más de un 20% de capacidad
adquisitiva en los últimos años. El hecho de que haya
mucha gente cercana a esa retribución evidencia la existencia
de unas condiciones inaceptables en una economía como la
vasca. En cuanto a jornada, hay que recordar que en el sector público
hay 35 horas semanales y en bastantes empresas industriales se va
en esa dirección. Y tan importante como la jornada es la
organización horaria. En cualquier caso, la cuestión
es más compleja. Nosotros trabajamos hoy en una realidad
deteriorada que afecta casi a la mitad de la población asalariada.
Desde este punto hay que intentar entender a ELA.
-CC
OO, LAB, y ahora UGT, anuncian estudios para intentar poner en marcha
cajas de resistencia. ¿Eso es bueno para ELA?
-Es
buenísimo. En una visión corta, sería perder
ventaja comparativa, pero la generalización de este mecanismo
supone que el movimiento sindical vasco se está situando
en un nuevo contexto de relaciones laborales, que necesita mayores
niveles de lucha para corregir la elevada discriminación
y que permitirá huelgas más prolongadas. Tener cajas
de resistencia es lo mejor que el puede pasar al movimiento sindical
vasco. A la larga, supondrá que tendremos todos más
afiliados, porque crecerá el valor añadido del movimiento
sindical, su prestigio y su utilidad.
Huelgas
largas
-¿Pero
no es también la caja de resistencia un problema cuando la
protesta se plantea en sectores de alta afiliación, como
el metal, dado que no hay fondos para mantener una huelga larga?
-Que
yo sepa, la caja de resistencia no ha limitado nunca la duración
de ninguna huelga. En caso de un conflicto largo, hay que partir
de dos exigencias: la capacidad de resistir y la homogeneidad del
ámbito. En el caso del metal, no existe esa homogeneidad
y mantener una huelga duradera es muy problemático.
-ELA
ha sido acusada de bloquear el diálogo social. ¿Cree
necesarios procesos de este tipo en Euskadi?
-En
el ámbito bipartito, sindicatos-patronal, apoyamos en su
día el diálogo social institucionalizándolo
en el CRL. Dado que el Estatuto de autonomía no otorga apenas
poder decisorio al Gobierno vasco, buscamos, por la vía del
acuerdo, una alternativa a la falta de competencias socio-laborales.
Otra razón fue que la negociación colectiva fuera
institucionalizada en un órgano permanente, para favorecerla.
Actualmente seguimos pensando lo mismo.
-¿Qué
ha pasado entonces?
-Nos
gustaría que el CRL fuese un órgano muy dinámico,
pero han pasado cosas que lo han paralizado. Por ejemplo, no ha
sido capaz de racionalizar los ámbitos de negociación
colectiva, como el del comercio, donde la patronal no ha tenido
la voluntad de agrupar el alto número de convenios. Además,
hay dos puntos críticos que lo han llevado a una crisis irreversible
si no se subsanan. Los sindicatos intentamos hacer un acuerdo interprofesional
sobre reducción de jornada y fracasó estrepitosamente;
la patronal no quiso hablar en el CRL de ese asunto. Según
ese resultado, para nosotros el CRL vale de muy poco. Y, para remate
de la situación, esa patronal ha ido a un modelo de acuerdo
en minorías, lo que supone cargarse las reglas de juego.
En resumen, el fracaso del diálogo social bipartito es el
fracaso del CRL. Lo mismo ha pasado con lo acuerdos del Gobierno
vasco, que se ha convertido en abanderado de los pactos en minoría.
-¿Y
el dialogo social tripartito?
-Este
apartado tiene otro problema adicional. Hay pocas materias para
abrir una negociación a tres bandas. Y en las que sería
posible hacerlo (impuestos, vivienda..) las administraciones no
quieren hablar. Y es que tenemos un Gobierno muy neoliberal. Además,
quiere hablar del empleo y no tiene competencias. Pienso, como Eduardo
Galeano de la democracia, que el diálogo social es una verdad
hecha mentira. Hablan de diálogo social aquéllos que
han roto las reglas de juego y los que no quieren negociar sobre
determinados contenidos.
Prepotencia
y frivolidad
-¿Los
acuerdos laborales del Gobierno vasco con minorías sindicales
no evidencian una debilidad de ELA, que no es capaz de movilizar
a los trabajadores para forzar la situación?
-Bueno,
todo es relativo. ELA y LAB estamos dinamizando muy bien este asunto
en la Administración local y foral. Por otro lado, el Gobierno
vasco ha optado por un acuerdo de minorías pensando en que
no le vamos a crear problemas, pero la realidad sindical no es ésa.
Estos pactos están demostrando nuestra capacidad de respuesta,
que irá ganando cuerpo con el tiempo. Los políticos
son muy cortoplacistas al pensar en los costes de sus decisiones.
Lo grave de hacer una política de ese tipo es lo que se rompe,
y una Administración tiene que pensarlo mucho antes romper
una regla de juego democrática. Hay una cierta prepotencia
y frivolidad en su actuación. Y creo también que en
el Gobierno vasco hay personas en el ámbito de las relaciones
laborales que son unas tramposas. Gente que profesionalmente juega
a la trampa y al engaño. En resumen, diría que la
Administración ha creado una nefasta cultura en el campo
del diálogo social.
-¿Y
en qué se ha traducido esa cultura?
-Por
ejemplo, rechazan Elkarkidetza porque dicen que crean otra EPSV,
y no es verdad. Lo que hacen es montar un fondo de pensiones administrado
unilateralmente por la Administración. A eso me refiero cuando
les llamo tramposos. El fondo tiene que ser administrado democráticamente
y por acuerdo de las partes, como en Elkarkidetza, que también
tendrá cosas que modificar. Luego, la vicelehendakari dice
que firman dos sindicatos y otros dos no. Eso es una frivolidad.
Las cosas no se hacen así, porque los que no han firmado
representan al 70% de los trabajadores.
Lanbide,
un 'chiringuito'
-¿Por
qué ese empeño, entonces, de castigar a ELA, un sindicato
ideológicamente próximo al Gobierno vasco?
-¿Próximo?
Evidentemente, no a la política neoliberal del Gobierno.
-Cercano
en lo que a nacionalismo se refiere...
-Sí,
pero los gobiernos hacen política. Hay que diferenciar gobiernos
de partidos. Nosotros no nos sentimos próximos en absoluto
al Ejecutivo vasco, porque desde un tiempo a esta parte se está
pasando en muchas cosas. No sólo es el diseño de sus
políticas neoliberales -no hace una política social
coherente en materia de vivienda, salud ni educación-; es
que, pese a no tener competencias -ni interés en tenerlas-
en materia laboral, está interfiriendo de una manera salvaje
en las relaciones laborales. Es algo paradójico.
-¿Puede
citar algunos casos?
-En
conflictos como el de los túneles de Artxanda, el Consorcio
de Aguas o la limpieza de Basauri. En valoraciones directas del
lehendakari que, en pleno proceso de debate sobre la negociación
colectiva, tercia siempre a favor de una parte: todas las semanas
se reúne con la patronal. Uno tiene que saber qué
significa participar de una manera tan visible, tal como está
la situación. Bien, ésa es su opción. Nosotros,
por todo ello, estamos absolutamente lejos de esta Administración.
-¿Es
Lanbide, el Servicio Vasco de Empleo, otro 'chiringuito informático',
expresión que en su día utilizó para definir
a Langai?
-Estamos
en la misma línea de entonces. El lehendakari dijo que si
las competencias no se recibían iba a haber una asunción
unilateral de las mismas. Pero ha sido un brindis al sol. No hemos
visto ninguna voluntad política para intentar concretar en
la práctica ese compromiso. Un Gobierno como el vasco, que
tiene pendientes cosas muy importantes, lo que ha hecho es instalarse
en la autocomplacencia y la propaganda. Los gobiernos tienen mucho
dinero para gastar en campañas de publicidad e imagen, y
ésta es una de ellas. |