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MENSAJES.
Una joven muestra su deseo: «Queremos vivir sin miedo».
/ IOSU ONANDIA
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El
Correo, 13 de Marzo de 2004
Vitoria
se echa a la calle en la mayor manifestación desde el asesinato
de Buesa
Decenas
de miles de personas, cien mil según la Guardia urbana, recorrieron
la ciudad en silencio, mostraron su solidaridad con las víctimas
y clamaron contra el terrorismo
AITOR ALONSO/VITORIA
Vitoria
respondió de forma masiva a la convocatoria del Gobierno
y se echó a la calle para solidarizarse con las víctimas
del atentado de Madrid y clamar contra el terrorismo. Entre noventa
mil y cien mil personas, según los cálculos de la
Policía Municipal, recorrieron en silencio los 1.660 metros
que separan la plaza de la Constitución de la Virgen Blanca.
Una manifestación de mayores, jóvenes y niños,
que hizo recordar por su magnitud la última gran marcha que
paralizó Vitoria, la convocada tras el asesinato de Fernando
Buesa en febrero de 2000.
Las
caras compungidas delataban el mazazo que ha supuesto para los alaveses
la matanza de Madrid. Los establecimientos hosteleros, los principales
centros comerciales, los centros cívicos y algunos cines
echaron la persiana y llamaron a manifestarse. El gentío
respondió en masa con un argumento predominante: «Hay
que estar aquí, por las víctimas».
La
marcha arrancó de la plaza de la Constitución a las
19.08 horas. Treinta minutos después, la cabeza de la manifestación
llegó a la plaza de la Virgen Blanca. Justo en ese momento,
los últimos ciudadanos abandonaban el punto de partida. La
cola no alcanzó el lugar de llegada hasta las 20.35, una
hora después de que los políticos que encabezaban
la comitiva hubieran abandonado ya el céntrico recinto.
El
PNV, en segunda fila
El
acto de repulsa congregó a representantes de todos los partidos,
aunque sólo los cargos del PP, PSE y UA se dejaron ver en
las primeras filas. El ministro de Justicia, José María
Michavila, y su homólogo francés, Dominique Perben,
ocuparon un lugar destacado en la pancarta que abría el desfile,
que como en el resto de capitales de España rezaba: «Con
las víctimas, con la Constitución y por la derrota
del terrorismo». Junto a ellos, el alcalde de la ciudad, Alfonso
Alonso, el diputado general, Ramón Rabanera; la presidenta
de las Juntas Generales, María Teresa Rodríguez Barahona,
el delegado del Gobierno en Euskadi, Carlos Urquijo, y otros cargos
públicos populares y socialistas, como Jaime Mayor Oreja
y Javier Rojo. El presidente del Tribunal Superior del País
Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro, también compartió
pancarta con los líderes empresariales José Guillermo
Zubía y Sabino Iza.
Los
consejeros del PNV Álvaro Amann, Gonzalo Sáenz de
Samaniego y Ana Aguirre, que representaron al Gabinete Ibarretxe
junto a Joseba Azkarraga, de EA, desfilaron mezclados con los manifestantes,
lo mismo que otros cargos nacionalistas locales. Por EA, formación
que en un principio declinó acudir a la marcha, estuvieron
Gorka Knörr y Rafa Larreina. Los dirigentes de EB-IU marcharon,
con sus correligionarios, alejados de la cabeza. Portaron pancartas
de «no a la guerra» y «no a la manipulación».
La marcha se cerró con dos grandes banderas: una española
y una ikurriña, ambas con crespón negro en señal
de dolor.
Ninguna
consigna logró ser coreada por la multitud, aunque se intentaron
algunos «basta ya», «libertad» y «asesinos».
Los aplausos sustituyeron a los gritos, hasta que hubo que recurrir
al paraguas. Casi al finalizar la marcha, se registró un
pequeño incidente en la plaza de la Virgen Blanca, cuando
cuatro personas gritaron «PP asesino» y una parte de
los manifestantes les increpó y les reclamó silencio. |