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Ángel
Acebes, Javier Arenas y Eduardo Zaplana guardan un minuto
de silencio en La Moncloa. / MIGUEL GENER
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El
País , 12 de marzo de 2004
Interior
apunta a Al Qaeda y no descarta a ETA
Madrid,
JORGE A. RODRÍGUEZ
El
Ministerio del Interior apuntó desde el primer momento
a ETA como posible autora del ataque perpetrado ayer contra
cuatro trenes en Madrid, pero anoche ya creía que los
asesinos pueden ser de un grupo radical islámico. Los
terroristas colocaron 12 bombas, cada una con entre 8 y 12
kilos de dinamita (explosivo habitual de ETA), para hacerlas
estallar casi simultáneamente. La banda ETA se convirtió
en la única hipótesis oficial, pese a que los
investigadores decían desde primera hora: "Éste
no es su estilo". El hallazgo en Alcalá de Henares
de una furgoneta con siete detonadores, restos de explosivos
y una cinta con versículos del Corán hizo volver
las pesquisas hacia Al Qaeda, que reivindicó la acción
a través de un diario de Londres en lengua árabe.
El atentado fue preparado meticulosamente, ya que requiere
conocer el funcionamiento y los horarios de los trenes de
cercanías. Los terroristas habrían llegado a
Madrid este mes, con uno o dos coches llenos de explosivos,
según las fuentes consultadas. Ya en la capital, habrían
contado "con infraestructura" para cargar las mochilas
y ultimar los preparativos. El objetivo sería causar
el máximo daño con el mínimo riesgo.
Los
terroristas, de 12 a 30, según analistas policiales,
se introdujeron en los trenes en la estación de Alcalá
de Henares, a 30 kilómetros de la capital, e introdujeron
las mochilas en las papeleras situadas junto a las puertas
y en las uniones entre vagones. Algunos testigos aseguran
que vieron entre las 7.00 y las 7.10 a dos "hombres calvos"
que entraban en el tren y salían al andén rápidamente.
Las
mochilas tenían cargas variables, de entre 8 y 12 kilos
de dinamita, habitualmente utilizada por ETA, reforzada con
otro explosivo, posiblemente pentrita o un explosivo plástico.
Las cargas más potentes fueron las dos que estallaron
en la estación del Pozo del Tío Raimundo. Todas
disponían de temporizadores parecidos a los que usa
ETA, según miembros de los artificieros de la policía
y todas las fuentes oficiales consultadas. Otros artificieros,
en cambio, abrían las hipótesis hacia el terrorismo
islámico. "Todo es raro para ser de ETA",
decían. Una bomba que no estalló en el Pozo
llevaba "un teléfono móvil", pero
estalló al intentar desactivarla y no se pudo concluir
nada más.
Los
investigadores están convencidos de que los terroristas
querían volar al menos dos trenes de forma simultánea
dentro del vestíbulo de la estación de Atocha,
y que los otros lo hicieran en zonas próximas a la
terminal ferroviaria. Uno de ellos, el que los investigadores
ya han llamado "tren número 1", llevaba tres
bombas que estallaron a las 7.39 en tres puntos diferentes
del convoy cuando ya entraba en el vestíbulo de la
terminal.
El
denominado "tren número 2", que albergaba
cuatro bombas, llegó a las inmediaciones de la estación
con dos minutos de retraso y, por ello, los artefactos estallaron
junto a la calle Téllez. Minutos más tarde y
de forma simultánea estallaron dos cargas colocadas
en otro transporte de cercanías que estaba en la estación
del Pozo y una más, en la estación de la barriada
de Santa Eugenia. Ambas están a pocos minutos de Atocha.
Los
terroristas, en cualquier caso, no dieron ningún aviso
a las fuerzas de seguridad o los servicios de emergencia para
desalojar los trenes. "No sabemos si no avisaron a conciencia,
si les falló el sistema de reivindicación, si
se han vuelto más locos de lo que estaban o que no
ha sido ETA", indicaron las fuentes consultadas. Los
autores de la masacre dejaron dos cargas más en Atocha
y una en el Pozo para que estallaran en el momento en que
llegaran los servicios sanitarios, bomberos, los artificieros
y las autoridades. "El temporizador les debió
fallar en esas bombas", según fuentes antiterroristas.
El
hecho de que no avisaran, el alto número de terroristas
que se habrían implicado en el ataque, la magnitud
de la tragedia y la mecánica del atentado hicieron
pensar a los servicios antiterroristas que los ataques no
eran obra de ETA. "No es su estilo, por la magnitud y
la crueldad, aunque también han cometido atentados
indiscriminados en Madrid, como el de la cafetería
Rolando [13 de septiembre de 1974, con 12 muertos y 80 heridos],
en el que tampoco avisaron", recuerdan estas fuentes.
Pero
otros datos apuntaban a ETA: el tipo de explosivo y temporizador,
el supuesto reconocimiento de dos miembros de la banda por
varios testigos en Alcalá de Henares y, sobre todo,
los dos intentos de cometer un gran atentado en la capital
en los últimos meses, con motivo de las elecciones
del 14-M y tras la tregua en Cataluña.
El
24 de diciembre, dos terroristas intentaron volar, con bombas
en los furgones de cabeza y de cola, un tren Intercity Irún-Madrid
a su llegada a la estación de Chamartín, pero
fueron detenidos en el camino. Y el 29 de febrero fue interceptada
en Cañaveras (Cuenca) una furgoneta cargada con 536
kilos de explosivo que ETA pretendía hacer estallar
en un punto no determinado entre Madrid y, precisamente, Alcalá
de Henares. Además, la propia ETA había incluido
como "objetivos concretos" en el número 100
de su boletín interno Zutabe "los medios de transporte
y comunicación del Estado español, vía
férreas y trenes, autopistas y puentes y aeropuertos".
El
organismo policial europeo, Europol, había advertido
en un informe aprobado el pasado 22 de diciembre de los "cambios"
observados "en el modus operandi de la organización
terrorista" y del interés de ETA "en realizar
operaciones a gran escala" en Madrid. Con todos estos
datos, las fuerzas de seguridad se habían puesto "en
estado de alerta máxima" y habían desplegado
en Madrid la Operación Genil para intentar evitar un
atentado de ETA. Miles de agentes participaban en ese dispositivo,
que prestaba especial atención a las estaciones de
autobuses y trenes, aeropuertos y nudos de comunicaciones.
Los
investigadores sospechan que los terroristas, una vez cometido
el atentado, habrían corrido a refugiarse en un piso,
bien en Madrid bien en su periferia. En principio creen que
un comando se habría desplazado a la capital para este
crimen masivo y que, tras dejar pasar la conmoción,
volverían a su base. "Pero no hay que descartar
que hayan venido para quedarse y que intenten algo más",
explican algunas fuentes.
Los
expertos antiterroristas insistían anoche, como lo
había hecho antes el ministro del Interior, Ángel
Acebes, de que se trata de un atentado de ETA, pero albergaban
serias dudas. Éstas se agrandaron con el hallazgo,
a las 12.00, de una furgoneta blanca en Alcalá de Henares
(donde partieron los terroristas que perpetraron la matanza),
que había sido robada el 28 de febrero en Madrid, en
cuyo asiento delantero había siete detonadores de fabricación
española, una cinta comercial con versículos
del corán y trazas de explosivo.
Al
Qaeda reivindicó anoche en el periódico en árabe
Al Qods Al Arabi, editado en Londres, la autoría de
la masacre a través de una carta. "Hemos logrado
infiltrarnos en el corazón de la Europa de las cruzadas,
y golpear una de las bases de la alianza de las cruzadas",
dice. La operación se denomina "Trenes muertos",
según reza la misiva, firmada por las Brigadas Abu
Hafs Al Masri, que anteriormente reivindicó atentados
contra las sinagogas de Turquía y el perpetrado contra
la ONU en agosto en Bagdad. Este mismo grupo reivindicó
al mismo periódico el apagón de agosto en Washington
y resultó ser una falsedad. La veracidad de la adjudicación
de la autoría era cuestionada ayer por mandos antiterroristas.
Además,
una organización llamada Los Leones de Al-Mufridoon,
desconocida hasta ahora, se ha adjudicado la autoría
de los crímenes desde Dubai. El grupo dice estar formado
por marroquíes, tunecinos y argelinos, que habrían
atacado a España por haberse embarcado en "la
cruzada" de Bush. El propio Osama Bin Laden, en una grabación
difundida en octubre, dijo: "Nos reservamos el derecho
a responder, en el momento y lugar oportunos, contra todos
los países que participan en esta guerra injusta, en
particular Gran Bretaña, España, Australia,
Polonia, Japón e Italia". La fecha elegida es
significativa: 11 de marzo, 11-M.
El
gran número de terroristas que habrían participado
supuestamente en los atentados avalaría también
la tesis de Al Qaeda, ya que ETA no tendría capacidad
para hacerlo si, como se sostiene desde el Gobierno, se encuentra
en el peor momento de su historia. Las fuentes consultadas
anoche descartaban la hipótesis de que al menos un
terrorista se habría inmolado con la carga dentro de
un tren. Los forenses no han hallado rastros de que nadie
llevara adosado explosivos al cuerpo. Además, los expertos
antiterroristas afirma que los terroristas islámicos
sólo optan por el atentado suicida "cuando no
tienen otra forma de perpetrarlo". Pero lo están
investigando.
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