R. GORRIARÁN / P. DE LAS HERAS/COLPISA. MADRID
El ex director general del Cuerpo Nacional de Policía defendió a capa y espada la actuación del anterior Gobierno tras los atentados del 11 de marzo, aunque para ello tuvo que contradecir a sus subordinados. Agustín Díaz de Mera sostuvo ayer que existen «un montón» de indicios que acreditan que hubo «conexión» entre ETA y los terroristas islámicos para perpetrar la matanza. Admitió que no tenía pruebas, pero consideró suficiente «los precedentes, el 'modus operandi', las declaraciones de etarras y nuevas informaciones que entonces no teníamos».
En la comparecencia más bronca de las celebradas en la comisión del 11-M, el anterior responsable de la Policía dio buena muestra de su condición de dirigente y eurodiputado del PP. Sostuvo que el Ejecutivo de Aznar dijo «escrupulosamente la verdad», ya que hasta la tarde del 13 de marzo no se pudo constatar que los atentados fueron obra de terroristas islámicos. El ex comisario general de Información Jesús de la Morena, el anterior subdirector operativo Pedro Díaz Pintado y el juez Baltasar Garzón han declarado, por el contrario, que la tesis de ETA duró «pocas horas».
El ex director de la Policía aconsejó «seguir investigando por el norte y por el sur para ver si hay algún punto siniestro de encuentro». De entrada, indicó que «las cárceles son caldo de cultivo» para fraguar vínculos entre terroristas; rememoró después que, en una cumbre policial en Rusia, las agencias de seguridad «de todo el mundo» constataron los lazos entre grupos violentos, y remató: «Tenemos informaciones de periodistas que nos ponen encima de la mesa unas alternativas que no teníamos antes». En su opinión, hay que investigar «sin límite» esos nexos, y si al final «nos equivocamos, no pasa nada».
Sus palabras fueron recibidas con escepticismo por todos los portavoces, salvo el popular Jaime Ignacio del Burgo, que vio por fin coronados por el éxito sus ímprobos -y hasta ayer vanos- esfuerzos con todos los mandos policiales para acreditar la relación entre ETA y el terrorismo islamista. Díaz de Mera admitió que no tenía las pruebas que le reclamaban PSOE, IU y el Grupo Mixto, pero recordó que había leído que tras los atentados del 11-S en EE UU «un terrorista de ETA le dijo a otro islámico: 'Espero que después de esto no tengamos que aportar un suicida'».
«Hacer méritos»
Durante su comparecencia, Agustín Díaz de Mera denunció también que «dos policías desleales» -a los que aseguró tener identificados- suministraron información «falaz y viciada» al PSOE sobre las investigaciones para «intoxicar» a ese partido y «hacer méritos y situarse en un futuro». El objetivo de esos funcionarios era, según el ex responsable del Cuerpo, provocar que «otros mintieran para influir» en las elecciones generales.
El ex director de la Policía esperaba las preguntas del PSOE para ampliar su denuncia, pero se quedó con las ganas. Fuentes socialistas indicaron que no entraron «en el juego» para no satisfacer las pretensiones de Díaz de Mera, que, desde su punto de vista, eran desacreditar a los mandos policiales que considera próximos al PSOE; uno de ellos, el nuevo comisario general de información, Telesforo Rubio.
Los momentos más tensos de la comparecencia se vivieron durante los interrogatorios del diputado de Esquerra Republicana Joan Puig y de la del PNV, Margarita Uria. Puig preguntó por qué no dieron credibilidad a los desmentidos de ETA sobre su participación en los atentados y sí se la concedieron al comunicado que anunció una tregua para Cataluña. «Ustedes tienen mejores relaciones con ETA que yo; yo soy un enemigo declarado de ETA», tronó el compareciente.
Ahí se inició un cruce de frases más o menos desabridas que culminó cuando Díaz de Mera tachó de «vanidoso» a su interpelante. El ambiente, sin embargo, ya estaba caldeado. Margarita Uria, del PNV, acusó al ex director de ser «un faltón» y de haberse mostrado «proclive» a que «el Ejército suspendiese la autonomía vasca». El compareciente replicó que eso era «rigurosamente falso», exigió el diario de sesiones del Senado para demostrarlo y llamó «mentirosa» a la diputada del PNV, a la que exigió disculpas por su «ofensiva» pregunta.