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ENTREVISTA
JAVIER ZARZALEJOS
Katuarrainak
entrevistan a Javier Zarzalejos, Secretario General de la Presidencia
del gobierno español. Este bilbaino de inteligencia veloz
y chispeante, que fue uno de los representantes del gobierno en
las conversaciones mantenidas con ETA a raíz de la última
tregua, no sólo es uno de los colaboradores más cercanos
del presidente Aznar, sino también uno de los cerebros de
operaciones tan vitales para nosotros como el Pacto por las Libertades
suscrito por PP y PSOE, crucial para frenar primero y arrinconar
después a ETA, la kale borroka y toda su parafernalia. ¿Qué
piensa Javier Zarzalejos de los temas más candentes en este
momento tan crítico? Lean, lean y se enterarán.
¿Cómo
definiría en una palabra la situación política
del País Vasco?
No voy a descubrir las enormes dificultades ni las incertidumbres
que presenta la situación política vasca. Pero, precisamente
por eso, creo también que hay que constatar la recuperación
del espacio constitucionalista, los avances, verdaderamente cualitativos
de la política antiterrorista y el mantenimiento de ese objetivo
crucial que es una alternativa plural de libertad al nacionalismo.
Muchos
de los no nacionalistas que vivimos aquí sentimos que, aunque
ETA está más debilitada que nunca, el nacionalismo
está más crecido que nunca también. ¿A
qué lo atribuye?
El nacionalismo está más hipertrofiado, no más
crecido. Su propia radicalización marca sus límites
en una sociedad plural. Su extravagante pelea de familia para quedarse
con la herencia antidemocrática de Batasuna y al mismo tiempo
evitar su derrota confirma su insistencia en la fracasada estrategia
de Estella.
El
Partido Popular ganó por primera vez las elecciones en 1996.
¿Cuál ha sido la evolución de las relaciones
del Gobierno español con el Gobierno vasco y con el PNV,
desde que el PNV votó a Aznar en su primera investidura hasta
hoy en día?
La evolución de esas relaciones la ha marcado el alejamiento,
primero, y la ruptura, después, de lo que entendemos que
son elementos básicos del consenso constitucional y democrático
por parte del nacionalismo. Ese proceso, no solamente ha afectado
a las relaciones con el Gobierno o el Partido Popular. También
ocurrió con el Partido Socialista, como se manifestó
en la ruptura del acuerdo con el PNV en la Comunidad Autónoma.
Además, en esta estrategia, el nacionalismo ha implicado
a las Instituciones que controla.
Si
en el 2004 el PP no obtiene mayoría absoluta, ¿volvería
a intentar pactar con el PNV?
La respuesta a esa pregunta está escrita y comprometida en
el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Ni la Constitución,
ni el Estatuto, ni la política de Estado frente al terrorismo,
pueden ser materia para un pacto de mayoría parlamentaria
o institucional de cualquier tipo y de cualquier nivel. Esa es una
responsabilidad y un compromiso que hemos asumido.
¿Nos
puede contar un secreto? ¿Qué se negocia con una organización
terrorista?
Negociar, nada. De los pocos secretos que quedan, ése es,
precisamente, el menor de ellos. El Gobierno habló de un
diálogo exploratorio, y así ocurrió.
Díganos, ¿por qué ETA rompió la "tregua"?
Como declararon sus portavoces, ETA estaba, no en un proceso de
paz, sino en un proceso de "construcción nacional".
La "tregua" se rompió porque ETA no quería
el cese definitivo del terrorismo, sino facilitar y acelerar el
impulso de construcción nacionalista contra los que no lo
son. El Gobierno, ni podía ser insensible a las expectativas
que la sociedad legítimamente podía albergar, ni podía
ignorar los objetivos de fondo que se querían conseguir a
costa de la Constitución y del sistema democrático.
Y en los dos terrenos, el Gobierno actuó creo que de manera
razonable, decidida y acertada.
¿Cual
es su versión sobre el pacto de Estella entre los terroristas
y el resto del nacionalismo vasco?
A estas alturas es difícil encubrir la naturaleza de aquel
acuerdo. La suma de la debilidad del nacionalismo después
de Ermua y la debilidad de ETA por la lucha policial y la acción
judicial, se resuelve en un compromiso común de reafirmar
la identidad de fines y la convergencia en utilizar la exclusión
de los constitucionalistas como método para conseguirlo.
Esos son los engranajes que Estella quiere poner en marcha. ETA
los engrasa con la declaración de tregua.
¿Qué
opinión le merece la participación del nacionalismo
vasco institucional en ese acuerdo y su deriva política posterior?
¿Tiene arreglo?
Esa deriva de nacionalismo confirma, casi cinco años después,
que la opción que el nacionalismo adopta en el pacto de Estella
es una opción estratégica y no coyuntural. Es la estrategia
en la que el nacionalismo deposita sus esperanzas de futuro. Por
eso, todo lo que ha venido después, tras el fracaso del primer
pacto de Estella, son intentos de corregir lo que consideran que
fueron errores en la articulación y en la presentación
de ese acuerdo que el nacionalismo sigue sin abandonar.
¿Cómo
piensa tratar el Gobierno la convocatoria del referéndum
propuesto por Ibarretxe? ¿Qué va a hacer si finalmente
lo convoca?
La estrategia de ruptura del nacionalismo tiene un alto componente
de provocación. Tampoco ahí hay que darle satisfacción.
La legalidad, la firmeza y el sentido común, seguirán
siendo los ingredientes de la política del Gobierno.
¿Que
herramientas tiene el estado para actuar?
La Ley, la legitimidad democrática y constitucional y la
voluntad mayoritaria de la sociedad vasca de no romper los instrumentos
de autogobierno y de convivencia.
¿Hasta
qué punto las va a utilizar el Gobierno del PP o va a "dejar
hacer" al Gobierno Vasco pensando que es un gesto para la galería
sin posibilidad jurídico política de ser aplicado?
El Gobierno del Partido Popular ha demostrado voluntad y capacidad
de liderazgo para promover todos los instrumentos del Estado de
Derecho frente a los que quieren romperlo. Que una iniciativa de
este tipo carezca de posibilidades jurídicas de ser aplicada,
me parece que no necesita demostración. Pero tampoco debemos
desviar la cuestión de lo realmente importante. Todo proyecto
de ruptura, como el que en este caso patrocina el nacionalismo,
no sólo se enfrenta con la legalidad. Sobre todo se enfrenta
con la propia sociedad vasca. El discurso nacionalista quiere convencer
de que el problema es la Constitución. Cuando, realmente,
el problema que tiene el nacionalismo es la pluralidad de la sociedad
vasca, en la que tampoco cabe su proyecto radical.
¿A
qué atribuye usted la práctica desaparición
de la kale borroka?
A la Ley. Es decir, a la desaparición de la impunidad, a
la voluntad de que la convivencia en pueblos y ciudades prevalezca
sobre la resignación ante el amedrentamiento y el miedo.
Los constitucionalistas vascos tenemos la sensación de que
las rentas políticas, buscadas en el resto de España,
condicionan y dificultan la unidad PSOE-PP en Euskadi, unidad que
nosotros juzgamos indispensable para defender la democracia. ¿Por
qué los partidos anteponen sus intereses partidarios a la
defensa de principio elementales?
Creo que tendríamos que empezar a revisar esa idea tan extendida
-por cierto, de cuña nacionalista- según la cual,
lo que políticamente "va bien" en el resto de España,
no funciona en el País Vasco. En el País Vasco, lo
diferencial es el miedo, y eso es lo que hace que en determinados
temas haya una situación de opiniones públicas invertidas
en relación con el resto de España. Pero insisto que
esa es una creencia que habría que empezar a revisar.
Explíquenos la importancia que el Pacto por las Libertades
tiene en la lucha antiterrorista y si su desarrollo está
siendo efectivo o requiere alguna nueva línea de actuación.
Algunos auguraban al Pacto por las Libertades "la caducidad
del yogurt". Lo cierto es que el Pacto por las Libertades ha
demostrado su eficacia, tanto en aislar la política antiterrorista
de la confrontación natural entre Gobierno y oposición,
como también en todas las iniciativas que han girado en torno
a este eje de Estado. Creo que la trayectoria y los resultados del
Pacto, a partir de las iniciativas de los partidos y las que ha
adoptado el Gobierno, es más que positiva. Y eso marca un
camino que no puede tener ni vacilaciones ni retrocesos.
Para terminar, ¿qué nos cuenta de la sucesión?
¿No está siendo demasiado largo el proceso?
De la sucesión no opino por razones obvias y, espero, que
comprensibles. Pero sí creo que la decisión del Presidente
del Gobierno de limitarse a dos mandatos es una contribución
muy importante a la vida democrática y un buen reflejo de
la forma en la que el Presidente Aznar entiende el ejercicio responsable
del poder en beneficio de los intereses institucionales y ciudadanos.
Las últimas decisiones del Gobierno, el decretazo, el Prestige,
la Guerra en Irak, ¿no le parece que colocan al candidato
en una situación de salida muy difícil, en cierta
medida hipotecada?
La situación de salida del que tenga que asumir esa responsabilidad,
estará condicionada, no solamente por esos asuntos, sino
por muchos otros en los que el Partido Popular, en su acción
de Gobierno, ha demostrado que el papel de un programa de gobierno
no lo aguanta todo, sino sólo los compromisos que se está
dispuesto a cumplir, con honradez y con sinceridad ante los ciudadanos.
Y precisamente por ello, estoy convencido que el ciclo político
del proyecto para España que el Partido Popular promueve,
va mucho más allá del mandato del Presidente Aznar.
KATUARRAINAK
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