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ENTREVISTA A UNA PERIODISTA

No es fácil ser periodista en Euskadi. Y, sin embargo, la mujer con la que hoy hablamos transmite tanto entusiasmo y tanta verdad que da gusto oírle hablar. Tras una agradable comida y alrededor de unos vasitos de orujo, la conversación, la amistad y la complicidad se unen naturalmente.

¿En qué tipo de medios de comunicación has trabajado?
En todos. Es una circunstancia de la vida, no es un mérito. Es cierto que por azar me ha tocado trabajar en todos. He estado en prensa escrita, en la radio, en la tele, en agencias, en revistas…

¿Se nota diferencia entre unos y otros?
Técnicamente mucha. No tienen nada que ver unos con otros. Sin embargo, en el fondo, son todos un poco lo mismo aunque tengan distinto formato. En la tensión, en la satisfacción, cada cual se identifica con una cosa. A mí la radio no me gustaba nada cuando trabajé en ella y, sin embargo, más tarde la he descubierto.

¿En cuál te has sentido más a gusto?
Creo que he tenido más sentimiento de satisfacción en la prensa escrita, en el periódico, por la tensión que había cada día. Más que en una revista, que es una cosa que sale cada semana. En el periódico, ese nacimiento de cada día de los titulares a mí me emocionaba mucho.

¿Siempre en Euskadi?
Sí. He trabajado para revistas de Cataluña o en Madrid para medios vascos, pero en definitiva mi carrera siempre ha estado aquí.

¿En tu caso es vocacional?
Es circunstancial y vocacional. Empecé a trabajar muy joven y, ya trabajando, quise hacer psicología. Un amigo editor que me conocía del trabajo me sugirió que estudiara periodismo. Fue una opción casi secundaria.

¿Qué dificultades tiene ser periodista en Euskadi, es lo mismo que serlo en otro sitio?
No es igual, aunque hay cosas que son comunes al ejercicio de la profesión. Lo hermoso de nuestro trabajo es que estás en contacto con gente muy diversa, tratas con gran variedad de personas, vives diferentes situaciones y tienes que ser de piedra para no ser consciente de lo que te rodea. La diferencia entre el País Vasco y otros lugares es, además de una ideología a la que se le ha permitido todo, la vivencia de situaciones terribles, muchas lágrimas en funerales solitarios, mucha incomprensión. Todo ello acompañado de la falta de un discurso en la calle que te ayudara a sobrellevarlo. Han sido situaciones muy difíciles. Sacar cabeza en esas circunstancias durante tantos años no ha sido fácil. Nunca olvidaré aquellos funerales con mucha parafernalia pero con poco calor humano, ocultando las lágrimas, sintiéndote acompañada por unos pocos compañeros de profesión y constatando también que la repercusión que los atentados tenían en los medios de comunicación no se correspondía con el sentimiento de desolación que algunos vivíamos.

¿Quieres decir que lo que algunos compañeros de profesión sentíais no era compartido por la mayoría?
Así es, no te encontrabas ni siquiera acompañada por tus colegas a la hora de explicar lo que estabas sintiendo. Y no estoy hablando sólo de hace 20 ó 25 años, porque recuerdo que, cuando amenazan a Calleja y a EL CORREO, yo me planto en el medio en el que trabajaba y digo que es intolerable. Me contestan que no va conmigo, que las amenazas van dirigidas a Calleja y a Zarzalejos. Yo creo que entre los compañeros no había conciencia de la terrible situación que estábamos viviendo. En ese sentido éramos una minoría quienes ya vivíamos con mucha incomodidad lo que estaba sucediendo. Y una minoría poco apoyada porque en realidad, en los medios, había ya un formato de sota, caballo y rey para dar la noticia. De ese esquema tú puedes salirte y aportar algo. Un periodista no puede escudarse en el medio, en la ideología del medio en el que trabaja, porque tú estás siendo testigo de una realidad y tú siempre puedes aportar una frase, una palabra, un tono de voz en tu grabación, una expresión que diga algo más… Y en esas pequeñas cosas siempre vas avanzando algo.

No pasa esto en EITB…
En EITB no ha surgido ese tono que supone salirse del esquema ideológico. Faltan periodistas que se salgan de ese esquema por sí mismos, que quieran aportar algo. El libro de estilo será el que sea, el Estado, Euskalherria, la lucha armada, pero incluso del libro de estilo de Franco hubo periodistas que se salieron. Tú puedes salir, tú puedes poner el corazón y, cuando lo que está pasando es tan gordo, tienes que poner el corazón.

Calleja se salió…
Calleja fue único en ETB y diría que fue único también en la profesión en aquellos años. Sinceramente. Eso hay que reconocerlo así.

¿Cómo influye el miedo a ETA a la hora de ejercer vuestra profesión?
Patxo Unzueta siempre ha hablado del miedo difuso. Recuerdo aquellas multitudinarias ruedas de prensa de HB, en las que había un pasillo de gente al entrar que te controlaba, te miraba, te observaba… Pues bien, muchos compañeros asentían todo el rato. La imagen de los periodistas asintiendo delante de los de HB era terrorífica. Y con el PNV también. Eso lo hemos vivido muchos de nosotros. Ha habido miedo difuso y miedo expreso. Es de justicia hablar aquí también de periodistas que han dado la cara en esas mismas ruedas de prensa.

¿Qué más miedos hay?
Hay miedo a ETA por supuesto, pero estar incómoda con la gente que tiene el poder también es duro. Hay mucho miedo al PNV porque no sólo se trata del miedo al que manda, que ocurrirá también en Murcia o Zamora, sino que es un miedo que se multiplica por el miedo a ETA. Las cosas como son.

¿Funciona la autocensura?
De alguna manera sí. A la gente que le funciona muy bien ni siquiera se da cuenta, ni lo admite. Tienen un esquema muy fundamentado del tipo "estos son fachas", "aquellos son buenos", etc. y les sale el resultado informativo en base a ese esquema. Pero es normal, yo creo que no hay que ser demasiado exigentes con los periodistas del País Vasco. En general se ha hecho lo que se ha podido y es muy duro trabajar con una presión semejante a la que se vive aquí.

¿Desde la dirección de los medios se coarta la libertad de los periodistas?
No hay libertad absoluta. Depende de la circunstancia, del medio y de los pactos políticos que este medio tenga. Los medios más potentes eligen a su gente para tratar determinadas cosas y cuando eso no les vale, porque hay un cambio de estrategia, a veces el periodista ni se entera. Yo hace años oí a un periodista contar que en un medio de ámbito nacional se elegía a determinados periodistas para llevar determinados temas. Entonces era más joven y me escandalicé. Hoy en día puedo decir que es así. Si tu posición personal no coincide con la estrategia del medio, te orillan.

¿Cómo incide la línea editorial en el tratamiento de la información?
Hay muchas maneras de tratar la información. Desde un punto de vista ético la información no puede ser propaganda. Por ejemplo, en una rueda de prensa de un partido político, el periodista tiene que ir al hecho informativo y huir de la propaganda. En el titular que se elige para el telediario ya hay una posición. Por eso la información es tan poderosa. Sin embargo, la opinión es de quien la firma y se puede compartir o no. Un periodista tiene que informar hasta de lo que no le gusta, pero siempre con lealtad a los hechos. Esto, que tiene valor en sí mismo, es una cuestión muy delicada pues no admiten que cualquiera haga información. También hay medios en los que no se controla nada las noticias, van como diamante en bruto. En la radio, en general, la información es mucho más libre porque la gente entra en directo, hace reportajes y es mucho menos controlable que una edición escrita. Por no hablar de la televisión que es donde están todos los ojos puestos controlando qué "total" metes de tal político o qué imagen coges. Yo he sido leal con los agentes de la información, pero no he sido objetiva jamás con los temas de la violencia. Me he esmerado en hacer ediciones que incidieran en la sensibilidad de las víctimas y en lo que estaba pasando. Las tomas que eliges no son asépticas. No es opinión, es información. En lo que es la información hay un camino para incidir y no es honesto no reconocerlo. No se puede ser aséptico en una sociedad en la que unos matan a otros y unos están legitimados y otros no. En esa información haces una discriminación positiva, por decirlo de alguna manera.

Desde ese punto de vista, ¿qué opinión te merece EITB?
En la edición de los videos me parece de una asepsia casi insultante. El libro de estilo de ETB me parece "ilegal".

Pero ¿hay libro de estilo de EITB?
No está en las librerías como el de EL PAÍS o el de EGUNKARIA, que también estaba, pero sí existe y todos lo conocen. En el de EGUNKARIA se decía, por ejemplo, que no se podía usar el término terrorista, también es verdad que estaba incluido dentro de una serie en la que otras palabras se descartaban. Pero me chirrió que se descartara ésta.

¿Qué te parece la emisión de la comparecencia de los etarras en ETB?
A mí me parece un insulto, pero no sólo a las víctimas, sino a cualquier persona que renuncia a la violencia para alcanzar sus objetivos. Me parece un insulto que se utilice un medio público para que unos encapuchados amenacen directa e impunemente a toda una sociedad. Me parece terrorífico para cualquier ser humano que haya renunciado al uso de la violencia.

Y desde el punto de vista de la información pura y simple, ¿dónde está el límite?
Lo único que puede explicar una aparición de ETA en la televisión es que el periodista cuestione su legitimidad. El hecho de meter un video sin más es absolutamente inmoral.

O sea que tú ves una cierta responsabilidad en los medios de comunicación en que ETA siga existiendo.
Veo cobardía social y, en el caso de los medios de comunicación, no es mucho mayor que en el resto de la ciudadanía. Lo que pasa es que somos como los demás y no somos más valientes. Lo que nos está pasando es fruto de tantos prejuicios, de tantos miedos y tantas cobardías. Yo no he sido de las más cobardes pero tampoco la más valiente.

¿Qué importancia ha tenido el lenguaje utilizado por los medios de comunicación en la lucha contra el terrorismo?
En la primera etapa socialista se cambia el lenguaje. En vez de ser correa de transmisión de Herri Batasuna como habíamos sido reproduciendo su terminología, se impone un libro de estilo distinto, se empieza a hablar de terrorismo, de banda armada, etc. El lenguaje tiene una fuerza enorme y eso la mafia lo sabe y trata de romper el discurso que se va imponiendo. Durante años han dado pasos importantes y luego se ha ido otra vez para atrás, luego adelante, atrás, y así todo el tiempo. El periodismo es un reflejo del resto de la sociedad, pero tiene un poder tan grande, tan dinamizador que es una pena que seamos tan vulnerables. Cuando empiezan a matar a periodistas o a meter en dianas a determinados periódicos algunos reculan, marcan distancias y hasta se convierten en abertzales.

¿Se debe ponderar la información en materia de terrorismo?
Creo que sí. En una sociedad en la que las libertades están amenazadas permanentemente, tiene que haber una limitación. Hay cosas que no se pueden decir si ponen en riesgo a otros. Los discursos propagandísticos que tienen como objetivo amenazar a la población no deben reproducirse. Lo creo así desde hace muchos años.

¿Lizarra supuso algún cambio en el ejercicio de tu profesión?
En las relaciones personales fue un punto de inflexión terrible, que marca una separación que hasta entonces no vimos ni tan siquiera en Ermua. Hasta Lizarra creíamos que todos estábamos contra ETA, pero en ese pacto se produce una división que nos sorprende a muchos. En nuestras propias cuadrillas hay gente que llevaba el lazo azul y que de pronto está con Lizarra y justifica al PNV, lo que no había hecho antes. En lo profesional hay políticos que a partir de Lizarra ya no te llaman. Se produce un abismo. Hay puentes que se han roto totalmente, con lo que a muchos nos ha costado construirlos…

¿Hay pluralidad ideológica en los medios de comunicación españoles?
En su conjunto sí, aunque cada medio tiene su línea editorial perfectamente marcada.

¿Se pueden ganar unas elecciones sin medios que te apoyen?
Es difícil, pero ha habido casos como el Unidad Alavesa, que sin contar con los habituales espacios irrumpió en el escenario político dejando a todos muy asombrados. Desde luego resulta mucho más complicado ganar con los medios potentes en contra.

¿Es el cuarto poder o es el primero?
Yo creo que el primero no es, pero será el segundo… El cuarto no desde luego…

¿Qué influencia tienen las "vacas sagradas" del periodismo en la opinión pública?
Influyen menos de lo que creen y de lo que quieren. A algunos les falta humildad y más les valdría hacerse políticos…

¿Cómo ves Euskadi después de las elecciones municipales?
No tan mal como lo veían algunos la noche electoral, ni tan bien como esa misma noche lo veía el PNV. Esto es una carrera de fondo.

¿El Plan Ibarretxe está mejor ahora que hace dos meses?
Yo creo que no, pero también creo que a ellos ya no les importa con qué apoyos cuentan. Han tomado una determinación y van a intentar llevarla adelante como sea.

Entonces pueden estrellarse…
Depende de hasta donde les siga la buena gente. Esa buena gente es parte del problema de este país y de cualquier país en el que hay una quiebra moral muy seria. Mientras la buena gente permita con naturalidad que su vecino sufra amenazas o que ciertas opiniones no puedan expresarse con libertad, no veremos un cambio de rumbo en este país.

¿Qué periódico no dejas de leer todos los días?
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