| ¡Basta Ya! | ||
|
|
|
Varias decenas de víctimas del terrorismo se concentraron ayer tarde ante el Hospital Donostia para protestar por la decisión del Gobierno de «atenuar» la situación penitenciaria de Iñaki de Juana. A pocos metros de la habitación en la que está ingresado desde el jueves el antiguo miembro del 'comando Madrid', representantes del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (Covite), comparecieron ante la prensa en la entrada del centro sanitario portando carteles con frases como «De Juana Chaos, hiltzaile» y «Sin justicia no hay libertad». Los concentrados mostraban también los nombres de las 25 víctimas mortales atribuidas en sentencia condenatoria a De Juana.
Consuelo Ordóñez, que fue la primera en hablar a través del sistema de altavoces instalado en las aceras, arremetió contra el Gobierno por su «claudicación ante ETA» y calificó su actitud de «bochornosa» e «indigna». La hermana del concejal popular de San Sebastián Gregorio Ordóñez, asesinado por la organización terrorista, tachó al preso etarra de «asesino de serie». El encargado de cerrar el acto fue José María Múgica, hijo del histórico dirigente socialista Fernando Múgica. Advirtió que el 1 de marzo -fecha en que De Juana fue trasladado a San Sebastián- será recordado como «el día de la infamia, el luto y la tristeza para la democracia española». Múgica sostuvo que «estamos peor que hace un año», porque «los demócratas nos encontramos divididos». Asimismo, denunció la política del Gobierno, que «nos envilece, nos hace peores y nos pone a los pies del chantaje terrorista». A la protesta también acudieron Pilar Ruiz y Estíbaliz Garmendia, madre y viuda de Pagazaurtundua; Caty Romero, viuda de Alfonso Morcillo; Silverio Velasco, cuñado del general Garrido; la eurodiputada socialista Rosa Díez, Cristina e Irene Cuesta, hijas del delegado de Telefónica asesinado por ETA Enrique Cuesta; Pilar Elías, viuda del militante de UCD Ramón Baglietto, y Miguel y María Jesús Olaciregui, hermanos del empleado de una tienda de bicicletas. Hubo momentos especialmente emotivos protagonizados por la familia Pagazaurtundua. La viuda, Estíbaliz Garmendia, no pudo reprimir el llanto minutos antes de la concentración. Pilar Ruiz, la madre del militante socialista, clamó por su hijo: «A Joseba lo mataron y no le dieron abogado. No hay derecho. Han sido unos cobardes y nos han dejado solos... con Dios», denunció. |