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UN
NACIONALISTA
INCÓMODO
KATUARRAINAK ENTREVISTAN A EMILIO GUEVARA
Una
semana antes de conocer el "octavo" borrador del Plan
de Ibarretxe, nos reuníamos con Emilio Guevara en su despacho
de Vitoria. Antes de empezar, Emilio nos describió los últimos
años de Euskadi en unas pinceladas. Casi podíamos
haberlo dejado ahí y, sin embargo, 2 horas después
seguíamos conversando…
En
el año 91-92 empieza en el ámbito sindical esa teoría
de la acumulación de fuerzas. Llega un momento en el que
quizá el nacionalismo se encuentra estancado. A raíz
de Ermua empiezan a visualizar tal vez que esto se les va de las
manos. En ese momento aparecen estos aprendices de brujo que creen
que montando Lizarra, que luego se ve que es la consecuencia de
un pacto previo con ETA, iban a conseguir dominar a ETA, iban a
pararla. Pensaban apuntarse ese tanto. La gente estaba ilusionada.
Todo esto sale mal, porque tenía que salir mal, porque era
desconocer la verdadera naturaleza de ETA. Estos pactaron con ETA
sobre la base de decir: "Bueno, le voy a aceptar el precio.
Le discutiré luego la forma de pago." Se han dado cuenta
de que los otros querían imponer hasta la forma de pago y
querían cobrar al contado. Estoy esquematizando mucho, pero
creo que ahora hay una huida hacia delante. El nacionalismo vasco
está montado en una especie de caballo o de tigre o de tiovivo
del que no se sabe bajar. Cada día tenemos una prueba de
ello. Ya no es lo de Atutxa, ahora es lo del concierto en Madrid,
pasado mañana será otra cosa… Arranca en un
momento determinado en el que ellos no quieren reconocer la realidad
plural de este país, no quieren reconocer que éste
no es un país soberanista, ni independentista; que puede
haber quizá un sentimiento nacionalista vasquista mayoritario,
pero que es transversal porque entre los constitucionalistas hay
gente con un profundo sentido vasco y de la tierra. Se equivocan
y no rectifican. En el PNV siempre ha habido dos sensibilidades,
pero siempre ganaban los autonomistas, los euskalerriakos, los de
comunión; a los independentistas los echaban, empezando por
Luis Arana, Gallastegui… Ahora se han invertido las tornas,
a la calle los autonomistas, los que creen que el Estatuto es el
punto de encuentro y, sin embargo, no me creo que esta sea la mentalidad
mayoritaria de los afiliados ni por supuesto de los votantes.
Fue
usted miembro de la Comisión Negociadora del Estatuto y estuvo
en todo momento en el proceso de elaboración del mismo.
Primero
el EBB (Euskadi Buru Batzar) me encargó redactar un anteproyecto
que iba a ser el del Partido Nacionalista Vasco. Luego el Consejo
General Vasco nombró una Ponencia en la que estaban representadas
todas las fuerzas parlamentarias, incluso con dos puestos, las fuerzas
extraparlamentarias. El esquema de elaboración fue el siguiente:
primero se recibieron trabajos de los partidos, asociaciones, etc.
Con todo ello la Ponencia elaboró un primer anteproyecto
que se sometió a información pública dentro
del propio país, con posibilidad de presentación de
enmiendas. En una segunda fase, la Ponencia elaboró ya un
texto que se sometió a la Asamblea de parlamentarios vascos.
En diciembre de 1978, en una reunión celebrada en la Diputación
de Gipuzkoa, esta Asamblea aprobó una redacción definitiva
que, después, en un acto solemne que tuvo lugar en Gernika
fue ratificada. De allí dos parlamentarios, en un avión
alquilado al efecto, volaron a Madrid, para que fuera el primer
proyecto de estatuto en ser presentado al Congreso. Aquel fue el
texto que se discutió en la Comisión constitucional
y del que salió el que hoy tenemos. Suárez y Garaikoetxea
pactaron en aquel momento que, con independencia del debate formal
en el Congreso, en la Ponencia Constitucional, hubiera un grupo
de 4 ó 5 personas por cada lado que fueran negociando los
textos mandándolos, ya consensuados, a la Comisión
para que allí se aprobaran. Yo estuve en ese grupo con Michel
Unzueta, Marcos Vizcaya y Javier Arzalluz. En julio se aprobó
en el Congreso, y en octubre se celebró el referéndum.
¿Fue
un proceso coactivo como sostienen hoy algunos dirigentes nacionalistas?
¿Fue un Estatuto "otorgado"?
No, no, no, al revés. En este país, me imagino que
pasará en todos, la memoria se pierde muy fácilmente.
No hay más que revisar las hemerotecas. Recuerdo que, en
el Senado, donde el Estatuto tuvo que ser ratificado, Julio Jáuregui,
senador del PNV, llegó a decir que prácticamente se
había alcanzado el techo. Había que ver las manifestaciones
que en aquel momento hacían todos los líderes del
Partido Nacionalista Vasco. No sólo no fue otorgado, sino
que además yo puedo contar que, de todo el volumen de trabajos
que se recogieron en el Consejo General Vasco, fue el texto del
PNV el que se utilizó desde el principio como guión.
De un modo natural era ese texto el que se iba discutiendo, matizando,
modificando, con sus peleas, sobre todo con el Partido Socialista
en los temas de Hacienda y de Concierto. Las discusiones se centraban
principalmente en la organización interna del país.
Los socialistas no veían, por ejemplo, el tema de los territorios
históricos. Ahora han cambiado mucho afortunadamente, en
mi opinión. O sea, que la base del Estatuto es el anteproyecto
del PNV. En Madrid hay modificaciones, pero fuimos también
exclusivamente los del PNV quienes las negociamos. Además
hay un hecho evidente: los partidos que hacen las cesiones dentro
del País Vasco son los no nacionalistas. Y lo hacen en muchos
ámbitos, en el de la organización interna, la bandera,
los símbolos, el himno, el nombre, etc. Todo, absolutamente
todo. Hay un libro estupendo, Fuentes documentales y normativas
del Estatuto de Gernika de Virginia y Carlos Tamayo Salaberría,
editado por la Diputación de Álava, que describe objetiva
y documentalmente el proceso de elaboración y aprobación
de nuestro Estatuto. Es un libro en el que no hay opiniones, sólo
antecedentes documentales. El que lo lea comprobará que el
Estatuto no tiene nada de carta otorgada ni de coacción.
Además quiero decir otra cosa: en ningún momento,
cuando estábamos reunidos entre nosotros, oí eso que
Garaikoetxea y otros dicen ahora de que como la situación
estaba tan mal -con los militares y los poderes fácticos
presionando- se decidió con plena conciencia aceptar ese
Estatuto, para más tarde, cuando se pudiera, romperlo. Nunca
lo escuché.
¿Por
qué entonces ahora este cambio de actitud?
Yo entré en el PNV por Juan de Ajuariaguerra y tuve ocasión
de estar con él y de escucharle opinar y hablar. Él
muere en agosto del 78, pero si hubiera vivido, igual hubiera votado
que sí a la Constitución española o su abstención
hubiera sido de un tipo diferente. Hubo un momento en el que la
cosa estuvo bastante dudosa. Ellos saben que uno de los más
proclives a decir que sí era Javier Arzalluz. Ahora dice
que se hubiera dejado cortar un brazo, pues menos mal porque andaría
con un muñón… Un detalle ganso que os puedo
contar es que hubo un momento en el que se fiaban tan poco de él,
y de algunos otros, que los del EBB delegaron a uno de cada territorio
para que fueran a Madrid a seguir el debate. Solían estar
en la tribuna de arriba (Eli Galdós, Ormaza…) siguiendo
los debates. Les llamaban los controladores aéreos. Nunca
oí ni a Carlos Garaikoetxea ni a Arzalluz decir las cosas
que dicen ahora. ¿Por qué ahora de repente esta deriva?
No lo sé… En alguna persona concreta pueden ser los
años. Lo digo por Javier Arzalluz y no lo digo en broma,
porque a medida que pasa el tiempo uno puede tener la tentación
de querer pasar a la historia como el guardián de las esencias.
Mucho de lo que pasa en este país se debe, en mi opinión,
a una falta de auténtico liderazgo. Creo que los líderes
son necesarios para proponernos soluciones inadecuadas o males menores,
porque proponer cosas perfectas, super bellas y super ideales, lo
sabemos hacer todos. La capacidad de liderazgo es llevar a la gente
a donde se crea que hay que ir, aunque resulte difícil e
ingrato. A veces es más difícil decir que sí
que decir que no.
¿Cómo
valora ahora la abstención del PNV en el referéndum
constitucional?
En aquel momento no lo vi mal. En muchas personas fue más
una actitud de decir: "No creáis que con la Constitución,
y con el mecanismo en ella previsto para eventualmente llegar al
Estatuto, es suficiente. Hasta que no tengamos el Estatuto no podemos
decir que tenemos el bloque constitucional completo". Para
decirlo de una forma muy gráfica, como nacionalista yo entendía
que el 6 de diciembre de 1978 podía haber motivos para la
abstención. Nos dábamos cuenta de que era una buena
Constitución, tanto en el título preliminar como en
todas las cuestiones de garantías y derechos fundamentales,
pero existía cierta desconfianza en aquel momento sobre cómo
se iba a desarrollar en el terreno autonómico. Una vez que
se aprueba el Estatuto, que básicamente está cumplido,
(y si lo denuncian es precisamente porque está cumplido)
hay que cambiar y tener un criterio de lealtad constitucional. Se
podrá decir: "No estoy entusiasmado con la Constitución,
igual lo hubiera hecho de otra forma"; incluso yo no excluyo
que, no por las vías del plan Ibarretxe sino de otra manera,
pueda haber cambios en la Constitución española y,
por consiguiente, en los Estatutos, pero lo que no se puede en estos
momentos es mantener la incongruencia de, habiendo nacido del Estatuto,
negar que el mismo es posible gracias a la Constitución.
Ahora no tiene ningún sentido la reticencia y, mucho menos,
esta deslegitimación que se está intentando hacer
de una forma brutal de todas las instituciones del Estado.
Si
como viene sosteniendo, la mayoría de la afiliación
y de los votantes nacionalistas no es independentista, sino más
bien autonomista, ¿piensa que aquellos que tienen más
peso dentro del partido y son de esta línea van a hacer algo?
Yo creo que no lo van a hacer, salvo que haya una debacle importante,
lo cual a corto y a medio plazo es difícil. Internamente
debe de haber movimientos. Que Egibar reconociera el otro día
que hay gente preocupada con el plan Ibarretxe, lanzando el globo
sonda de que Arzalluz pueda volver a ser reelegido, para mí
es indicativo de que hay movimientos. También fue significativo
lo que pasó en Bizkaia con la elección de candidato
a Diputado General. En Gipuzkoa parece que hay problemas entre miembros
del GBB, concretamente entre Juaristi y Egibar. La responsabilidad
total del frentismo la tienen el Partido Nacionalista Vasco y EA,
porque no hay que olvidar que en el punto 3 del pacto con ETA, que
ese sí lo firman y lo sellan, se dice que hay que echar a
los partidos que buscan "la destrucción de Euskadi",
PP y PSE, y romper con ellos en las instituciones. Entonces, por
el principio acción-reacción, se genera el bloque
constitucionalista. El siguiente efecto es el cierre de filas dentro
del propio Partido Nacionalista. Si la situación es tan tensa
y tan preocupante que hace que, en el campo de los demócratas
constitucionalistas, estén a partir un piñón
Nicolás Redondo y Mayor Oreja, y que, en muchos movimientos
que han surgido en el País Vasco, coincidan personas que
piensan de forma tan diferente, no tiene que extrañar que,
dentro del PNV, aquéllos que están dispuestos a seguir
manteniendo las tesis de estatuto y pluralidad no consideren oportuno
hacerlo evidente. Lo único que puede cambiar esta tendencia
es que les ocurra una catástrofe, lo que a corto plazo no
es fácil, porque todavía tienen una mina de donde
sacar votos. Además creo que todavía está por
hacer la verdadera alternativa al PNV.
Volvamos
un poco para atrás, ¿qué supuso el Pacto de
Ajuria Enea para este país y por qué se rompió?
De eso puedo hablar menos porque entonces estaba retirado de la
vida política. Creo que se rompe por el problema básico
que, en mi opinión, está en todo lo que ocurre en
este país: nada va a tener solución mientras el nacionalismo
vasco no haga su "Concilio Vaticano II", mientras no revise
en profundidad las bases de su ideología. El PNV mantiene
una utopía y sabe que lo es, la utopía de la independencia,
y no se atreve a renunciar a ella. Por una falta de reflexión,
no se ha planteado seriamente revisar las bases aranistas de su
ideología y ha llegado al siglo XXI con las mismas bases
de Sabino Arana en el siglo XIX. Al principio de la transición
parecía que se apartaba de esas bases pero, a partir de Lizarra,
se vuelve al concepto etnicista de la nación y del pueblo
vasco, al concepto de que la integración es asimilación
y a la utopía independentista. En definitiva, las tres bases
de Sabino Arana. Mientras el PNV no renuncie voluntariamente a dicha
utopía es muy difícil que nada tenga solución,
porque mientras siga diciendo que su último objetivo es la
independencia estará deslegitimando este Estatuto o cualquier
otro. El problema que tiene el plan Ibarretxe es precisamente ése,
que ni siquiera dice que es el cierre del proceso. Mientras el PNV
no diga y reconozca que se puede tener una nación sin tener
Estado propio y que el nacionalismo no gana nada con la independencia
(a mí nadie me ha podido demostrar ni una sola ventaja, y
sí en cambio hay una pérdida en términos de
cohesión interna, de construcción nacional, de pluralismo,
de convivencia), las cosas son difícilmente solucionables
porque los acuerdos sólo pueden hacerse sobre relaciones
bilaterales de una cierta confianza. Y además, está
ETA. Aunque yo pienso, y ya era hora de que Balza lo dijera, que
está muy tocada. Mientras se esté manteniendo una
reivindicación de independencia, es muy normal que pueda
haber gente, por fanatismo o lo que sea, que se crea autorizada
a pegar tiros en nombre de esa misma causa. Creo que muchas de las
imputaciones que se le hacen al PNV son excesivas e injustas; no
hay ninguna duda de que el PNV está en contra de la violencia,
pero no termina de asumir que la violencia y el terror han nacido
del propio nacionalismo. Hay que asumirlo, porque es un problema
que ha nacido en este campo, no en el otro, y eso algo significa.
Usted
es de los pocos que ha hablado de "terrorismo nacionalista"
porque nadie antes se atrevía a hacerlo.
Claro, es que es así. Esto no es Irlanda, aquí sólo
mata el nacionalismo y el problema de la violencia ha surgido del
nacionalismo. El PNV tiene que ser consciente de que es muy difícil
mantener una estrategia de conflicto y de ruptura y, por otra parte,
hablar de normalización y de pacificación.
Defínanos,
por favor, con una frase el Pacto de Lizarra.
Una trampa que sale mal y que además se está queriendo
mantener de otra manera, a través de la actual estrategia
del nacionalismo que gobierna. Sin entrar en términos éticos,
fue un error gravísimo de valoración de la situación.
Los que hacen Lizarra o no tenían ni idea de lo que era ETA
y de lo que es esta sociedad y entonces son unos irresponsables,
o si la tenían había que pensar en una convivencia
gravísima. Desde el nacionalismo democrático fue una
demostración trágica de incompetencia, cuyas consecuencias
todavía estamos pagando y las seguiremos pagando bastante
tiempo. Generó una situación de fractura y de división
como no había habido nunca en este país. Lo real es
que se pactó con ETA, haciéndolo con verdadera alevosía,
engañando incluso a los afiliados. Se van sabiendo cosas.
Detrás de todo esto están ELA y LAB y, concretamente,
Elorrieta y Rafa Díez, que creo son los ideólogos
de todo este tinglado. Trasladaron lo que llamaban mayoría
sindical y social a mayoría política. Curiosamente,
el arranque de las conversaciones parece ser un encuentro en el
aeropuerto de Bruselas, no sé si casual, entre Josu Jon Imaz
y Antza, que transmite su deseo de hablar con el PNV a instancias
de este último. Imaz lo comunica al PNV y se inician las
conversaciones. Incluso alguna reunión se celebra en una
herriko taberna de Vitoria, con contra-vigilancia de ertzainas de
confianza.
¿Su
opinión sobre el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo?
Me parece muy correcto. Lo único que siento es que el Preámbulo
se podía haber redactado de una forma más afinada,
intentando buscar la firma de los partidos nacionalistas. Quizá
no lo hubieran firmado al final, pero a pesar de todo, en el Preámbulo,
hay alguna manifestación que creo que no conduce a nada.
Sin embargo, el contenido, su parte dispositiva me parece bien.
Toda sociedad democrática tiene derecho a defenderse y los
partidos importantes a articular medidas de defensa. Me parece correcto.
¿Qué
opinión le merece la Ley de Partidos?
La Ley de Partidos también me parece correcta. Es una ley
necesaria en toda democracia. Repito que toda democracia tiene derecho
a defenderse. En algunos aspectos técnicos se podía
haber hecho mejor y quizá no estaríamos ahora con
este follón entre el Tribunal Supremo y el Parlamento vasco.
Pero así como el primer anteproyecto, sobre el que se hicieron
algunos dictámenes, era muy deficiente, tras las modificaciones
que se introdujeron en el Congreso (muchas de ellas a instancia
de Convergencia i Unió) me parece que ha quedado una ley
que está bien.
Sigue
definiéndose como nacionalista vasco. ¿Qué
es para usted ser nacionalista vasco?
Creo que ser nacionalista es querer mucho esto, que te lleguen las
manifestaciones de la cultura de este país, que te digan
algo, que te hagan sentirte bien y con ganas de estar y de vivir
aquí. Ser nacionalista es también defender unas instituciones
propias de autogobierno, por supuesto manteniendo los lazos que
siempre se han mantenido, desde hace ocho siglos, con el resto de
España, con los demás pueblos de España. Es
creer en un autogobierno profundo, querer acercar el poder a los
ciudadanos, descentralizar, facilitar el control. Es también
tener la sensación de que tienes raíz en un sitio,
aunque luego tengas que procurar que las ramas lleguen a muchos
más. Simplemente eso. También sé que soy español,
que soy europeo. Tengo que reconocer que hay veces que yo mismo
me pregunto qué es ser nacionalista. Si ser nacionalista
es ser como los que en estos momentos nos gobiernan o como los que
escriben cosas como la ponencia "Ser para decidir", entonces
no lo soy. Pero creo que eso no es el nacionalismo o debe haber
otro nacionalismo o habrá que inventarlo, porque si no mala
solución va a tener este país. ¿Cómo
cambias al cincuenta y tantos por ciento de la población?
¿Ha
sido el nacionalismo vasco en algún momento un nacionalismo
integrador?
En los años 78, 79, 80 y 81, cuando yo era Diputado General
de Álava y parlamentario, tenía la sensación
de que era eso lo que intentábamos y queríamos hacer.
Yo puedo decir, a título personal, que en Álava, que
es lo que conozco bien, el nacionalismo en aquellos años
fue así. Esto explica por qué se llegó a implantar
con tanta fuerza. No sé si tendrá mucha trascendencia
pero, como ejemplo, una de las cosas de las que me siento más
satisfecho es que cuando llegamos a la Diputación de Álava,
la primera Diputación de la democracia, no se depuró
a nadie, ni se echó a nadie, no se cambiaron ni siquiera
a los Directores. El 98% de los asuntos se decidieron por unanimidad,
con UCD y el Partido Socialista. Pienso que la propuesta del Estatuto
y la vía estatutaria, por definición, es una propuesta
de integración. Lo que pasa es que, visto lo que está
ocurriendo, a veces tengo la sensación de que no sé
si es que me engañé a mí mismo o me engañaron.
La verdad es que en estos momentos el nacionalismo no tiene nada
de integrador, por muchas que sean las prédicas y las soflamas
de nuestro lehendakari, con sus exhortaciones al diálogo
y al entendimiento. Su propio plan lo demuestra en la forma incluso
en que lo ha hecho y lo ha presentado. Os digo sinceramente que
hay momentos en que, de la misma manera en que hay católicos
cuya fe se puede tambalear si pasan una temporada en el Vaticano,
yo puedo estar en la misma situación respecto al nacionalismo.
Si tengo que atenerme a lo que veo, hay días en que cuesta
no perder la "fe". Tengo que poner Radio Nacional y escuchar
a Carlos Dávila para recuperarla.
¿Cree
que en estos momentos el nacionalismo vasco es democrático?
No
se puede decir que no sea democrático. Sí está
teniendo algunos comportamientos que desde luego van en contra de
los valores superiores de la democracia, pero son cosas distintas.
Creo que en estos momentos, en las instituciones vascas, y precisamente
gracias a la Ley de Partidos, todos los que están dentro
son demócratas. Lo que ocurre es que hay veces que hay propuestas
o actitudes que no son democráticas. Por ejemplo, el Plan
Ibarretxe no es democrático, lo cual no quiere decir que
él no sea demócrata ni que el partido en general no
lo sea. Uno puede ser demócrata pero tener a veces actitudes
que no son democráticas. ¿Cuáles pueden ser
éstas? Pueden ser aquellas que en un momento dado vayan en
contra de los valores superiores de la democracia, que son la libertad,
la seguridad, el pluralismo político, la justicia…
O bien que te saltes deliberada y voluntariamente las propias reglas
del juego. Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que todo
lo que se dice de palabra ya de por sí es democrático.
Es falso, el label de democracia no está en que lo hagas
con pistola o sin pistola. También con las palabras y con
las ideas puedes hacer mucho daño. Las últimas barbaridades
del Consejero de Justicia sobre el Consejo General del Poder Judicial,
llamándoles mafiosos, ya no sólo no son democráticas,
sino que son de juzgado de guardia y totalmente querellables. Esas
cosas no se pueden hacer. Ahora bien, de ahí al análisis
de Jaime Mayor Oreja diciendo que el PNV ha dejado de ser democrático,
pues me recuerda un poco, salvando las distancias, a cuando Manuel
Azaña dijo que España había dejado de ser católica.
Son frases que se dicen, que están muy bien para un mitin
o para un titular de periódico, pero creo que no describen
bien la realidad.
Usted
fue expulsado del PNV. ¿Cómo y por qué?
Las cosas empezaron a no cuadrarme con la ponencia "Ser para
decidir", en la que, aparte del lenguaje todo lleno de mayúsculas
(otra vez esas concepciones esencialistas del Pueblo, de la Nación),
lo que me preocupaba sobre todo enormemente era esa decisión
estratégica del pacto entre nacionalistas para luego incorporar
a los otros. Era Lizarra uno. El sentido básico de mi enmienda
era lo contrario, pretendía volver a los criterios de pluralismo
del Estatuto. Se estaba deslegitimando el Estatuto sin motivo. Luego
llega el año 2000 y en el mes de febrero ocurre lo de Fernando
Buesa. Yo tuve a Fernando y a Javier Rojo de diputados forales conmigo.
Los dos únicos socialistas de aquella primera Diputación
eran ellos. Además conocía a Fernando porque su mujer
es prima carnal de mi cuñada. Mi relación con él
tenía tintes incluso familiares. Cuando se rompe la tregua,
y ocurre lo del teniente coronel y luego lo de Fernando, y veo la
reacción de mi partido que parecía que no rompía
los pactos con EH y la manifestación por Buesa en Vitoria,
cuando trajeron a cientos y cientos de personas de toda Euskadi
en autobuses gritando barbaridades mientras desfilaban al grito
de "Ari, ari, lehendakari", con una falta de respeto,
como una auténtica provocación, yo pensé que
así no podía seguir. Me hice entonces una reflexión
y decidí que en lo sucesivo iba a empezar a escribir, a hablar
y a ir a los actos y a los sitios que me apeteciera. Decidí
también ir a las asambleas del partido. Yo era de los que
iba y, como soy de los que me va la marcha, lo pasaba hasta bien
discutiendo con los 40 que allí estaban. Y ves lo que es
la vida: hace unos años los 40 que antes te hacían
reverencia ahora te abucheaban. No fue para tanto porque la verdad
es que me trataron con mucho respeto, no puedo tener queja de los
compañeros porque, antes y después, ha habido respeto.
El hecho es que me fijé el objetivo de no callarme y de apoyar
todo aquello que creía que tenía que apoyar. Empecé
a hacer declaraciones, a escribir artículos (no muchos porque
para esto soy un poco vago) hasta que un día cometí
el exceso o la torpeza, porque estaban esperándome, de publicar
el artículo contra Arzalluz. Tampoco era tan terrible, sólo
decía la verdad, pero no caí en la cuenta de que los
burukides de cultura cinematográfica andan mal. Hice una
alusión al motín del Caine al final del artículo
y ellos interpretaron que yo quería organizar un motín.
En realidad estaban esperándome. A los 15 días de
la publicación, recibí la comunicación. Habían
elegido a 3 ó 4 afiliados de cada regional para presentarme
una denuncia. Me correspondía el Tribunal de Álava.
Estamos en enero de 2001. Cuando recibí aquello, hice un
escrito contestando a lo que me preguntaban. Vino un día
por aquí, en esta misma mesa estuvimos hablando, el Presidente
del Tribunal Regional de Álava, Benigno Urtaran, y me dijo
que no iba a pasarme nada grave, que no me preocupara. Yo entretanto
seguía escribiendo. Van pasando los meses y, de repente,
a fin de año, me llega una comunicación del Tribunal
Nacional del Partido. El Presidente me mandaba un pliego de cargos
diciendo que habían reclamado mi expediente al Tribunal de
Álava ante el silencio de este Tribunal que no había
resuelto dentro de plazo. Al examinar la documentación me
encuentro con que el Tribunal de Álava había propuesto
calificar los hechos de falta menos grave, que tenía como
pena una amonestación ante la Junta Municipal. No sé
lo que sería esto, que vas allá y te echan una bronca,
te sacan la tarjeta amarilla… Sin embargo, a mí no
me habían notificado nada y habían dejado pasar el
plazo. El Tribunal Nacional toma el asunto y, lejos de calificar
los hechos de la misma manera, dice que pueden ser constitutivos
de falta muy grave y me da un plazo de 10 días para hacer
descargo. Le contesto entonces con un escrito diciéndole
que no pensaba hacer alegaciones por miles de razones, entre otras
porque me parece que a estas alturas el que sea el propio tribunal
que me va a sentenciar el que esté formulando el pliego de
cargos choca con los más elementales principios que se aplican
ya en cualquier país. No te puede juzgar el mismo que te
acusa. Quise contestarles para que no lo tomaran como un desplante
de tipo personal, como una descortesía. Sencillamente no
estaba de acuerdo con el procedimiento y por ello no iba a hacer
ningún tipo de alegación. Al cabo de un mes o mes
y medio recibí la sentencia, que es de risa. Se limitan a
reproducir el artículo de DEIA y a escribir 4 líneas
de razonamientos. "Considerando que los hechos son constitutivos
de falta muy grave", sin más, ni por qué. Es
curioso además porque la falta muy grave tenía tres
posibilidades: la suspensión de cargos públicos durante
una temporada, la inhabilitación para cargos internos durante
otra o la expulsión. Dicen que eligen la expulsión
vista la actitud contumaz que he seguido manteniendo, como prueban
otros artículos que han sido añadidos al expediente
por los denunciantes. Con lo cual ellos mismos están dando
a entender que ya no es el artículo contra Arzalluz, sino
que es el conjunto de mis opiniones. Ni contesté, aunque
podía recurrir. En cualquier jurisdicción ordinaria
hubiera ganado, pero la verdad es que si te dicen de esta manera
que no te quieren para qué vas a andar peleando… Por
otra parte la expulsión tenía una componente de liberación,
porque también a veces pensaba que había una cierta
contradicción entre tener el carné y ponerles a parir.
Tampoco quise dejar el carné porque me apetecía más
que me echaran. No me podrán acusar de tránsfuga por
ir ahora en una lista con el PSOE. Ellos me echaron y ahora no pueden
pretender encima condenarme a la muerte civil. La verdad es que
fue así. Creo que estaban buscando un pretexto. Quizá,
además de las declaraciones y los artículos, también
fue mi asistencia a ciertos actos, como a la manifestación
de López de Lacalle. Si creen que me han dado un escarmiento
para que otros afiliados desistan de cualquier veleidad opositora
y les esté saliendo de momento bien, pues mejor para ellos.
Será el último servicio que les he rendido entonces.
El
"Plan Ibarretxe" es rechazado por los partidos constitucionalistas,
el consenso social que puede concitar ni de lejos se va a acercar
al que tuvo el Estatuto de Gernika; al parecer no tiene encaje legal.
Por otra parte, ha sido rechazado por ETA-Batasuna. ¿A qué
responde la insistencia de Ibarretxe en llevar su plan adelante?
Yo creo que en el fondo es que ya no pueden echar marcha atrás.
Se han metido en un berenjenal y no saben parar, ni retroceder,
ni cambiar el rumbo. Sigue siendo una especie de huida hacia adelante.
Aunque con un matiz: empiezo a detectar síntomas de que lo
quieren descafeinar en algunos aspectos (lo tendrá difícil
frente a la izquierda abertzale). Igual el texto articulado lo presentan
con un formato diferente, como una simple modificación del
Estatuto. Quizá intente aproximarse a lo que han hecho en
Cataluña para quitarle hierro, pero lo tiene difícil,
porque si le quita toda la parte doctrinal, lo que llamó
los pilares del Plan en el discurso del Parlamento vasco, que en
el fondo es la soberanía originaria y por tanto ser en un
momento dado poder constituyente en igualdad con el poder constituyente
español hasta llegar a la asociación, si prescinde
de eso, digo, lo va a tener muy duro en algunos sectores. Lo tiene
complicado. Aunque intenten disfrazarlo, creo que en el fondo va
a ser lo mismo. Entre otras cosas, porque Ibarretxe es un iluminado.
Lo digo en el sentido real de la palabra. Según el Diccionario
de la Real Academia: aquella persona que se siente investida de
una misión trascendental. Él está absolutamente
convencido de que es así.
¿Su
equipo le sigue en esa "misión"?
Esto tiene relación con lo que está pasando en el
partido. Es muy gráfico el artículo de Teo Uriarte
en EL PAÍS en el que dice que los señoritos de Deusto
se nos han hecho independentistas y tiene mucha razón. En
estos momentos la generación del lehendakari, la de los cuarenta
y pocos años, la que está metida en el Gobierno, en
los distintos departamentos, instalada en el poder, se siente cómoda
en esta situación. Les está yendo bien y, a corto
plazo, mientras no haya una alternativa seria, esto seguirá
igual. Son personas que eran adolescentes cuando se aprueba el Estatuto
¡Vete tú a contarles! Estos van a lo suyo y están
en la confrontación. Claro que cuenta con el apoyo de esta
gente. No hay más que ver a la Vicelehendakari, despidiéndose
con un "Hasta siempre" del Ministerio de Hacienda…
Qué cosas…
¿En
qué falla la alternativa al nacionalismo?
Hago el siguiente análisis. O todos los barómetros
de opinión se equivocan clamorosamente o es cierto que en
este país, y el último sociómetro del Gobierno
Vasco parece que lo confirma, puede haber un veintitantos por ciento
de independentistas, repartidos de una forma muy desigual (hay bastantes
más en Gipuzkoa, en Álava pocos y en Bizkaia incluso
por debajo de esa media). Si esto es así, hay que concluir
lo siguiente: al PNV le tiene que estar votando mucha gente que
no es en absoluto independentista, que se siente cómoda con
el Estatuto. Gente sensata que no quiere que le sometan a desgarramientos
o a elecciones inútiles e innecesarias. ¿Por qué
esa gente sigue votando al PNV? Creo que a esa gente sólo
la puedes mover si hay una alternativa que les garantice que, siendo
no independentista, sea profundamente autonomista, que sea vasca,
que sea de aquí, que sea autonomista y autónoma. La
gente está muy acostumbrada al autogobierno, a la autonomía
y en eso coincidimos muchos. Pienso que hace un año y pico
si la alternativa la hubiera liderado Nicolás Redondo, o
alguien del Partido Socialista, en lugar de Jaime Mayor Oreja, probablemente
los resultados habrían sido diferentes. En este país
hay mucha gente que constitucionalmente, fisiológicamente,
es incapaz de votar al PP. No sé por qué porque no
soy sociólogo de masas ni psicólogo clínico,
pero alguna razón habrá. Quizá sea porque el
PP no está ofreciendo una alternativa completa. Coincido
con él en el diagnóstico, pero no en la terapia. No
puedes limitarte a hablar todo el día de las víctimas,
de la falta de libertad y de los amenazados. El hecho de vivir escoltado
o de ser víctima no te convierte en alternativa política.
Tienes que ofrecer algo más a la gente. No puedes defender
sólo la Constitución y el Estatuto, tienes que explicar
a la gente de aquí qué lectura haces de la Constitución
y del Estatuto e incluso qué idea tienes de España.
La tienen clarísima, pero aquí es muy difícil
que la vendan. Por ejemplo, no entiendo por qué esa negativa
a ultranza de establecer un sistema de participación de las
comunidades autónomas en Europa. Es algo que tendría
que estar resuelto, es pura lógica. Tampoco entiendo por
qué el Partido Popular no se adelanta a hacer ofertas concretas
para completar las cuatro, las ocho o las que sean transferencias
pendientes y explicarlo didácticamente. En temas de Europa,
en la reforma del Senado, no hay la más mínima propuesta.
Todo es manifestarse continuamente contra el nacionalismo, contra
el nacionalismo, contra el nacionalismo… Esto a mucha gente
le está retrayendo. Con este PNV y con este PP no sé
si es posible, pero si hubiera una propuesta que dijera: "Tengo
un compromiso claro con Euskadi, con su autogobierno, con el Estatuto,
con desarrollarlo y completarlo. Me confieso vasquista, nacionalista,
pero no independentista…".
¿A
quién está pidiendo que diga esto?
Alguien lo va a tener que hacer.
¿La
alternativa no puede venir de un acuerdo PP-PSOE?
Creo que sólo de ese acuerdo no. Cada vez son más
difíciles las oscilaciones de voto en un sentido y en otro.
Cada vez el empate es mayor. Sinceramente, tal vez me equivoque,
yo no creo que el PP de Aznar esté capacitado para ganar
aquí unas elecciones. Incluso, en el caso de que desapareciera
ETA y el problema de la falta de libertad, me atrevería a
decir que los resultados serían bastante parecidos. Podría
ir Rosa Díez o el candidato del PP tranquilamente a pedir
el voto a Ondarroa, pero en Ondarroa votarían abertzale o
nacionalista casi los mismos. La única posibilidad que veo
de quitarles votos es tomar el espacio que el Partido Nacionalista
Vasco está abandonando al radicalizarse. Quien mejor puede
hacerlo es un Partido Socialista fuerte, con esa tradición
de partido federal y con capacidad autónoma de decisión
en Euskadi. En mi opinión la única manera de que el
PNV cambie es que pase a la oposición. Si no pierde no cambia.
Al PNV hay que ganarle, aparte de dándole la batalla ideológica,
penetrando en la sociedad. El PP tiene poco grado de penetración,
es una máquina electoral de hacer votos. Veo más penetración,
más actuación, aunque no la suficiente, en el PSE.
De esta forma hay que empezar. Al PNV, al nacionalismo por no personalizar,
hay que quitarle votos. Yo me hago la cuenta de la vieja: si sólo
hay un 22%, que en Álava puede ser un 10%, de independentistas,
hay que apañárselas para ver cómo de una vez
se puede convencer a mucha gente que sigue votando al PNV de que
no puede ser, de que le están engañando. Están
aprovechando sus votos de la moderación para radicalizarse.
Una maldad: ¿saben cuándo empieza la evolución
españolista de Sabino Arana? Cuando le meten en la cárcel…
Historia pura. En la vida, al final aprendes por discernimiento
o por sufrimiento.
Parece
que en las intenciones del Sr. Ibarretxe está el apelar directamente
al "Pueblo", pasando incluso por encima del Parlamento
Vasco, si no logra la mayoría absoluta en éste para
su propuesta. ¿Qué consecuencias cree que acarrearía
una actitud de ese tipo?
Uno de los problemas básicos que tiene el Plan Ibarretxe
es el hecho de plantear un referéndum al margen del cauce
previsto. Es gravísimo por antidemocrático. Altera
el propio fundamento de la democracia, porque la democracia se basa
en que todas las instituciones tienen que actuar en el ámbito
de sus competencias y de acuerdo con las reglas del juego. Desde
el momento en que alguien, de forma unilateral, se arroga una competencia
y se atribuye una capacidad de decisión sobre cuestiones
que escapan a su competencia, está minando el propio sistema
democrático. Por otra parte, lo más grave de este
Plan es que si nos dijeran que con él se acaba la reivindicación
nacionalista, que ya no se discutirá más el marco,
ya no se discutirá más cómo es la casa o sea
que quitamos los andamios y nos ponemos a vivir en ella tranquilamente,
se podría estar en condiciones de discutir competencias.
A mí me parece muy bien que haya la selección de Euskadi
de fútbol, por ejemplo. Ahora que se lo piensen, por si luego
tienen que jugar la liga los de la Real con el Aurrera y el Lemona…
Me parece muy bien resolver asuntos europeos también. Si
el Plan fuera enfocado como una cuestión de actualización
y perfeccionamiento del Estatuto, y que se acaba con la reivindicación
del marco y del sistema y que este país acepta el autogobierno
y la lealtad constitucional y respeta las reglas del juego, yo estaría
dispuesto a discutirlo.
¿En
estos momentos, con ETA matando?
No, ése es otro tema. Lo doy por supuesto. Estoy hablando
en términos al margen de ETA. Siempre he dicho que no es
ético el momento en el que Ibarretxe lo plantea. Es inmoral
hacerlo en una situación de violencia, porque agrava la tensión
ya existente. Y encima dice, con todo su candor, que vale para una
generación o para 15 ó 20 años. Yo no le veo
salida a ese plan, es imposible.
¿Pero
el Partido Nacionalista Vasco no basa su propia esencia en la reivindicación
permanente?
Ahí está el problema. Por eso digo que tiene que haber
un líder nacionalista que diga: "Hemos llegado al siglo
XXI, todo esto de la Europa de los pueblos, tal y como lo habíamos
enfocado, no es cierto; no tiene viabilidad ni internamente en la
Constitución, ni en Europa. Vamos realmente de una vez a
acabar con esta reivindicación y vamos a decirle a este pueblo
que ya hemos alcanzado lo que deseábamos". Pero no se
atreven. El Plan Ibarretxe es una propuesta ya de ruptura. Dicen
que no es una propuesta independentista. Él dice que parte
de la legalidad para llegar a una situación legal. Pero no
es cierto porque en el planteamiento de Ibarretxe hay un momento
en el que hay un punto cero, o sea hay un momento de ruptura en
el que se reconoce a sí mismo originariamente soberano y
por tanto sujeto constituyente y entonces utiliza esta facultad
de sujeto constituyente para asociarse con otro. El sujeto constituyente
único de la Constitución española ya está
roto. No es independentista el Plan, pero si se mantiene su fundamento
teórico, que es la capacidad de decidir libremente, pasado
mañana se puede ejercer esa capacidad y decidir romper la
asociación para declarar la independencia. Esto no es más
que una fórmula hábil para que se reconozca el derecho
de autodeterminación, el derecho de secesión, aunque
de momento no se ejercite. ¿Por qué? Porque en el
fondo quieren estar a las maduras pero no a las duras, quieren aprovecharse
de estar en Europa, beneficiarse de toda una serie de cosas a la
espera de que las cosas cambien.
¿Es
un derecho la autodeterminación? ¿Cómo ha conseguido
el nacionalismo que gran parte de la ciudadanía percibe este
planteamiento como si de un derecho se tratara?
La autodeterminación se introduce en el Derecho Internacional
simplemente como instrumento de descolonización. Más
que un derecho es un instrumento. Y además tiene muy difícil
configuración, porque ¿quién es el sujeto?
Y hay más preguntas: ¿Sólo sirve para separarse
o también para unirse? ¿Y para volverse a unir? ¿Cómo
van a ser las preguntas? ¿Se puede repetir continuamente
o sólo se repite mientras no salga lo que quieres y en cambio
no se puede volver a repetir para volver a la situación anterior?
El derecho a la autodeterminación es un fetiche. Letamendia,
en el año 78, presenta una enmienda a la Constitución
reclamando el derecho a la autodeterminación. El Partido
Nacionalista vasco votó en contra, ni siquiera recurrió
a la abstención.
O
sea, en septiembre tenemos plan, ¿puede haber consulta?
Todo lo que Ibarretxe en su iluminismo cree que debe hacer lo va
a hacer. Este no da marcha atrás. Vamos a pasar momentos
muy difíciles todavía, pero creo que el nacionalismo
radical al final perderá la batalla. No creo que haya ningún
gobierno en Madrid que vaya a ceder ante estas cosas. Tenemos que
ser optimistas, y pensar en una radical transformación del
actual nacionalismo vasco gobernante, en un nuevo nacionalismo constitucionalista.
KATUARRAINAK
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