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EL PAÍS , 8 de febrero de 2006

TRIBUNA: EN RECUERDO DE JOXEBA PAGAZAURTUNDUA MAITE PAGAZAURTUNDUA RUIZ

'Mort pour la patrie'

La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo reflexiona sobre la situación en el País Vasco en el aniversario del asesinato de su hermano por ETA.

MAITE PAGAZAURTUNDUA RUIZ

Querido Joxeba, hace tres años que te mataron sin que desde entonces hayamos sido informados por la policía autonómica acerca de la investigación sobre tu caso. Tampoco se ha hecho nadie eco de tu denuncia sobre la retención que sufriste por parte de unos agentes que en tu opinión eran miembros "corruptos" de la parte política-paranoica de la Ertzaintza. Queremos pensar que actuaban por su cuenta y riesgo en la comisaría de Amara Viejo, porque no es lo mismo que la Consejería no quiera saber que estar detrás de algo tan sucio.

No son cuestiones menores, pero no hemos podido interesarnos en la investigación para promover el mayor celo posible en la misma y conocer los hechos. Tampoco hemos podido seguir los indicios de esa trama de corrupción en algún nivel muy profundo de la Ertzaintza, tan profundo como para que se atrevieran a amenazarte en una comisaría con pasar tus datos a los etarras si seguías siendo como eras, diáfano en la persecución de los delitos, sin esconderte ni cuando estuviste en la Ertzaintza, ni en Andoain. Lo sentimos, querido Joxeba. Seguramente sólo querían asustarte un poco más. Retorcerte un poco más por dentro. Un poco más de sadismo añadido a la tortura de los últimos años que pasaste vivo. No te merecías la tortura que sufriste durante casi nueve años, desde que te comunicaron que habían estado a punto de asesinarte. No te merecías el miedo al que hacías frente cuando estabas solo y escribías tu angustia; no merecías el acoso, ni los golpes que te propinó XXX cuando en compañía de otros matones os atacaron en la Casa del Pueblo de Andoain, mientras a ti, en concreto, además de agredirte, te amenazaba de muerte. El juicio se celebró en Tolosa, pero como ya te habían matado no pudiste testificar. No le salió muy caro al culpable. No merecías la quema del coche, los cócteles incendiarios intentando quemar la casa. No merecías aquellas balas hace tres años ni mereces ahora que tu caso no llegue a aclararse nunca, que jamás se juzgue y que no se limpie de matones la policía autonómica, pero las cosas están así. Seguramente los culpables no serán juzgados ni encerrados. Por eso no tendrán que hacernos chantaje emocional para que perdonemos a tus asesinos sin necesidad de que nos pidan perdón.

Vivimos malos tiempos para los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico. Tú, que supiste madurar y dejar atrás tu fanatismo juvenil, hiciste frente a tu responsabilidad y te arriesgaste por esos valores que, en tu opinión, debían ser defendidos por cada uno de nosotros: libertad, igualdad, justicia y pluralismo político.

Corren malos tiempos para los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico, hay listos y hay tontos, Joxeba. Tú y tu familia somos de los que nunca han caído de pie en las tres últimas generaciones, de los que reciben siempre las bofetadas. Queremos que los niños sean buena gente, no les vamos a enseñar el relativismo -flexibilidad se llama ahora- a la hora de abordar la materialización de esos valores superiores democráticos, tampoco a la hora de utilizar las palabras, aunque tratamos también de enseñarles a protegerse de los tahúres de las palabras y los valores para que por lo menos no se aprovechen de ellos directamente. La amá cubre todos los flancos, con los niños, con la casa, con tu memoria, y nos regaña a todos, a los grandes y a los pequeños, así que sabemos que todavía tiene mucha fuerza. Titi te echa de menos por cada poro de su piel, pero eso ya lo sabes. Tu hermana pequeña siempre siente tentaciones de escapar, pero al final nos organizamos entre todos para preservar por lo menos tu grito de libertad. Cuando encontramos tu poesía, donde guardabas tus papeles, ésa en la que presentías tu asesinato y sólo pedías que tu grito de libertad lo acogieran los ciudadanos, supimos que se convertía en una obligación para nosotros. No eres distinto a otra víctima salvo en que nos dejaste escrito que hiciéramos público tu grito de libertad. Por eso vencemos el pudor. No nos lo decimos, pero todos los mayores de la familia hablamos contigo cuando estamos preocupados, porque nos hacemos la ilusión de que nos sonríes y nos abrazas.

Hemos leído una entrevista reciente de Arnaldo Otegi en el diario Gara. Están dispuestos a flexibilizar al máximo las condiciones de pago, sitúan en el tejado de todos los demás el pago para que dejen de matar. Interesantes condiciones de pago, flexibilidad en los plazos de entrega de los pagos o más muertos sobre la mesa, ésa es la esencia de la oferta. No sabemos qué va a pasar, pero muchos días nos damos cuenta de que a lo mejor no estamos donde deberíamos para no perturbar el diálogo previo al proceso de paz, que es como ahora se llama a lo que luego tal vez se califique como momento ilusionante donde no habrá vencedores ni vencidos. Ante un fenómeno de terrorismo, la experiencia habla siempre de vencedores y de vencidos. Otegi lo dijo hace poco. Desde luego, los terroristas pueden salir vencidos o vencedores, pero cada vez se sabe menos qué significan las palabras.

Palabras. Los días que siguieron a tu asesinato recibimos malas palabras, pero aguantamos el tirón, a pesar del sufrimiento emocional que nos causaban por señalar algunos hechos reales sin disimular las palabras. Ahora se usan buenas palabras sin cambiar el fondo de la cuestión: que los nacionalistas no asumirán su responsabilidad por no haber parado el espanto durante varias generaciones, que los asesinos y su entorno no asumirán su responsabilidad por haber matado o ayudado a matar de palabra o de obra, y que con buenas palabras la carga moral de la reinserción tal vez se ponga sobre las víctimas sin ninguna exigencia para los asesinos. Tal vez se fotografíe algún relevante encuentro entre alguna víctima y algún asesino orgulloso de no haber tenido que mirar a su conciencia, pero sin cara de avasallar, o con algún familiar suyo. Es un suponer, se podrían imaginar numerosas escenas ejemplarizantes para que los poderes socioculturales y políticos de nuestra sociedad sientan una íntima satisfacción. Con el viento de los listos de cara tal vez se celebren actos públicos donde aparezcan por fin hasta los deportistas, las estrellas de la cocina y los bertsolaris. La paz. Tal vez se canten en vuestro honor las hermosísimas canciones con las que se envenenaron los primeros fanáticos de la patria -Mort pour la patrie o Tirikitrauki-. Tú también sucumbiste un día a su encanto.

Nosotros, ahora mismo, no esperamos en realidad ni una mala palabra, ni una buena acción. Te queremos mucho.