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POR
LAS VÍCTIMAS.
Numerosas personas encendieron velas en Barcelona en recuerdo
de los fallecidos en la masacre. / REUTERS
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con el respaldo de los partidos
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El
Correo Digital, 12 de marzo de 2004
Repulsa
espontánea en la calle
Cientos
de miles de ciudadanos se concentraron en silencio frente
a las instituciones y en las plazas de sus localidades para
rechazar el terrorismo y solidarizarse con las víctimas
EL CORREO/BILBAO
La sociedad española se echó ayer a la calle
de forma espontánea e impulsó cientos de actos
simbólicos para condenar la masacre de Madrid y mostrar
su solidaridad con los familiares de las víctimas y
los heridos. Las concentraciones se sucedieron durante toda
la jornada frente a las principales instituciones del país,
a pesar de que en la mayoría de los casos no hubo llamamientos
expresos a la movilización. En otras ocasiones, los
ciudadanos se sumaron a los representantes políticos
y a los trabajadores que se manifestaron en las sedes de ayuntamientos,
diputaciones provinciales y gobiernos regionales. Los españoles
necesitaban expresar su indignación y su rotundo rechazo
por las acciones terroristas, y no dudaron en improvisar la
manera de hacerlo en aquellos lugares en los que no hubo un
llamamiento oficial.
Los
manifestantes protestaron en silencio contra la barbarie y
aplaudieron al final de cada acto en homenaje a las víctimas.
Algunos de los participantes lucieron lazos azules y negros,
y llevaron carteles y pancartas con la paloma de la paz y
eslóganes en contra de ETA. Una de las concentraciones
más importantes tuvo lugar a mediodía frente
al Palau de la Generalitat, en Barcelona, donde se dieron
cita más de 5.000 personas para acompañar a
los responsables del Gobierno catalán. Pero también
fue notable la presencia ciudadana en corporaciones e instituciones
de otras comunidades autónomas -en Castilla y León
se movilizaron más de 17.000 personas-. Además,
numerosas personas colocaron crespones negros en las ventanas
y en los balcones de sus casas en señal de repulsa.
Tampoco
los madrileños quisieron esperar ayer a las manifestaciones
convocadas para hoy por el Gobierno. A media tarde, miles
de ciudadanos se congregaron en la Puerta del Sol para decir
'no' a la violencia y exigir una vida en paz y libertad. Por
la mañana, muchos comerciantes de las calles céntricas
de la capital de España colocaron en los escaparates
de sus establecimientos carteles confeccionados por ellos
mismos con el lema 'terroristas cobardes'. También
en bares, cafeterías y restaurantes se podían
ver folios con mensajes contra la barbarie y en favor de la
convivencia. Numerosos comerciantes cerraron además
sus locales.
Los
teatros de la ciudad decidiaron cerrar ayer y hoy sus puertas
en señal de duelo por las víctimas, según
confirmó Enrique Cornejo, presidente de la Asociación
de Empresarios Locales de Teatro. «Se ha adoptado esta
resolución ante la terrible tragedia sufrida por los
atentados y en solidaridad con las víctimas de tan
triste acontecimiento luctuoso». Los teatros de Barcelona
hicieron lo propio. «Ante el horror de estos actos criminales
hemos decidido de forma unánime anular las representaciones
en señal de duelo y apoyo a las víctimas, a
sus familiares y al pueblo de Madrid», señaló
el Teatre Nacional de Catalunya en un comunicado.
En
los pueblos
Aragón
fue otra de las autonomías que se volcó en solidaridad
con los afectados y contra el terrorismo. La mayoría
de sus ayuntamientos celebraron plenos extraordinarios pocas
horas después de los atentados y, posteriormente, convocaron
concentraciones silenciosas. Pero, además de las movilizaciones
'oficiales', fueron miles los aragoneses que por iniciativa
propia se reunieron en los barrios de las ciudades y en los
pueblos para expresar su repulsa.
En
Galicia, un millar de coruñeses se dio cita a mediodía
en la Plaza de María Pita para condenar los atentados;
actos similares tuvieron lugar frente a la Delegación
del Gobierno y la Universidad y en otros puntos de la comunidad.
Las movilizaciones y los actos simbólicos fueron por
tanto constantes en toda la geografía española.
La ciudadanía gritó su 'no' rotundo al terrorismo
de forma espontánea.
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