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El Diario Vasco, 19 de marzo de 2004 El
Gobierno hace responsable al CNI de la atribución a ETA de los
atentados del 11-M Desclasifica
dos documentos del servicio de inteligencia para «demostrar que
se dijo toda la verdad» R. GORRIARÁN/M. SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID El Gobierno descargó en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) la responsabilidad de haber atribuido en un primer momento los atentados del 11 de marzo a ETA. El Ejecutivo se escudó en dos documentos de los servicios de espionaje para asegurar que tanto José María Aznar como el ministro del Interior decían la verdad cuando culparon a la organización terrorista de la masacre de Madrid. El primer texto daba por «casi seguro» que ETA estaba detrás, y el segundo considera que la reivindicación efectuada el viernes por las Brigadas de Abu Hafs el Masri estaba basada en «textos de reivindicaciones anteriores, incluso falsas» o «en cualquier caso, dudosas». El Consejo de Ministro decidió desclasificar dos informes de los servicios de inteligencia sobre los atentados en los trenes de cercanías apenas una semana después de producirse la matanza. Los gobiernos, con independencia de su color político, suelen ser renuentes a hacer públicos los secretos del espionaje; así lo hicieron los de Felipe González, en 1995, y el de José María Aznar, en 1996, con los llamados papeles del Cesid sobre los GAL. El Ejecutivo, en esta oportunidad y pese a estar en funciones, rompió la norma para demostrar que dijo «absolutamente toda la verdad, sin esconder, manipular, ni retrasar ninguna información». El Gobierno, aseguró el ministro portavoz, «no ha mentido y nadie podrá acreditar lo contrario» con los documentos en la mano. Eduardo Zaplana se mostró convencido de que los informes -los dos del CNI, uno del subdirector general operativo del Cuerpo Nacional de Policía, otro de la directora del Instituto Anatómico Forense y el telegrama del Ministerio de Asuntos Exteriores a las embajadas- «demostrarán la inocencia y honorabilidad» del Ejecutivo ante «la campaña de difamación, insinuaciones y mentiras». Zaplana garantizó, además, que los dos documentos del CNI son los únicos que existen sobre los atentados y «no hay más» textos reservados. A su lado, el ministro del Interior apostilló que la documentación «acredita la veracidad de la información» facilitada. Ni Zaplana ni Ángel Acebes pusieron nombres propios detrás de «la campaña», aunque el portavoz recordó que un dirigente del PSOE, en referencia a Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo en la jornada de reflexión previa a las elecciones que «España necesitaba un Gobierno que no mintiera». El ministro sostuvo que un Gobierno «puede perder las elecciones», pero no puede permitir que «se le tenga por mentiroso» y «no va a tolerar» que se dude de su palabra. Justificó la desclasificación de los informes secretos del CNI para que «nadie» impute «falsedades» al Ejecutivo y porque, además, «los ciudadanos» tienen que saber que sus gobernantes no sólo «no mienten y no adulteran la verdad» sino que actúan con «honorabilidad y transparencia». Esa percepción de la ciudadanía, remató Zaplana, es «lo más importante para el prestigio de un Estado». Otras desclasificaciones Preguntado por qué se levanta el secreto de estos documentos y no sobre los de las armas de destrucción masiva que condujeron a la guerra de Irak, o los del accidente del Yakovlev-42 en Turquía, el portavoz dijo «tomar buena nota» porque el Gobierno «no tiene nada que esconder», aunque puntualizó que su percepción no es que exista «una reclamación social extendida» para se hagan públicos esos papeles. El portavoz subrayó que ahora lo perentorio es que el Ejecutivo «salve su honorabilidad» y que España no pierda «prestigio» internacional ante la «campaña» de acusaciones. Los medios de comunicación de otros países han publicado informaciones en las que se acusa al Gobierno de tergiversar la autoría de los atentados para endosársela a ETA con fines electorales. Zaplana también defendió las llamadas de Aznar a directores de medios de comunicación para atribuir a ETA los atentados y los mensajes en el mismo sentido transmitidos a los corresponsales extranjeros por la dirección de Comunicación del palacio de La Moncloa, porque fueron «un ejercicio de transparencia democrática», ya que se facilitó la información que se tenía y, de ninguna manera, se pueden entender como una presión. El Circulo de Corresponsales Extranjeros envió una nota de queja a la Secretaría de Información de la Presidencia del Gobierno por considerar que fueron manipulados por las informaciones oficiales. Las llamadas tenían por finalidad, se dice en la carta de los informadores, que «apuntáramos en nuestras crónicas y difusiones que ETA fue el autor de los atentados».
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