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Miembros de la comisión de investigación, ayer por la mañana poco antes de comenzar sus trabajos.CHEMA BARROSO



 

ABC, 15 de julio de 2004

Policía y CNI, datos contra análisis

PABLO MUÑOZ

Expertos en la lucha antiterrorista consultados por ABC mostraban sus temores, antes del comienzo de los trabajos de la comisión de investigación del 11-M, de que ésta se convirtiera en una excusa para que los partidos políticos sacasen la mayor tajada posible para sus intereses. Consideraban, además, que existía riesgo de que saliera dañada la imagen de las Fuerzas de Seguridad y de los servicios de inteligencia. A día de hoy, después de dos semanas de comparecencias, los datos son los siguientes: en primer lugar, se ha puesto en cuestión la profesionalidad de antiguos y actuales responsables de la lucha antiterrorista por supuestas ideologías políticas, sin reparar en las consecuencias; en segundo término, queda claro que la palabra «clasificado» no se encuentra en el vocabulario de sus señorías, que estaban obligadas a mantener el secreto sobre ciertos informes, tal como ordenó el Gobierno, de forma ingenua o no; finalmente, queda en evidencia el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que el día de los hechos atribuyó la autoría a ETA y el 15 de marzo, tras las detenciones, opinaba que el 11-M ya había pruebas de que se trataba de terrorismo internacional, frente a los datos que ha aportado la Policía.

Hay otra evidencia. Los miembros de la comisión utilizan un método propio de laboratorio para analizar los acontecimientos del 11-M, como si los acontecimientos se pudieran acotar exactamente en el tiempo. Preguntan a qué hora se descartó tal o cual vía; en qué minuto exacto se supo un detalle u otro; cuál fue la pista primera ya definitiva que excluía a las demás...

Datos contradictorios

Tras los atentados se puso en marcha una de las mayores operaciones policiales de nuestra historia, tanto en España como fuera de ella. Los responsables de la investigación -los policías, no los políticos-, tuvieron que cribar cientos de datos en muy pocas horas, unos que apuntaban en una dirección y otros en otra. Ninguna línea de trabajo se abandonó y sólo cuando el 13-M se llegó hasta el locutorio de Lavapiés se desechó la teoría de la banda asesina ETA. En realidad, ni siquiera entonces, porque luego se hicieron averiguaciones sobre supuestos contactos en prisión entre etarras y terroristas islámicos, descartadas el día 18.

Con estas premisas, la reconstrucción de los hechos que se puede realizar a partir de las declaraciones y de los informes vistos en la comisión plantea menos interrogantes.

Titadyne: Los máximos responsables de la lucha antiterrorista se reúnen al mediodía del 11-M en Interior, en un gabinete de crisis presidido por el entonces secretario de Estado para la Seguridad, Ignacio Astarloa. El subdirector general Operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado, relata que durante la misma habla en dos ocasiones con el comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro, máximo responsable de los Tedax, para preguntar por el explosivo utilizado. En la primera, no obtiene respuesta; en la segunda, afirma que Cuadro le dice que es «Titadyne con cordón detonador», lo que comunica a Astarloa, y éste al ministro. Otro de los presentes, el entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, confirma que se produjo una llamada en la que a Díaz Pintado le dicen que se trataba del explosivo que utiliza ETA. Cuadro niega «tajantemente» que él hablara de Titadyne, que sólo dijo «dinamita posiblemente reforzada con cordón detonante». En cualquier caso, ambos manifiestan que en esas circunstancias terribles -siempre se olvida esta circunstancia clave- pueden producirse «malentendidos». Acebes, por su parte, recuerda que nunca habló de Titadyne y sí de explosivos usados por ETA.

La furgoneta: La Policía comienza a inspeccionarla en Alcalá de Henares poco después del mediodía, un par de horas después de recibirse la llamada del portero, Luis Garrudo. Éste afirma, aunque con ciertas dudas, que a la una de la tarde oyó a los agentes decir había cintas y detonadores. El CNI abona esta versión, no se sabe bien con qué base. Por el contrario, todos los policías, tanto mandos como agentes, coinciden en que en la inspección realizada en el lugar donde apareció la furgoneta no se encontró nada, y sólo aparecieron los detonadores y la cinta en árabe pasadas las tres y media de la tarde, cuando se examinó en el complejo policial de Canillas. Por tanto, no hay dudas en este aspecto. Para Jesús de la Morena, la aparición de la furgoneta, en sí misma, no era suficiente para descartar a ETA, aunque abría la segunda línea de investigación. Díaz Pintado y el comisario jefe de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía, Mariano Rayón, coinciden. El CNI hace un informe a las 15:51 que señala a los etarras como autores, aunque en el que hizo el 15 de marzo ya afirmaba que la furgoneta era «una reivindicación en sí misma del atentado». A las 20:20 Acebes da cuenta de las novedades, aunque prioriza a ETA.

La tarjeta del móvil: Pasadas las cinco de la madrugada del 12-M se desactiva la mochila que no estalló. Esto permite conocer que el explosivo es Goma 2 Eco y se obtiene la tarjeta del teléfono móvil, la pista vital en el caso. A las diez de la mañana se lleva a la Unidad Central de Información Exterior, según aclaró el comisario general de Policía Científica, Miguel Ángel Santano. Podría indicar que ya entonces se abandona la hipótesis de ETA, pero Díaz Pintado, De la Morena y Rayón señalan que en absoluto es así y que ese día había opiniones en los dos sentidos. Es lógico, porque el 12 no se llega hasta los sospechosos, entre otras cosas porque una confusión, de nuevo lógica por la tensión, hace que se pierdan unas horas «por unos gitanos», según relata De la Morena. No obstante, por la noche la balanza se inclina más hacia el terrorismo internacional, incluso antes según el jefe superior de Policía de Madrid, Miguel Ángel Fernández-Rancaño. Esa noche, según Díaz Pintado, ya se dispone de la traducción de la cinta, está identificado el explosivo y se conoce la procedencia de la tarjeta del móvil. El panorama se aclara, pero las gestiones con ETA siguen con intensidad, como no puede ser de otra manera. De nuevo hacer en este punto un análisis «de laboratorio» resulta poco recomendable, porque el país sigue en estado de «shock» y hay peligro cierto de que se produzca un nuevo atentado. Acebes mantiene que la principal línea es ETA.

Aviso de las detenciones: La mañana del 13-M, Astarloa es informado de que se van a producir las primeras detenciones y de que la línea de trabajo que ha dado resultado es la del terrorismo islámico. Eso sí, al menos Jesús de la Morena pide absoluta discreción, porque cree que hay una «excesiva» transparencia informativa. Lo lógico es que el dato se le comunicase a Acebes, aunque éste, a las 14:45 mantiene que ETA es la principal línea de investigación. Parece claro que en ese momento retuvo datos, hasta se vislumbra una cierta obstinación, pero resulta un tanto extraño que fuese con la intención de mentir, ya que sabía que muy poco después tendría que informar de los arrestos y su supuesto engaño quedaría al descubierto. De hecho, a las ocho de la tarde informa de las detenciones y de la aparición de una cinta de vídeo en una papelera junto a la mezquita de la M-30 en la que un supuesto jefe de Al Qaida reivindica el atentado. Pone cautelas sobre su veracidad, pero ya está claro que se trata de terrorismo islámico.