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El Diario Vasco, 10 de mayo de 2004

El Gobierno teme que la comisión del 11-M afecte a la seguridad del Estado

El Ejecutivo no quiere dañar la imagen de las fuerzas policiales. Otra preocupación es el cariz que pueda tomar el rifirrafe político

PAULA DE LAS HERAS. COLPISA. MADRID

El Gobierno está inquieto por la comisión de investigación que analizará las causas y consecuencias de los atentados del 11 de marzo en el Congreso. El gabinete de Zapatero teme que las pesquisas pongan al descubierto cuestiones de funcionamiento interno que acaben por debilitar la imagen de las fuerzas policiales y que afecten a la propia seguridad del Estado. Pero, además, le preocupa el cariz que pueda tomar el rifirrafe político. El enfrentamiento encarnizado en el que suelen derivar las sesiones de este tipo de comisiones daría al traste con el ambiente de diálogo que propugnó y el Ejecutivo es consciente de que, en su situación, con una mayoría minoritaria en la cámara baja, no le interesan las broncas políticas.

Los socialistas no fueron en ningún momento partidarios de realizar una comisión de este tipo para el 11-M. Su idea, ya que así lo habían solicitado algunos grupos parlamentarios (IU, ERC y el grupo Mixto), era crear un grupo de estudio en el Congreso, que habría permitido satisfacer las exigencias de transparencia sin generar excesiva crispación. «Ni el PP ni el PSOE quieren una comisión de investigación porque son gente seria, con conciencia de Estado y no como nosotros», bromeaba el portavoz de un formación minoritaria esta misma semana.

El diputado acertó en su diagnóstico. El principal partido de la oposición tampoco deseaba la comisión. Pero sólo un día después decidió pasar por encima de sus escrúpulos. Convencidos de que los socialistas urdían una campaña de descrédito contra ellos, los populares decidieron salir al paso de las críticas y jugársela en el Parlamento. Su propósito es demostrar que no faltaron a la verdad. De ahí que pretendan que las pesquisas se centren en los flujos de información que generaron los atentados hasta el día de las elecciones y en las transgresiones de la jornada electoral.

Tras este paso del PP, ya no hubo forma de justificar la negativa a crear una comisión de investigación. El PSOE había insistido con escepticismo en que si el partido de Mariano Rajoy la pedía le daría luz verde. Forzado a 'tragar el sapo', decidió recabar el apoyo del mayor número de grupos parlamentarios -sólo se negaron Coalición Canaria y CiU- para orientar las pesquisas hacia otro terreno: el de si hubo o no previsión por parte del Gobierno de José María Aznar. «Lo importante es saber lo que ocurrió y por qué ocurrió para que no vuelva a suceder», justificó el secretario general de su grupo parlamentario, Diego López Garrido. Pero el haber logrado encauzar el contenido de la comisión no tranquiliza al Gobierno.

Consenso en los límites

La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, lanzó el pasado viernes un mensaje al PP al recordarle que una de las finalidades del pacto que suscribieron en 2000 es «no instrumentalizar la lucha antiterrorista» e insistir en la importancia de la unidad de los demócratas frente al terror. El Ejecutivo de Zapatero espera que sea posible alcanzar algún tipo de acuerdo con Rajoy para evitar que las cosas tomen tintes preocupantes. Y para ello podría aprovechar la reunión de la comisión de seguimiento del pacto antiterrorista prevista para este miércoles.

Los portavoces socialista y popular, Alfredo Pérez Rubalcaba y Eduardo Zaplana, tuvieron a finales de la semana pasada un encuentro en el que abordaron la necesidad de fijar unas pautas entorno a los temas y las comparecencias que podrá tratar la comisión. Pero no hubo acuerdo. Los populares advirtieron de que no se opondrán a que se tome testimonio a ninguno de sus cargos y se niegan a poner límites a otras intervenciones. Les interesa que sean los socialistas quienes carguen en la lista del 'debe' con vetos a las comparecencias solicitadas en pro de la seguridad nacional.

Los socialistas tendrían también interés en llegar a un acuerdo en cuanto a la extensión temporal de la comisión. Si las propuestas presentadas por el PP, por un lado, y el PSOE, IU, ERC, PNV y el Grupo Mixto, por otro, se votan en el pleno de esta semana los plazos estarán muy ajustados para que empiece a funcionar antes del 13 de junio, fecha de las elecciones europeas. Pero más allá de eso, lo importante para el partido del Gobierno es que sus trabajos no duren más allá de dos meses. Lo contrario enturbiaría en exceso la vida política, que es lo que el Ejecutivo más teme.