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EL MUNDO, 10 de junio de 2004

EDITORIAL

GRAVES INDICIOS DE CONNIVENCIA POLICIAL CON LA TRAMA AUXILIAR DEL 11-M

Los seis detenidos ayer en relación con el robo de los explosivos utilizados por los terroristas del 11-M forman parte de lo que la investigación de EL MUNDO ha denominado la célula de Avilés.Su detención corrobora la complejidad que tuvo la organización de aquel terrible atentado y también la que va a conllevar su investigación.

Es indiscutible que los autores materiales y los organizadores en sentido estricto del 11-M fueron fundamentalistas islámicos, y la detención de Mohamed el egipcio que tuvo lugar anteayer en Milán es de esencial importancia.

Pero colaborando con esos islamistas existieron otros cómplices españoles, como sostienen los investigadores que han puesto a disposición del juez a los seis de Avilés. Sin los explosivos presuntamente aportados por ellos, los atentados del 11-M nunca hubieran tenido lugar.

Resulta extremadamente significativo que al menos tres de esos seis mantuvieran una relación estrecha y constante con la Policía.Antonio Toro Castro, su hermana Carmen, y Javier González El Dinamita llamaban constantemente a un inspector jefe de la comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, en paralelo a sus arduas y minuciosas negociaciones con Jamal Ahmidan El Chino y otros miembros del comando de Leganés. Sin olvidar que el ya detenido Suárez Trashorras, cuñado de Antonio y marido de Carmen, también actuaba como confidente. Según revelamos hoy, Trashorras fue acompañado a Madrid por ese mismo controlador policial la noche de su detención. ¿Con qué intención? ¿Velar por él? ¿Condicionar su declaración?

Añadamos a la trama que, como en una novela de espías, una gran parte de las llamadas efectuadas por desde Asturias a los islamistas que compraron los explosivos se hizo desde una cabina situada justo enfrente de la comisaría de Avilés. Y que el marroquí Rafá Zouheir, otra persona clave en el desarrollo de los prolegómenos del 11-M, era también confidente de la Guardia Civil.

Inevitablemente la conclusión es que existen indicios altamente sospechosos de connivencia entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la trama auxiliar de los atentados del 11-M que deben ser investigados. Ayer el ministro de Interior, José A.Alonso, no hizo ninguna referencia a estos evidentes vínculos en su comparecencia, pero tarde o temprano tendrá que ofrecer alguna explicación.

Rafá Zouheir sí ha pedido relatar ante la comisión del 11-M sus vínculos con la Unidad Central Operativa de la benemérita y su comparecencia, en el momento en el que el juez la autorice, resulta imprescindible.

Queda también por confirmar hasta qué punto conocía ETA la trama, pues Toro Castro le ofreció los explosivos antes que a los islamistas.Más agujeros negros que exigen aclaración.