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ABC, 20 de julio de 2004

Dezcallar asume el error de informar el 11-M al Gobierno del PP sobre la autoría de ETA

Admite que el CNI estuvo «un poco fuera de juego» de la investigación y afirma que se enteró del hallazgo de la furgoneta con detonadores por la televisión

J. L. LORENTE / M. MARÍN/

MADRID. El ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Jorge Dezcallar, quiso dejar claro ante la comisión parlamentaria que no hubo imprevisión del Gobierno del PP en la lucha contra el terrorismo islamista y que el Ejecutivo del PP no mintió al apostar desde un primer momento por la autoría etarra. Es más, el actual embajador de España ante la Santa Sede -que destacó el éxito de que se efectuasen las primeras detenciones tan sólo 56 horas después de los atentados- asumió ante los comisionados el «error» de haber informado al Gobierno del PP a las 15:51 horas del día de los atentados sobre la pista de la banda terrorista.

En cuatro horas de interrogatorio -que Dezcallar afrontó con aplomo, incluso gastando bromas-, el hasta hace tres meses máximo responsable de los servicios secretos sostuvo que la «guinda» para apostar por la vía islamista fue el vídeo reivindicativo encontrado en la noche del sabado 13 de marzo. Además, admitió que el CNI estuvo «un poco fuera de juego» de la investigación, aunque a renglón seguido matizó esa expresión y dijo que «no hubo participación institucional del Centro como tal hasta el día 16». Por último, lamentó la filtración de documentos secretos del CNI a los medios de comunicación -un hecho, según dijo, propio de «un país bananero»-, ya que daña «seriamente» la seguridad del Estado. No obstante, quiso dejar claro que el Centro que dirigió durante tres años nunca espió a políticos.

Explosivo industrial

La primera idea que Dezcallar quiso transmitir a la comisión fue que no hubo la «imprevisión» que el PSOE reprocha al PP. Tras dejar claro que los servicios de información españoles habían sido alertados únicamente de un ataque fuera de España, subrayó tajante: «Con los medios de que disponían mis servicios, no hubo imprevisión. Habría sido muy difícil impedir los atentados del 11 de marzo y tengo la conciencia tranquila. Seguramente se podría haber hecho más, pero los culpables son los terroristas».

A continuación, quiso hacer hincapié en la apuesta inicial por la autoría etarra. Explicó que desde las 8.30 horas del mismo 11 los expertos del CNI en ETA y en terrorismo islamista se reunieron para determinar qué organización podía haber sido la autora de la masacre. En un principio, sostuvo, se apuntó a ETA porque los agentes a sus órdenes estaban «obsesionados» con la banda terrorista, la única que mataba en España. Para dar más énfasis a sus palabras, recordó que en los atentados se empleó gran cantidad de explosivo industrial -no artesanal-, que no es fácil de obtener, algo que avalaba la pista etarra. Aunque reconoció que los atentados del 11-M no respondían a la forma de actuar de ETA -sin matrícula falsa y sin bomba-trampa en la furgoneta-, recordó que los etarras buscaron las pasadas Navidades una matanza en un tren, que se frustró por un fallo en el sistema instalado por los terroristas para alertar de la colocación del artefacto. También hizo hincapié en que ETA se encuentra dividida y rememoró que hace años Parot y «Pakito», constituyeron un «comando» muy sangriento que operaba sin el control de la dirección etarra.

Para Dezcallar, «la guinda» para descartar la autoría de ETA fue el hallazgo el sábado por la tarde del vídeo con la reivindicación de los atentados, aunque matizó que la línea etarra se siguió investigando hasta bastante tiempo después del 11-M. Además, relató las conversaciones telefónicas que mantenía todos los días con el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar. «El día 11 le dije que la autoría apuntaba a ETA. Los días posteriores le aseguré que el CNI no tenía datos nuevos para avanzar en la investigación». También comentó que en el transcurso de una llamada telefónica efectuada el 11 de marzo por el actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo la oportunidad de dar a conocer al entonces líder de la oposición que las pistas apuntaban a ETA.

Su deseo era «contribuir más»

Dezcallar aseguró que el Centro estaba «un poco fuera de juego» en la investigación. Según dijo, el CNI no colaboró en los primeros pasos de las indagaciones policiales, aunque su deseo era «contribuir más». Justificó la ausencia del CNI en la investigación operativa con el argumento de que la tarea de buscar pistas para detener a los terroristas corresponde a las fuerzas policiales. Como ejemplo, relató los datos que el Centro averiguó sobre la furgoneta de Alcalá de Henares, de la que no supo en el momento de su hallazgo y sólo se enteró cuando Ángel Acebes, como ministro del Interior, informó del mismo en rueda de prensa. Por eso, sólo pudo comprobar que la matrícula no era falsa viendo las imágenes el vehículo por televisión. En este punto, quiso dejar claro que el CNI no obtuvo información «oficial y formal» hasta el 16 de marzo, fecha de la primera reunión que mantuvo con el Gobierno.

Por último, aseguró que los servicios secretos no espiaron al líder de ERC, Josep Lluis Carod-Rovira, porque el CNI no escucha a políticos y denunció que la filtración de informes secretos es «propia de un país bananero» y daña la seguridad del Estado.