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Miembros de la comisión de investigación conversan durante una de las sesiones de la semana pasada. [CHEMA BARROSO]

 

 

El Diario Vasco, 17 de Julio de 2004

COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DEL 11-M

El Gobierno rechaza entregar datos sobre la vigilancia a miembros de ETA tras el 11-M

El Ejecutivo ha tomado la decisión después de que varios diputados filtraran a los medios de comunicación informes secretos de los servicios de espionaje. Los comisionados sólo recibirán tres documentos con anotaciones tachadas
RAMÓN GORRIARÁN/COLPISA. MADRID

El Gobierno no atendió la petición de la comisión sobre el 11-M para levantar el secreto de los documentos sobre seguimientos a miembros de ETA entre el 11 y 14 de marzo. Es una negativa que fuentes gubernamentales reconocen que no se habría producido si algunos comisionados no hubieran divulgado esta semana informes secretos de los servicios de inteligencia que entregó para su análisis a puerta cerrada. El Ejecutivo trasladó su «preocupación» al presidente del Congreso por esta conducta de algunos parlamentarios, que está castigada por el Código Penal y la Ley de Secretos Oficiales.

El Consejo de Ministros acordó entregar a la comisión la documentación menos relevante. Se negó a desclasificar los informes y comunicaciones sobre integrantes de ETA que pudieran tener relación con el 11-M. Esta decisión prueba que las Fuerzas de Seguridad investigaron a presuntos miembros de la organización terrorista por su supuesta relación con los atentados y demuestra que el Gobierno creía posible esa línea de investigación cuando decía que ETA era la hipótesis principal.

El Ejecutivo decidió remitir a la comisión fotocopias de tres informes, dos de la comisaría de León y un correo electrónico de la de Guadalajara, referidos a «seguimientos de personas sospechosas o supuestas identificaciones relacionadas con miembros de ETA». Los diputados, sin embargo, recibirán los textos mutilados porque se tacharán «todos los datos» sobre los «detalles» de la investigación policial. Tampoco figurarán «las fuentes» utilizadas ni los nombres de las personas que denunciaron la presencia de hipotéticos etarras. Los lugares en que se efectuaron las vigilancias también serán sombreados, así como los nombres de las personas investigadas.

La vicepresidenta primera justificó las cautelas porque son informaciones que afectan a la lucha antiterrorista. María Teresa Fernández de la Vega indicó que si los comisionados insisten en conocer los datos que se mantienen en secreto porque son necesarios para la investigación y reclaman los originales íntegros, se proporcionarán los tres documentos al presidente de la comisión, el nacionalista canario Paulino Rivero. De esa forma, indicaron fuentes gubernamentales, se garantizará el secreto y Rivero tendrá la responsabilidad de que no se filtre nada. El Consejo de Ministros también negó a los comisionados las declaraciones de testigos efectuadas el 11 de marzo y que condujeron a la confección de los retratos robot de los presuntos autores de los atentados porque están incorporadas al sumario abierto en la Audiencia Nacional y está declarado secreto.

Ante estas dos negativas, los investigadores parlamentarios se tendrán que conformar con los retratos robot elaborados por la Comisaría General de Policía Científica. Este departamento elaboró siete dibujos identificativos, aunque algunos «no tienen nada que ver con el atentado del 11-M», según señala el comisario jefe de la Policía Científica en una nota explicativa que adjuntó a los retratos.

Reportaje fotográfico

Los comisionados podrán contemplar asimismo un reportaje fotográfico de la inspección policial de la furgoneta encontrada en Alcalá de Henares; instantáneas comparativas de dinamitas de las marcas titadine -la que usa ETA en los últimos años- y goma dos ECO -empleada el 11 de marzo-; así como de los detonadores de cobre -utilizados por los terroristas islámicos- y aluminio, los habituales de ETA.

Esta restricción documental obedece, en buena medida, al enfado del Gobierno por la filtración el martes pasado de un informe confidencial del Centro Nacional de Inteligencia en el que se reseñaba que la cinta con versos coránicos y los detonadores se encontraron en la furgoneta de Alcalá de Henares al mediodía del 11 de marzo, antes de trasladar el vehículo a la base policial de Canillas. La versión del anterior Gobierno y los testimonios ante la comisión de los mandos policiales que dirigieron la investigación sostenían lo contrario.

Fernández de la Vega consideró que el comportamiento de los diputados que dieron publicidad a ese informe es «poco responsable», con independencia del grupo político al que pertenezcan. Sostuvo que es «poco razonable» que los documentos clasificados de un servicio secreto que se entregan al Parlamento estén al día siguiente en todos los medios de comunicación.

El malestar del Gobierno, sin embargo, no llegará al extremo de exigir a la comisión que el próximo lunes celebre a puerta cerrada las comparecencias del anterior director del CNI, Jorge Dezcallar, y el titular del cargo, Alberto Sáiz. Fernández de la Vega señaló que esa decisión corresponde a la comisión, que no tiene previsto variar el formato de puertas abiertas, y apuntó que Dezcallar y Sáiz «contarán lo que puedan contar».