| El
País , 12 de marzo de 2004
Cuatro
atentados simultáneos causan una matanza en trenes
de Madrid
Madrid,
JOSÉ MANUEL ROMERO
Cuatro
atentados simultáneos perpetrados en otros tantos trenes
de cercanías que se dirigían ayer desde Alcalá
de Henares, un municipio de la periferia de Madrid, hasta
Atocha, en el centro de la capital, dejaron al menos 192 muertos
y más de 1.400 heridos. Los terroristas habían
colocado 13 bombas en los trenes con más de 100 kilos
de explosivo. Diez de los artefactos explotaron entre las
7.35 y las 7.45 dejando un reguero de muerte en la línea
ferroviaria. El Gobierno barajó desde el mediodía
la hipótesis de que el atentado había sido obra
de ETA. A las siete de la tarde, el ministro del Interior,
Ángel Acebes, expresó algunas dudas tras revelar
que habían encontrado en Alcalá de Henares una
furgoneta robada con detonadores y cintas con versículos
del Corán. Sólo unos minutos después,
el diario árabe Al Quds Al Arabi comunicó que
había recibido una carta en la que Al Qaeda reivindicaba
el atentado.
Los terroristas asesinaron ayer en Madrid al menos a 192 personas
e hirieron a más de 1.400, al hacer explotar diez de
las 13 bombas que ocultaron en mochilas y bolsas de plástico,
con entre ocho y 12 kilos de dinamita cada una, y colocaron
en cuatro trenes de cercanías que cubrían el
trayecto entre Alcalá de Henares, municipio situado
en el sureste de la región, y la estación de
Atocha, en el centro de la capital. En los hospitales había
anoche 44 heridos "en estado crítico" y otros
27 "muy graves".
La
organización terrorista Al Qaeda reivindicó
el atentado a través de una carta enviada ayer al diario
árabe con sede en Londres Al Quds Al Arabi, órgano
habitual de los comunicados de Al Qaeda. "Hemos logrado
infiltrarnos en el corazón de Europa de las cruzadas,
y golpear una de las bases de la alianza de las cruzadas",
señalaba la misiva firmada por las Brigadas Abu Hafs
Al Masri, que anteriormente habían reivindicado los
atentados contra las sinagogas de Turquía y el perpetrado
contra la ONU en agosto en Bagdad. El grupo terrorista denominó
a la operación "los trenes de la muerte".
Desde
primeras horas de la mañana, fuentes de la lucha antiterrorista
en España consideraban que el atentado no era "del
estilo" de los cometidos por ETA y que tenía que
haber sido planificado durante al menos un mes por un grupo
de entre 12 y 30 terroristas. Interior ha mantenido hasta
ahora que la infraestructura de ETA en Madrid era mínima.
Además, los criminales no avisaron previamente de sus
intenciones mortales, como hace habitualmente ETA en sus atentados.
Pese
a todas esas evidencias, el ministro del Interior, Ángel
Acebes, despejó las dudas en una conferencia de prensa
convocada a las 13.00: "ETA ha conseguido su objetivo.
El Gobierno no tiene ninguna duda de que ETA esta detrás".
Y añadió: "Es absolutamente intolerable
cualquier tipo de intoxicación que vaya dirigida a
desviar el objetivo y los responsables de esta tragedia",
en referencia a las informaciones que apuntaban a grupos islámicos
como autores del atentado.
Sólo
siete horas después de esa declaración, el ministro
volvió a comparecer ante los medios de comunicación
y entonces admitió algunas dudas tras explicar que
la policía había encontrado una furgoneta en
Alcalá de Henares robada en Madrid el 28 de febrero
pasado con siete detonadores "y cintas con versículos
del Corán". El hallazgo del vehículo se
había producido a las doce del mediodía. Acebes
tampoco confirmó por la tarde que la dinamita era del
tipo usado habitualmente por ETA, como se había informado
por la mañana.
Todos
los partidos políticos suspendieron la campaña
electoral como consecuencia de la masacre en Madrid. El Gobierno
del PP acordó con el PSOE convocar a los ciudadanos
a una manifestación que tendrá lugar hoy a las
siete de la tarde en toda España bajo el lema Con las
víctimas, con la Constitución, por la derrota
del terrorismo. En diversos puntos del país se improvisaron
concentraciones de condena al atentado. El Rey Juan Carlos
suspendió todos sus actos y visitó a los heridos
en los hospitales y a las familias de los muertos. El Ayuntamiento
de Madrid y el Gobierno central decretaron tres días
de luto oficial. Todas las comunidades se sumaron ayer a la
convocatoria. Y miles de madrileños se lanzaron a la
calle para auxiliar a los afectados por el atentado y formaron
larguísimas colas para donar su sangre con destino
a las personas ingresadas en los hospitales.
El
presidente del Gobierno, José María Aznar, compareció
ante los periodistas al mediodía tras reunir a su gabinete
de crisis y leyó una declaración institucional:
"El 11 de marzo ocupa ya su lugar en la historia de la
infamia. No hay negociación posible ni deseable con
estos asesinos. No debemos aspirar a nada que no sea la derrota
total del terrorismo". En ningún momento empleó
la palabra ETA.
Al
menos nueve terroristas, según las primeras investigaciones
del Ministerio del Interior, perpetraron la matanza indiscriminada
de ayer al hacer explotar las bombas entre las 7.35 y las
7.45 de la mañana. Para su acción criminal eligieron
uno de los momentos del día en el que los trenes van
más cargados de viajeros, hasta el punto de que muchos
vagones rebasan a esas horas su ocupación máxima.
Los terroristas fijaron como objetivo de su matanza un corredor
ferroviario -el correspondiente a la línea C-2 entre
Guadalajara y Madrid- utilizado mayoritariamente por trabajadores,
muchos de ellos inmigrantes, y universitarios. Interior llegó
a distribuir ayer a media tarde las fotos de nueve supuestos
autores de la matanza, todos ellos de ETA.
Esos
terroristas, según la primera hipótesis policial,
habrían subido a los cuatro trenes de cercanías
para colocar los explosivos, que iban escondidos en bolsas
de plástico y mochilas, y se bajaron antes de que las
máquinas arrancaran desde Alcalá de Henares
con destino a la estación de Atocha, en Madrid.
Una
línea muy utilizada
Los cuatro trenes partieron de Alcalá entre las 7.00
(dos de ellos, que deberían llegar a la vez a Atocha)
y las 7.15. El temporizador de cada bomba había sido
activado para que la explosión se produjera apenas
35 minutos después de colocados los artefactos dentro
de cada tren.
La
línea ferroviaria donde atentaron ayer los terroristas
es utilizada diariamente por 216.000 pasajeros que residen
mayoritariamente en barrios obreros. En cada convoy viajan
en las horas de más afluencia hasta 700 personas, a
razón de 100 viajeros por cada vagón. Las explosiones
afectaron a dos o tres vagones de cada convoy. La frecuencia
de paso de los trenes en las primeras horas de la mañana
es inferior a los tres minutos.
Entre
los argumentos de la policía para atribuir el atentado
a ETA figuraba el hecho de que esta organización terrorista
proyectaba desde hace meses un gran atentado en Madrid. Primero
lo intentó mediante la colocación de dos mochilas
con 25 kilos de dinamita en el tren Intercity que salía
de Irún el día de Nochebuena de 2003 a las 8.15
para llegar a la estación de Chamartín a las
15.25, donde debía explotar el artefacto sólo
30 minutos después. La policía impidió
entonces la matanza, al detener a los dos terroristas que
habían preparado el crimen y desactivar una de las
mochilas-bomba que ya había sido colocada en el tren.
La
Guardia Civil evitó más atentados en Madrid
cuando interceptó el 29 de febrero pasado en Cañaveras
(Cuenca) a otros dos etarras que trasladaban a la capital
más de 500 kilos de explosivo en una furgoneta.
En
ambos casos, sólo dos terroristas prepararon los atentados.
En el ayer, hacían falta entre 12 y 30, según
los expertos.
La
masacre de los trenes se convirtió en el atentado más
sangriento en la historia de España y uno de los mayores
de Europa. La matanza de ayer equivale en víctimas
a los asesinatos de ETA de los últimos 15 años.
La banda terrorista había asesinado desde 1968 hasta
ayer a 817 personas.
La
secuencia mortal arrancó a las 7.40 en la estación
de Atocha cuando hicieron explosión las tres bombas
que los terroristas habían colocado en el tren estacionado
en ese punto y que procedía de Alcalá de Henares.
"Miré atrás y era como estar en la guerra",
señaló uno de los supervivientes que viajaban
en el convoy. Una enfermera que acudió en auxilio de
las víctimas resumió así su impotencia:
"Ví cadáveres con los móviles sonando,
muchos jóvenes y niños...". Los servicios
sanitarios rescataron del amasijo de hierros a 34 personas
sin vida.
A
sólo 500 metros de ese lugar, en otro tren con el mismo
destino que circulaba junto a la calle de Téllez, una
zona residencial del distrito de Retiro, explotaron cuatro
bombas dentro de las vagones que causaron 64 muertos y escenas
dantescas en la vía, donde numerosos viajeros se prestaban
auxilio mutuo rodeados de cadáveres.
El
reguero mortal continuó por la estación de Pozo-Entrevias,
a poco más de 1.000 metros de la calle de Téllez,
junto a uno de los barrios más humildes de Madrid.
Aquí se produjó el atentado más sangriento
de la mañana, con al menos 67 cadáveres. Dos
bombas destrozaron el tren que en ese momento circulaba por
el lugar.
A
sólo unos cientos de metros, en la estación
de Santa Eugenia, los criminales atacaron a un cuarto tren
con otra bomba que causó 16 víctimas mortales.
Otros nueve viajeros recuperados con vida en los distintos
trenes murieron en el hospital.
Los
192 cadáveres que dejaron los atentados simultáneos
en la línea C-2 fueron trasladados al pabellón
número 8 de los recintos feriales de Madrid, situado
en el Campo de las Naciones, un espacio de parques y edificios
de oficinas junto a la carretera de Barcelona. Allí,
la esperanza dejó paso al desaliento en cientos de
familiares que acubieron en busca de los suyos.
Ochenta
forenses de la administración de Justicia trabajaron
en la identificación de los muertos, algunos de los
cuales necesitarán la práctica de pruebas de
ADN para precisar su identidad.
La
Audiencia Nacional, encargada de la investigación de
los hechos, activó el protocolo de grandes catástrofes
que permite evitar la realización de las autopsias,
preceptivas en toda muerte violenta, cuando las causas del
fallecimiento son evidentes. De los 192 cadáveres trasladados
al pabellón 6 de los recintos feriales, sólo
habían sido identificados 40 hasta las 19.00 de ayer.
Todos
los partidos políticos condenaron el atentado. El secretario
general del PP y candidato a presidente, Mariano Rajoy, consideró
"acabada la campaña electoral" como consecuencia
del asesinato masivo perpetrado por los terroristas y reclamó
la unidad de todos los partidos: "Es el momento de dejar
de lado todas las diferencias y unir las voluntades de todos
los españoles".
Su
principal adversario electoral, el socialista José
Luis Rodríguez Zapatero, coincidió en esta idea:
"Pido a los españoles serenidad y unidad porque
los asesinos quieren que perdamos la calma y enfrentarnos
entre nosotros. Yo pediría a todos los ciudadanos que
el próximo domingo, como reacción a ETA, hubiera
una masiva participación en las urnas".
El
Rey Don Juan Carlos apeló en su discurso televisado,
en el que no citó a la banda terrorista ETA, a la "unidad,
la firmeza y la serenidad" de todos los españoles
para "que defiendan la convivencia pacífica y
democrática que garantiza la Constitución, por
encima de las legítimas diferencias de opinión".
En
su declaración, el monarca señaló: "La
barbarie terrorista ha sumido a España en el más
profundo dolor, repulsa e indignación. Hombres, mujeres
y niños, ciudadanos libres de todas las edades y ocupaciones,
incluso de otros países, que se acercaban a sus destinos,
escuelas y trabajos, se han encontrado brutalmente confrontados
con la muerte y el sufrimiento. En estos trágicos momentos,
quiero hacer llegar a las familias de las víctimas
mi más profundo afecto y el de toda mi familia".
El
lehendakari Juan José Ibarretxe consideró por
su parte que los terroristas "están escribiendo
su final, sus últimas páginas tristes y desgraciadas".
Ibarretxe pidió por la mañana que no se utilice
la violencia de ETA con fines partidistas. Su Gobierno decidió
retirar del orden del día del pleno que celebrará
el Parlamento vasco el próximo 15 de marzo la discusión
del plan Ibarretxe. Ese día estaba previsto el debate
y votación de las enmiendas a la totalidad presentadas
contra el plan por PP, PSE y Sozialista Abertzaleak, antes
Batasuna, el grupo parlamentario que nunca condena los atentados
de ETA.
El
presidente de Estados Unidos, George W. Bush, trasladó
a José María Aznar su condena "en los términos
más enérgicos" del "horrible atentado"
ocurrido en Madrid. El secretario de Estado estadounidense,
Colin Powell, ofreció al Gobierno español ayuda
para encontrar a los responsables de la masacre.
Gaspar
Llamazares, coordinador general de IU, reclamó "una
imagen común de unidad de todos los partidos ante la
barbarie nazi que hoy ha cometido ETA".
El
líder de Esquerra Republicana de Cataluña, Josep
Lluis Carod Rovira, opinó que "no hay ni una sola
idea política que se pueda defender con la violencia".
Los
obispos también comunicaron su rechazo ante el atentado
y expresaron que no es moralmente posible el trato político
con ETA. El Papa también condenó el atentado
a través de un telegrama firmado en su nombre por el
secretario de Estado vaticano, cardenal Angelo Sodano. "Al
conocer la triste noticia de los execrables atentados, que
han causado tantos muertos y numerosísimos heridos,
el Santo Padre reitera su firme reprobación de tales
injustificables actos que violan el fundamental derecho a
la vida y socavan la pacífica convivencia".
Pronunciamiento
de la ONU
El Consejo de Seguridad de la ONU, en una iniciativa poco
habitual, condenó ayer a ETA por considerarla responsable,
como el Gobierno español, de los atentados de Madrid.
John Negroponte, embajador de Estados Unidos ante la ONU,
señaló: "Estamos satisfechos de que el
Consejo haya actuado tan rapidamente. El Gobierno español
considera que la acción tiene el sello de ETA porque
habían tenido otras amenazas en las últimas
semanas".
Sólo
los portavoces de Batasuna, la formación ilegalizada
por su vinculación a la banda terrorista, dudaron desde
primera hora de la mañana de que los autores de la
colocación de las bombas pertenecieran a ETA. Los dirigentes
independentistas expresaron su "mas absoluto rechazo"
por el asesinato y aclararon que no contemplaban "la
más minima posibilidad" de que ETA hubiera cometido
el atentado.
Los
atentados de ayer desencadenaron una ola de solidaridad por
toda la capital que alcanzó desde los ciudadanos que
residen cerca del lugar de los atentados, que se echaron a
la calle para auxiliar a los heridos, hasta a los madrileños
que formaron inmensas colas para donar sangre en las seis
unidades de urgencia repartidas por la ciudad.
La
sanidad madrileña puso todos los medios de que disponía
para hacer frente a la emergencia. No sólo hubo que
atender a los más de 1.400 heridos sino a miles de
personas que, angustiadas, acudieron a las puertas de los
hospitales en busca de las víctimas. Todos los hospitales
públicos suspendieron las intervenciones quirúrgicas
programadas para dejar libres los quirófanos ante la
avalancha de heridos.
La
jornada de hoy estará marcada por las secuelas del
atentado. La Conferencia de Rectores de las universidades
públicas de Madrid decidieron ayer suspender las actividades
docentes de hoy y de mañana. La Comunidad de Madrid,
sin embargo, mantiene la actividad en los colegios e institutos.
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