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Una
mujer herida en el atentado suicida con un coche bomba contra el
consulado británico en Estambul (Turquía), en el que
murieron, al menos, 27 personas. (AP)
Durante
los últimos dos años y medio se han detectado y desbaratado
más de 100 atentados terroristas en fase de planificación,
preparación o ejecución
El autor intelectual del 11-S, Jalid Mohamed, dijo a sus interrogadores
que, tras el 11-S, Al Qaeda estaba planeando una operación
para atentar contra Heathrow |
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El
País, DOMINGO - 11-04-2004
REPORTAJE
Al
Qaeda y sus grupos asociados
LA
AMENAZA TERRORISTA SE HA MULTIPLICADO DESDE EL ATAQUE A LAS TORRES
GEMELAS
ROHAN
GUNARATNA
Después
de que Al Qaeda atacase el 11 de septiembre los edificios históricos
estadounidenses de mayor carga simbólica, esta red y sus
grupos asociados sólo pudieron atacar objetivos occidentales
en el sur del mundo: Bali, Casablanca, Arabia Saudí, Pakistán,
Turquía, Chechenia, Túnez, etcétera. Tras estudiar
pacientemente las lagunas, vacíos y puntos débiles
de la estructura de seguridad occidental en Occidente después
del 11-S, Al Qaeda atacó Madrid el 11 de marzo. El atentado
de Madrid, una escalada de la amenaza, demostraba una capacidad
nueva.
Los
atentados sucesivos contra objetivos judíos y británicos
en Estambul (Turquía) en noviembre de 2003 demostraron las
intenciones, aptitudes y oportunidades para el ataque de Al Qaeda.
Aun así, los servicios europeos de mantenimiento del orden
público, inteligencia y seguridad no se tomaron en serio
la amenaza. Ni siquiera después de que Al Qaeda hubiera reclutado
en el corazón de Europa a tres de los cuatro pilotos suicidas,
existía en Europa o el sur de Asia la sensación de
urgencia que imperaba en Estados Unidos.
Tres
factores
Hasta
el 11-M había tres factores que protegían a Occidente
de un atentado terrorista: el incremento de la vigilancia pública,
una cooperación sin precedentes en seguridad e inteligencia
y la voluntad de los Gobiernos de centrarse específicamente
en tomar medidas preventivas contra las células terroristas
operativas. Como Europa no sufrió tras el 11-S un atentado
terrorista de Al Qaeda durante dos años y medio, los dirigentes
y altos cargos europeos empezaron a mostrar síntomas de autocomplacencia.
El 11-M demuestra que Occidente sigue siendo el objetivo primordial
de Al Qaeda y sus grupos asociados.
Tres
acontecimientos generales marcan la trayectoria de Al Qaeda y sus
grupos asociados después del 11-S. Primero, el grupo Al Qaeda
dirigido por Osama Bin Laden ha evolucionado hasta convertirse en
un movimiento de dos docenas de grupos.
Según
su carta de fundación, obra del palestino jordano Abdulá
Azam en 1988, Al Qaeda debía desempeñar el papel de
vanguardia pionera de los movimientos islámicos. Todos los
ataques de Al Qaeda, incluyendo el trascendental atentado contra
los emblemáticos edificios estadounidenses del 11-S, deberían
inspirar e instigar a sus grupos asociados a que la lucha debe dirigirse
tanto contra los enemigos próximos (regímenes y dirigentes
apóstatas) como contra los enemigos lejanos (infieles) del
islam.
Al
Qaeda ha logrado su propósito contagiando ideológicamente
a los grupos islamistas locales y regionales, convenciéndolos
de que deben luchar no solamente contra los regímenes musulmanes
corruptos y los dirigentes que fingen ser musulmanes, sino también
contra los que los patrocinan: Estados Unidos y sus aliados.
El
grueso de los atentados terroristas desde el 11-S ha sido dirigido
y realizado no sólo por Al Qaeda, sino también por
sus grupos asociados: Al Zarkawi, Al Ansar al Islami, Al Ansar Muyahidin,
Jemmah Islamiyah, Salafi Jehadiya, el grupo Salafi de Llamamiento
y Combate, Abu Sayyaf, Takfir Wal Hijra, etcétera. Mientras
la comunidad internacional de inteligencia sigue centrada en Al
Qaeda, la amenaza se ha trasladado a sus grupos asociados.
Segundo,
la amenaza terrorista se ha multiplicado varias veces desde el 11-S.
Aunque Al Qaeda ha llevado a cabo un atentado terrorista al año
desde el 11-S, esta red y sus grupos asociados siguen organizando
un promedio de un atentado cada tres meses.
Durante
los últimos dos años y medio se han detectado y desbaratado
más de 100 atentados terroristas en su fase de planificación,
preparación o ejecución. A pesar de la cacería
a escala mundial de miembros y simpatizantes de Al Qaeda, el umbral
del terrorismo se ha elevado. Solamente en Estados Unidos se han
desbaratado más de 40 atentados.
Objetivos
duros
Aunque
la capacidad de los grupos terroristas de organizar ataques, especialmente
contra objetivos duros (instalaciones bien protegidas), haya sufrido,
la intención de atacar de los terroristas permanece intacta.
Mientras tanto, la amenaza terrorista se ha desplazado de los objetivos
duros a los blandos, haciendo inevitables los atentados en masa
con gran número de muertos y heridos. Tanto las infraestructuras
comerciales como los centros de población, demasiado numerosos
como para poder protegerlos, siguen siendo blancos especialmente
vulnerables. Considerando que la motivación terrorista para
atacar se mantiene constante, es muy probable que Occidente siga
sufriendo periódicamente a causa del terrorismo.
Tercero,
la red de Al Qaeda ha adaptado su organización de forma significativa
a lo largo de los últimos dos años y medio. Aunque
el entorno de seguridad reforzada ha obligado a algunas células
terroristas a abortar operaciones, otras se han limitado a posponer
sus planes. Más desconcertante aún es la fuerza de
convicción y capacidad de Al Qaeda para organizar operaciones
en el ambiente de seguridad reforzada posterior al 11-S.
El
autor intelectual del 11-S, el jeque Jalid Mohamed, alias Moktar,
dijo a sus interrogadores que, incluso después del 11-S,
Al Qaeda estaba planeando una operación para atentar contra
Heathrow. Los ataques sucesivos contra objetivos judíos y
británicos en Turquía en noviembre de 2003, así
como los atentados simultáneos coordinados de Madrid en marzo
de 2004, son una clara demostración de que, en medio de las
medidas y contramedidas de seguridad, Al Qaeda y sus grupos asociados
seguirán montando operaciones, incluso en los países
occidentales.
Inmediatamente
después del 11-S, las células de Al Qaeda en Europa
sufrieron arrestos en el Reino Unido, Francia, Alemania, España,
Holanda, Italia y en todas partes. Los islamistas europeos que suscriben
la ideología de Al Qaeda han aprendido rápidamente
de sus errores del pasado. Como están familiarizados con
las medidas de los Gobiernos, las células operativas de Al
Qaeda y sus asociados son difíciles de detectar tras el 11-S,
especialmente cuando se utilizan medios técnicos. Otro fallo
manifiesto de la estrategia antiterrorista europea fue el de centrarse
en las células operativas (ataque-combate) y no ocuparse
de las células que diseminaban propaganda, reclutaban, procuraban
suministros, transporte y casas francas. Tradicionalmente, la financiación
recaudada en Europa, Canadá, Australia y Nueva Zelanda iba
a grupos terroristas con actividad en Chechenia, Argelia, Yemen,
Cachemira, Afganistán y Mindanao, en Filipinas. Como estas
células de apoyo no representaban una amenaza inmediata y
directa para los países anfitriones, los servicios de espionaje
y de mantenimiento del orden público las toleraban. Cuando
los regímenes del sur del mundo pedían a los Gobiernos
occidentales que detuvieran o deportasen a alguno de los ideólogos
o de los recaudadores de fondos del terrorismo, se les decía
que el derecho penal y el sistema penitenciario occidentales eran
incompatibles con sus normas. Algunos Gobiernos hablaban de derechos
humanos, y otros, de asilo político.
Organizaciones
de fachada
Algunos
europeos querían ser políticamente correctos y no
dirigirse contra organizaciones benéficas y otras instituciones
islámicas usadas por los terroristas como organizaciones
simpatizantes que les servían de fachada y tapadera. Hicieron
la vista gorda ante la infiltración de las comunidades musulmanas
emigrantes y de la diáspora, permitiendo que los terroristas
y extremistas se hicieran con el control de las instituciones musulmanas:
mezquitas, escuelas, organizaciones benéficas, etcétera.
Bajo
la tapadera de organizaciones de derechos humanos, humanitarias,
socioeconómicas, culturales, políticas, educativas,
de bienestar y religiosas, los ideólogos y operativos terroristas
construyeron redes de apoyo de vanguardia, que recaudaban millones
de dólares estadounidenses. Las peticiones de apoyo eran
difíciles de localizar, porque las infraestructuras terroristas
estaban enredadas en el tejido socioeconómico, político
y religioso de las comunidades musulmanas. Con el llamamiento constante
de Osama Bin Laden de que el deber de todo buen musulmán
es combatir en la yihad, estas células de apoyo han empezado
a transformarse en células operativas. Por ejemplo, la célula
del norte de Londres que fabricó ricino en enero de 2003
era una célula argelina de apoyo. Aunque se pudo recuperar
el aparato con restos utilizado para fabricarlo, el ricino en sí
no fue descubierto.
Irak
y Afganistán siguen siendo la tierra de la yihad. Tras la
pérdida de la infraestructura de adiestramiento en Afganistán,
Al Qaeda ha descentralizado sus instalaciones. Al Qaeda y sus asociados
necesitaban desesperadamente otra tierra para la yihad, para el
entrenamiento y la lucha. Irak ha proporcionado la oportunidad.
Los mismos imames que condenaron el 11-S están ahora animando
a los jóvenes musulmanes para que vayan a Irak a luchar contra
los invasores. La invasión unilateral de Irak por Estados
Unidos ha multiplicado la amenaza mundial del terrorismo. Incluso
los musulmanes moderados están furiosos con los acontecimientos
de la invasión y la posinvasión de Irak. Los grupos
extremistas y terroristas siguen consiguiendo apoyo y reclutamientos
entre los atormentados y afligidos musulmanes.
Después
del 11 de septiembre, Al Qaeda padeció mucho. Casi el 80%
de sus líderes y miembros operativos resultaron muertos o
capturados en 102 países. Sin embargo, la invasión
de Irak por Estados Unidos ha invalidado el éxito que los
Gobiernos de todo el mundo habían conseguido en su lucha
contra el terrorismo. Después de Irak, los grupos terroristas
y extremistas han seguido recibiendo considerable apoyo y gran número
de reclutamientos. Esos grupos, que estaban muriendo, han empezado
a resucitar. Más aún, han aparecido nuevos grupos,
Aunque fue un error fatal ir a Irak, retirarse de Irak sería
un error mayor aún. Dado que la amenaza de Irak en conflicto
tendrá consecuencias adversas para la seguridad europea,
las naciones europeas deben permanecer unidas en Irak. Al Ansar,
Al Islami y otros grupos activos en Irak han empezado a establecer
células en Europa.
El
fracaso para estabilizar incrementará la amenaza de terrorismo
en Europa y más allá de Europa. Yousef al Aiyyeri,
ideólogo de Al Qaeda, preparó el borrador para el
combate en Irak. Era el guardaespaldas de Bin Laden, instructor
en el campamento de Al Farooq, en Afganistán, y posteriormente
el director de la página web alneda.com, la página
principal de Al Qaeda en Internet. Antes de que le mataran las fuerzas
de seguridad saudíes, el 1 de junio de 2003, Al Aiyyeri afirmó
que si la democracia se estabilizaba en Irak supondría la
muerte del islam. Si tenemos en cuenta la importancia atribuida
a Irak, Al Qaeda y sus grupos asociados seguirán centrándose
en Irak en los años próximos. Poco a poco habrá
musulmanes no solo de Levante y el Golfo, sino también de
cuna norteafricana y europea, y los musulmanes conversos se inclinarán
por Irak. La misma experiencia que proporcionaron Bosnia y Afganistán
la proporcionará Irak durante los años venideros a
los musulmanes radicalizados. Como Irak está en el umbral
de Europa, a largo plazo serán los intereses estratégicos
de Europa los que desempeñen un papel más activo aún
en Irak.
Con
la amenaza terrorista desplazándose desde Al Qaeda a la galaxia
de grupos islamistas violentos, es esencial para la seguridad internacional
y la comunidad de inteligencia empezar a centrarse en la gran variedad
de grupos. Centrándose en la misma Al Qaeda, las agencias
gubernamentales de Occidente nunca habrían detectado al Grupo
Salafi de Llamamiento y Combate en Estados Unidos, a Al Tawhid en
Alemania, a Takfir Wal Hijra en el Reino Unido o a los terroristas
islamistas marroquíes de España. Como las fuerzas
de Al Qaeda están ahora reducidas a menos de 1.000 miembros,
es necesario conocer mejor y centrarse en sus grupos asociados,
que tienen la misma habilidad y compromiso.
Más
especialistas
Hacer
demasiado hincapié en Al Qaeda será perjudicial para
los Gobiernos occidentales. Para llevar a cabo esta transformación
es esencial que los servicios de mantenimiento del orden y de inteligencia
produzcan especialistas en grupos terroristas,
Tradicionalmente,
la mayoría de los Gobiernos proporcionaban capacitación
cruzada y producían generalistas del tema, pero con la dispersión
de la amenaza y la sofisticación de los grupos asociados,
es esencial formar especialistas que trabajen en el plano táctico
y operativo. Los generalistas podrían trabajar en una línea
de acción y un nivel estratégico.
La
amenaza terrorista también se ha desplazado más allá
del grupo, hacia los individuos. Por ejemplo, Al Musab al Zarkawi,
el palestino jordano responsable de dirigir el mayor número
de atentados suicidas y no suicidas en Irak, trabaja con una docena
de grupos. Aunque entrenó con Al Qaeda en el campamento de
Herat y perdió una pierna en combate, no sólo trabaja
con Al Qaeda, sino también con Al Ansar al Islami en Irak
y con Al Tawhid en Europa. Es esencial seguir la pista a los individuos
peligrosos tanto como a los grupos. En el contexto de la posguerra
iraquí, los islamistas violentos utilizarán cualquier
grupo para hacer avanzar sus objetivos. A no ser que los servicios
occidentales de mantenimiento del orden, seguridad e inteligencia
inviertan para desarrollar potencial humano de infiltración,
Al Qaeda seguirá siendo invisible para ellos. Según
van incrementando su sofisticación, los grupos islamistas
van dejando cada vez menos pistas en las fases de planificación
y preparación de un atentado.
Las
autoridades y agencias europeas deben desarrollar una nueva mentalidad
para centrarse en las células operativas y de apoyo. En caso
contrario, Al Qaeda sobrevivirá en Europa y será inevitable
otro atentado. Más aún, Al Qaeda podría utilizar
una vez más a Europa como área de escenificación
para infiltrarse en Estados Unidos y llevar a cabo otro atentado
terrorista.
Rohan
Gunaratna es autor de Al Qaeda, viaje al interior del terrorismo
islámico. Traducción de News Clips. |