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PP.
Ángel Acebes, Mariano Rajoy y Eduardo Zaplana, ayer
en la sede de los populares en Madrid. / EFE
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El
Correo, 6 de mayo de 2004
El
Congreso investigará el 11-M
Los
populares quieren que las pesquisas se ciñan a los
atentados y los dos días siguientes, y los socialistas
exigen que se analicen también los acontecimientos
previos a la masacre
PAULA
DE LAS HERAS/COLPISA. MADRID
El Congreso investigará
los acontecimientos que rodearon -antes y después-
los atentados del 11-M. Mariano Rajoy anunció ayer
que su grupo parlamentario solicitará que la Cámara
indague y trate de esclarecer lo que ocurrió en España
entre el día de la masacre y el 14 de marzo, fecha
de las elecciones generales que culminaron con la derrota
de su partido y la victoria de los socialistas. Para inclinarse
por una comisión de investigación -como demandaban
IU, ERC y el Grupo Mixto-, el PSOE había puesto precisamente
como condición que así lo reclamara también
el principal partido de la oposición, por entender
que cualquier acercamiento a la cuestión debía
buscar datos que permitan evitar una tragedia similar más
que depurar responsabilidades políticas.
La decisión de los
populares vino determinada, en parte, por la publicación
ayer, en un diario nacional, de parte del sumario de la investigación
judicial sobre los atentados del día 11 de marzo. Hasta
este martes, el PP mantenía que mientras pesara el
secreto judicial sobre parte de los hechos entonces acaecidos
cualquier indagación que pudiera llevarse a cabo en
el Congreso quedaría muy limitada.
Sin embargo, según
declaró Rajoy, el eco logrado por la acusación
del ministro del Interior sobre la falta de previsión
del Gobierno anterior frente al terrorismo islámico,
las exigencias de algunos grupos sobre la necesidad de conocer
la verdad y el hecho de que salieran a la luz algunos de los
datos que maneja la Audiencia Nacional, le hicieron replantearse
su postura.
Algunos de los atestados policiales
aportados al sumario del 11-M, desvelados en su edición
de ayer por 'El País', apuntan a que, pese a que el
anterior Ejecutivo insistía en la hipótesis
de ETA como responsable de la masacre, los investigadores
policiales dirigieron sus primeros pasos a investigar la pista
islámica, lo que les llevó a comprobar quién
ocupó la habitación 714 del hotel Intercontinental
(las diligencias no explican muy bien por qué) o a
visitar el hotel Meliá de la avenida de América
para comprobar que dos ciudadanos árabes que habían
levantado alguna sospecha no tenían nada que ver.
También se solicitaron
«los listados de pasajeros de los vuelos internacionales
que se efectuaron» en la noche anterior a la masacre
en el aeropuerto de Barajas, y de «los vuelos del mismo
carácter» de los días sucesivos, «por
si pudieran aportar algún tipo de interés para
la investigación».
Distintos objetivos
El PSOE recibió la
noticia del cambio de opinión del PP con sorpresa,
pero aseguró que no pondrá reparo alguno a que
la comisión de investigación se ponga en marcha.
Eso sí, según advirtió el secretario
general del grupo parlamentario socialista, Diego López
Garrido, su propósito es que las pesquisas no se reduzcan
al plazo de tiempo marcado por Rajoy. «Hay que investigarlo
todo, no sólo lo que ocurrió el día 11
y los posteriores, sino también lo que hizo posible
que se llegara a esa situación», argumentó.
Los socialistas defienden
que una comisión de este tipo no puede tener «objetivos
de partido». «Lo que a nosotros nos mueve es que
exista la máxima transparencia de cara a la opinión
pública y que lo que se trate sirva a la lucha antiterrorista,
para que nunca vuelva a producirse una tragedia así»,
insistió López Garrido.
La pretensión del líder
de la oposición es muy distinta. Rajoy afirmó
que su interés es que «no se vuelva a crear en
España un clima de opinión pública como
el que se creó los días 12 y 13 de marzo».
A juicio de su formación, aquellos días el PP
se vio sometido por parte de otras fuerzas políticas
y mediáticas a un ataque destinado a desacreditarle
frente a la sociedad. El hecho de que, desde grupos como IU-ICV
y ERC, se justificara la necesidad de esta comisión
de investigación con la importancia de dar a conocer
lo que, según su criterio, fue una actuación
perversa del Ejecutivo de Aznar, llevó a los populares
a reaccionar y a reclamar «que se sepa toda, toda, la
verdad».
Así, Rajoy afirmó
que su grupo no pondrá pegas a la comparecencia de
cualquiera de los cargos del PP en el órgano que se
constituya. Un compromiso que prefirió no adquirir
López Garrido. «Aceptaremos aquellas que, objetivamente,
sirvan para aquellas cuestiones que la comisión debe
tratar -dijo-; nuestra intención no es poner a los
pies de los caballos a nadie».
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