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PATRONAL. Román Knörr, en primer plano, junto a otros responsables de Confebask. / MITXEL ATRIO

 

El Correo, 30 de Junio de 2004
ECONOMÍA

Confebask pide un cambio de actitud de los sindicatos para evitar la fuga de empresas


Román Knörr recuerda que Euskadi necesita también «el final del terrorismo y del desencuentro político» para atraer nuevas inversiones
MANU ALVAREZ/BILBAO

El presidente de Confebask, Román Knörr, lanzó ayer un mensaje de preocupación sobre el futuro de la economía de Euskadi en un momento en que se registran diversos cambios de importancia al mismo tiempo: la ampliación de la UE; el desarrollo de países emergentes, como es el caso de China; y una revolución tecnológica. En el transcurso de la asamblea general de la patronal vasca, su máximo responsable hizo hincapié en la necesidad de propiciar «un cambio de actitud de los sindicatos de este país», a los que acusó de llevar la negociación colectiva a un «callejón sin salida».

La posición sindical es, a juicio de la organización empresarial, una de las claves, aunque no la única, que condiciona alguno de los principales retos que tiene por delante la economía vasca. En una clara referencia a ELA, Knörr apuntó que «precisamente cuando el momento exige más colaboración, las empresas se encuentran con un sindicalismo que, ajeno a la realidad, se empeña en defender sus intereses hegemónicos por encima de todo lo demás».

Fugas y atracciones

El presidente de Confebask hizo referencia a dos cuestiones que resultan complementarias: la fuga de empresas y la atracción de nuevas inversiones. A su juicio, uno de los problemas a los que se enfrenta Euskadi es llegar a la conclusión de que la deslocalización es un fenómeno que puede afectar a un número reducido de multinacionales y, por tanto, con un impacto limitado. «La deslocalización -señaló- puede venir por el hecho de que determinados proyectos dejen de ser rentables, pero también por actitudes de tipo laboral o social». Un mensaje que coincide plenamente con el que esta misma semana ha transmitido el gigante alemán DaimlerChrysler al lehendakari, Juan José Ibarretxe, en relación con el futuro de sus instalaciones de Vitoria.

«Es más preocupante, sin embargo -reconoció Knörr- el riesgo de la no localización». Un peligro que puede afectar, en opinión de la patronal, no sólo a las inversiones extranjeras, sino también a las iniciativas que surjan en el seno del empresariado vasco. «Si no somos competitivos para unas -concluyó-, tampoco lo seremos para las otras».

El responsable de la patronal propuso a las instituciones y a los sindicatos el inicio de un proceso de reflexión para analizar los problemas que tiene la economía vasca y el esquema que debe adoptar para superar con éxito los retos planteados de cara a los próximos años. Además de ello, consideró imprescindible para garantizar el desarrollo económico de Euskadi y la evolución del empleo «la superación de otros factores disuasorios, como el terrorismo y el desencuentro político», además de la conflictividad laboral.

Autocomplacencia

Por último, Confebask llamó la atención sobre el hecho de que la aparente buena marcha de la economía vasca puede ejercer como elemento de distracción y ocultar los riesgos reales. «Tenemos el riesgo -dijo Knörr- de que los árboles no nos dejen ver el bosque y que el nivel de desarrollo alcanzado o estar distraídos en otros temas de cariz político o laboral, nos oculten la gravedad de la situación que se cierne sobre nosotros a futuro». Esta situación, cercana a la autocomplacencia, es, en opinión de la confederación empresarial, un fenómeno que ya se vivió en el País Vasco justo antes de la crisis de los 70.