MANU ALVAREZ/BILBAO
El primer encuentro entre representantes del PSOE y del PNV para explorar las posibilidades de un acuerdo en torno a los Presupuestos Generales del Estado, previsto para ayer, tuvo que se aplazado debido a «problemas de agenda» del portavoz parlamentario socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. El contacto, que tiene carácter preliminar, se desarrollará en los próximos días, antes del que el Gobierno central apruebe el proyecto de ley.
Fuentes del PNV señalaron ayer que este partido no tiene una posición cerrada sobre el asunto y está «dispuesto a escuchar» las propuestas que le formule el PSOE para conseguir su apoyo a las cuentas de 2003. A su juicio, es «imprescindible» aclarar cuanto antes el conflicto del Cupo que las administraciones central y vasca arrastran desde la legislatura anterior y que, según los nacionalistas, introduce «problemas de credibilidad» en las negociaciones.
Acuerdo incumplido
En su opinión, los socialistas han incumplido el compromiso alcanzado el pasado junio -sellado en una conversación telefónica entre José Luis Rodríguez Zapatero y el lehendakari Juan José Ibarretxe- de resolver varios asuntos pendientes en materia financiera, a cambio del respaldo de los senadores nacionalistas a una propuesta del Ejecutivo para fijar el límite de gasto en 2005. Entre estos asuntos figuraban las discrepancias en la liquidación del Cupo de 2001 y 2002, la dotación económica para una ampliación de efectivos de la Ertzaintza y las compensaciones por los gastos ocasionados a las instituciones de Euskadi por la catástrofe del 'Prestige'.
El PNV no quiere que estas «viejas cuestiones» vuelvan a estar sobre la mesa de negociación cuando se hable de los Presupuestos porque, según subrayan fuentes de ese partido, se trata de unos acuerdos adoptados hace ya tiempo y que «sólo resta cumplir».
Las discrepancias, según los medios consultados por EL CORREO, se mantienen invariables. El Ministerio de Economía y el Departamento de Hacienda del Gobierno vasco no consiguen encontrar un punto de acuerdo para determinar si Euskadi tiene o no derecho a participar en las transferencias de dinero que ha hecho el Estado a las comunidades autónomas para financiar la sanidad. Una polémica que se inició en mayo de 2003, cuando el Ejecutivo autónomo decidió unilateralmente descontar 32 millones en uno de los pagos trimestrales del Cupo.
Todo abierto
El portavoz nacionalista en el Congreso, Josu Erkoreka, ha dejado abiertas todas las posibilidades. En unas recientes declaraciones ha apuntado que su formación prefiere alcanzar un acuerdo de fondo con el PSOE «en torno a la normalización política» del País Vasco, pero también admitió la posibilidad de un respaldo a los Presupuestos a cambio de importantes concesiones que contribuyan a mejorar «el bienestar» de los ciudadanos vascos.
Si los socialistas consiguen que Esquerra Republicana e Izquierda Unida apoyen el proyecto, -una opción que aparece como la más probable-, no necesitaría de forma imperiosa los votos del PNV: le bastarían esos apoyos para aprobar las cuentas en el Senado. La suma de los votos nacionalistas, sin embargo, tiene para el PSOE un valor en términos de imagen: evitar el calvario que sufriría el Gobierno durante el trámite del Senado, donde el PP dispone de una amplia mayoría de escaños. Si los peneuvistas no respaldan al Ejecutivo en la Cámara Alta, los Presupuestos sufrirían un serio revés en ella y deberían ser de nuevo 'recompuestos' en el Congreso.