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Ángel Acebes.



 

El Correo, 15 de abril de 2004

Tres grupos de terroristas y delincuentes se coordinaron para preparar el 11-M

La Policía intenta aclarar los contactos que mantenían los integristas con otras organizaciones internacionales

MELCHOR SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID

La investigación sobre el 11-M no ha concluido, pero las Fuerzas de Seguridad han logrado reconstruir buena parte del puzzle terrorista que perpetró el mayor atentado de la historia de Europa. El ministro del Interior en funciones, Ángel Acebes, aprovechó ayer para anunciar que los servicios de Información de la Policía consideran que, tras la encarcelación de 18 terroristas y el suicidio de otros siete, el «núcleo central» de la célula islamista está «neutralizado».

Un grupo que -aseguró Acebes- fue el autor de la colocación de la bomba el pasado 2 de abril en las vías del AVE Madrid-Sevilla. Varias muestras de ADN halladas en Mocejón (Toledo) corresponden a activistas del 11-M.

El todavía titular de Interior explicó que el comando terrorista liderado por Serhane Ben Fakhet, 'El tunecino', estaba compuesto por tres grupos diferentes: uno dedicado a la «preparación ideológica» de los islamistas; un segundo encargado de la construcción del zulo para esconder los explosivos, la confección de los artefactos y la colocación de las bombas en los trenes; y un tercer grupo compuesto por lo que Acebes denominó «delincuentes habituales», dedicados al tráfico de drogas, pero que también tuvo un papel relevante en la adquisición de los explosivos en Asturias, la preparación de los artefactos y el abordaje de los trenes en Alcalá de Henares.

Tres grupos que se coordinaron para convertirse en «una célula local y autónoma», aunque con posibles vínculos internacionales. Acebes desveló que las investigaciones, tras la captura o muerte de los implicados directos, se centra ahora, además de en arrestar a presuntos colaboradores de segundo nivel, en descubrir las «relaciones» con otros jefes radicales en el extranjero, que les pudieron proporcionar logística o documentos falsificados. El ministro señaló que en estas pesquisas están colaborando los servicios de Información del Reino Unido, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Túnez, Marruecos y Francia.

La búsqueda se vuelca en un enigmático nombre, 'El emir', un supuesto líder religioso con experiencia en Afganistán que habría inspirado los atentados. Acebes reconoció que las Fuerzas de Seguridad no saben quién se esconde tras esta denominación. Es más, ni siquiera se atreven a asegurar que 'El emir' exista en realidad o que, incluso, pueda encontrarse entre los tres terroristas aún no identificados entre los siete que se suicidaron en la explosión de Leganés el 3 de abril.

El ministro del Interior desgranó el papel de los tres cabecillas en la trama del 11-M: 'El tunecino', 'El chino' y Jamal Zougam. Este último logró «articular» alrededor de su figura a un grupo de marroquíes «radicales» a los que inició en los ritos islamistas en sus reuniones en Lavapiés, tales como beber agua santa de La Meca para «purificarse».

'El tunecino', por su parte, se dedicó a la «dinamización y captación» de acólitos para los atentados, a los que «concienciaba» de la necesidad de llevar la yihad a España. Un reclutamiento -dijo Acebes- que Serhane Ben Fakhet hacía en una mezquita madrileña donde «dirigía los rezos».

La financiación corrió a cargo de 'El chino'. Este inmigrante ilegal tuvo «un papel muy importante» a la hora de conseguir dinero para la célula. Unos fondos que provinieron del tráfico de hachís y éxtasis. La compra del explosivo en Asturias se pagó en buena parte con droga.

Acebes aseguró que la Policía trabaja con la hipótesis de que «prácticamente toda» la goma-2 facilitada por el minero José Emilio Suárez ha sido ya recuperada o utilizada. El ministro desveló que los investigadores han llegado a la conclusión de que los terroristas se hicieron con unos 200 kilos de explosivo, la cantidad máxima que cabría en el maletero del Volkswagen Golf que los islamistas usaron para transportarlo.

Identificaciones

Esta cifra coincide aproximadamente con la suma de los 150 kilos usados en las trece mochilas bombas utilizadas el 11-M, los doce kilos del AVE, los diez kilos preparados en dos mochilas en la casa de Leganés, los entre 15 y 30 usados en la explosión del suicidio masivo y los dos kilos y medio encontrados en un cinturón bomba entre los restos de la vivienda de la calle Carmen Martín Gaite.

El ministro del Interior explicó que la Policía Científica «ha avanzado» en la identificación de los tres cadáveres encontrados en Leganés y de los que todavía se desconoce su filiación gracias a «elementos de prueba» al margen del análisis genético. Fuentes de la lucha antiterrorista desvelaron que los trabajos de identificación aún se retrasarán algunos días, pues todavía el Gobierno de Rabat no ha remitido a Madrid el ADN solicitado para los cotejos de los más de 200 restos humanos encontrados entre los cascotes.

La Secretaría de Estado para la Seguridad reclamó a Marruecos la pasada semana que enviara de manera urgente muestras genéticas de los padres de los terroristas huidos Rachid y Mohamed Oulad Akcha, residentes en Tetuán, ya que las muestras de su hermana Naima, detenida en Madrid y encarcelada el 24 de marzo, no han sido concluyentes. Los hermanos Oulad son dos de los seis terroristas contra los que el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo dictó orden de captura internacional el 30 de marzo. El tercero de los activistas supuestamente huidos y del que no se descarta que falleciera en Leganés es Said Berraj.