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Almuiña, Varela y Zarzalejos, en el Colegio de España, en París.NOELA DOMECQ

 

ABC, 8 de abril de 2004

Zarzalejos cree que la reacción ante el 11-M merece una autocrítica colectiva

J. P. QUIÑONERO. CORRESPONSAL/

PARÍS. José Antonio Zarzalejos, director de ABC, ha pronunciado en el Colegio de España de la Ciudad Universitaria de París una conferencia titulada «11-14 de marzo: cuatro días históricos para los medios de comunicación españoles». José Varela Ortega, director del centro, y Celso Almuiña Fernández, director del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, analizaron diversos aspectos de la misma encrucijada.

Zarzalejos comenzó por subrayar que sus conclusiones eran el fruto de un trabajo colectivo, realizado en el seno de ABC por un equipo preocupado por la gravedad de los acontecimientos ocurridos en cadena, precipitando un hecho esencial, cuyas consecuencias deberán influir de manera imprevisible en varios procesos mayores para la convivencia nacional, las relaciones de España con Europa y los Estados Unidos, la determinación nacional ante el inquietante reto del nihilismo que destruye las raíces morales de la convivencia y la tiranía de un terrorismo con muy distintas cabezas visibles e invisibles.

España, en la escena mundial

De entrada, el director de ABC insistió en un punto capital: las diferencias entre la gestión de los negocios públicos españoles, durante la última legislatura, y la percepción pública de tal gestión, en terrenos esenciales como la diplomacia, la economía nacional, la lucha contra el terrorismo, y, en definitiva, el nuevo puesto de España en la escena mundial. A juicio de Zarzalejos, el Gobierno de José María Aznar aceleró la ruptura con el histórico aislamiento castizo de la diplomacia nacional; saneó de manera espectacular la economía, para conquistar posiciones en la nueva geografía del poder internacional; y asestó a ETA golpes muy importantes.

Ante la trágica encrucijada del 11-14 de marzo, continuó Zarzalejos, la sociedad española dio, en su conjunto, una «prueba de inmadurez», acosada con brutalidad desde frentes muy diversos. A juicio del director de ABC, el Gobierno saliente hacía ya algún tiempo que había renunciado a la pedagogía, para explicar, razonar y argumentar con firmeza sus distintas políticas de conquista pacífica de un nuevo puesto activo en la escena internacional. Al mismo tiempo, continuó Zarzalejos, el Gobierno del PP dio pruebas de una cierta falta de sensibilidad hacia la información pedagógica, con una consecuencia trágica: «Ese fallo de comunicación lo ha pagado de manera drástica, brutal», dijo.

Según el director de ABC, tras esa larga insensibilidad gubernamental hacia la comunicación informativa, para poner en perspectiva histórica sus logros, resultados y ambición, la crisis trágica del 11-14 de marzo dejó al descubierto una inmadurez social de mucho calado, puesta en evidencia, a su modo de ver, con una falta de madurez colectiva, que tuvo muchas manifestaciones espectaculares: una clase política (de izquierda y derecha) que intentaba «capitalizar» electoralmente la autoría real o presumida de una matanza espantosa; unos comportamientos colectivos que violaban las normas electorales; una agitación mediática que distorsionaba la jornada de reflexión; y, en definitiva, la precipitación de un desastre moral, ético, cuyo calado deberemos continuar analizando durante mucho tiempo.

Ante ese dilema, histórico, cultural, político, moral, el profesor Varela Ortega insistió en la gravedad de un proceso colectivo que, en cierta medida, pudiera constituir una suerte de «plebiscito favorable a los asesinos», recordando que la manipulación de los medios de comunicación es un proceso que va mucho más allá de todos los medios públicos y abre un debate de fondo sobre el puesto de la comunicación en una sociedad liberal avanzada.

Amenazas globales

Por su parte, Celso Almuiña recordó otro punto capital de la nueva sociedad internacional emergente: nos enfrentamos a amenazas globales, sólo combatibles de manera colectiva.

Al final de un largo debate, el director de ABC afirmó que la experiencia del 11-14 de marzo debe acelerar un proceso de autocrítica colectiva, de los medios, de la clase política, de la sociedad española en su totalidad, para intentar combatir, cada cual en su terreno, una fragilidad de pensamiento que debe revisarse en profundidad, para intentar reforzar sus fundamentos cívicos, para confirmar los principios cardinales de la convivencia, para mejorar una comunicación al servicio de una sociedad libre y responsable.