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El Mundo, 17 de mayo de 2004 EDITORIAL 11-M: nuevos datos inauditos Conforme avanzan las investigaciones de este periódico sobre la trama del 11-M aparecen nuevos elementos, cada cual más inaudito, que indican que las Fuerzas de Seguridad tenían teóricamente bajo control a las personas clave del atentado y que había datos suficientes como para haberlas tenido más controladas aún. Según publica hoy Antonio Rubio, la Brigada Provincial de Información de Madrid vigiló a El Tunecino, considerado como el organizador del comando islamista y uno de los siete terroristas que se inmolaron en Leganés, desde comienzos de 2003 hasta el 5 y 6 de febrero de 2004, como mínimo. Es decir, 35 días antes del atentado y a sólo una semana de que se celebrase la reunión del McDonald's en la que el ex minero Suárez Trashorras vendió a los activistas marroquíes la dinamita para los atentados. Decimos «como mínimo» porque el 5 y 6 de febrero se emitieron tres notas informativas dando cuenta de los movimientos de El Tunecino, fruto del seguimiento que realizaba media docena de funcionarios, en turnos de mañana y tarde. Llegados a este punto, las preguntas son obvias. ¿Se interrumpió el seguimiento de El Tunecino después de esos días de febrero? Si se interrumpió ¿por qué razón? Y si prosiguió, ¿cómo es posible que no se detectara la reunión del McDonald's en la que Zougam y El Chino cerraron el trato de la dinamita con Trashorras? La vigilancia sobre El Tunecino fue confiada a un grupo de la Brigada Provincial de Información de Madrid integrada por agentes relegados por sus superiores debido a su actividad sindical. Quizá los jefes consideraban que la vigilancia sobre El Tunecino era una labor secundaria o tal vez los policías no estuvieran muy motivados. El segundo dossier inquietante lo proporciona Casimiro García-Abadillo.El propietario de la casa de Morata de Tajuña es Mohamed Neddl Acaid, un ciudadano sirio que fue detenido por Garzón en 2001 como parte de la célula de Al Qaeda en España. El primer inquilino de la finca donde se prepararon las bombas era un marroquí detenido por su participación en el atentado de Casablanca hace un año.El segundo arrendatario fue El Chino. Lo insólito es que la Guardia Civil ni siquiera acudió a la casa cuando, días antes del 11-M, un vecino denunció el comportamiento sospechoso de los inquilinos, a pesar de los antecedentes del dueño y el primer arrendatario. Tanto este episodio como la vigilancia sobre El Tunecino
son elementos que hacen pensar que si hubiera existido mayor diligencia,
más eficacia y mejor coordinación, el 11-M se hubiera podido
evitar. No podemos responder aún a la pregunta de si estamos ante
un caso de ineficacia o negligencia o ante algo todavía peor. Los
datos de hoy deben ponerse en relación con la condición
de confidentes de al menos dos de los implicados y detenidos por los atentados.
En definitiva, la investigación de EL MUNDO va de sobresalto en
sobresalto y la conclusión provisional es que todos los medios
que las instituciones pongan para descubrir la verdad van a ser pocos. |