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El Correo, 8 de junio de 2004

La Guardia Civil cierra el cerco sobre la red que vendió los explosivos usados en Madrid

Las pesquisas han sido «complicadas» por el «poco control» existente en algunas explotaciones mineras

MELCHOR SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID

El Servicio de Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil ha logrado cerrar el cerco en torno a la vasta red ilegal de venta de explosivos tejida sobre todo en Asturias -pero también en León y Galicia- y que abasteció con más de 200 kilos de 'goma 2' y de detonadores a los terroristas de la célula islamista que perpetró los atentados del 11-M.

Las pesquisas -según fuentes del caso- han sido «especialmente complicadas» habida cuenta del «poco control» existente hasta ahora en las explotaciones mineras de la zona, el «gran número de personas» que han sido investigadas -desde ex mineros a antiguos responsables y vigilantes de algunas de las canteras y minas- y las conexiones de esta red con otras tramas ilegales como las del tráfico de drogas.

El origen de la investigación ha sido el entorno del ex minero José Emilio Suárez Trashorras -que facilitó los explosivos a los terroristas marroquíes- y de su cuñado, Antonio Toro. Ambos ya fueron detenidos, junto a otras 23 personas, en julio de 2001 en una operación de la Policía Nacional contra el tráfico de narcóticos y que ahora ha sido «retomada» y «completada» por la Guardia Civil bajo la coordinación del juez de la Audiencia Nacional que investiga el 11-M, Juan del Olmo.

En aquel operativo de hace tres años, los funcionarios policiales, además de hachís, descubrieron en un garaje propiedad de Antonio Toro 16 cartuchos de 'goma 2' ECO, idénticos a los utilizados en los atentados, y 94 detonadores de los mismos modelos que usaron los terroristas para activar las mochilas bomba. No obstante, la Policía Nacional nunca investigó la procedencia de la dinamita plástica y el fiscal se limitó a acusar a los detenidos de posesión ilegal de explosivos.

Por otro lado, Juan del Olmo dejó ayer en libertad al marroquí Younes Alouia, detenido el pasado miércoles en Ibiza y acusado por la Policía de haber mantenido contactos con el Jamal Ahmidam, 'El chino', 'número dos' de la célula islamista del 11-M. Alouia, residente en el archipiélago desde hace quince años, negó en todo momento cualquier relación con 'El chino', a quien dijo no conocer. El marroquí, que admitió ser amigo de un primo del terrorista suicida, también rechazó de plano cualquier vinculación con la red de venta de hachís y psicotrópicos de Ahmidam.

El magrebí, que ha sido interrogado durante cinco días en régimen de incomunicación en dependencias de la Comisaría General de Información de la Policía en Madrid y cuyo domicilio en Ibiza fue registrado por los funcionarios, aseguró que se gana la vida legalmente en la isla, ya que es copropietario al 75 por ciento de un concesionario de vehículos. El juez, pese a ordenar su libertad, le mantiene como imputado.