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IBARRETXE
TOCA EL BOMBO
Tras las elecciones, los nacionalistas no han
perdido ocasión, venga o no a cuento, de recordar que la coalición
PNV-EA fue la ganadora, y de que es a ellos a los que corresponde
gobernar esta desdichada Comunidad Autónoma, Construcción
Nacional Provisional en Curso o lo que sea. Empeñados en restregar
su indudable pero pequeño éxito sobre la oposición,
se olvidan a menudo de que su victoria fue muy corta: 25.000 votos
y dos diputados sobre la suma de PP y PSE-EE, insuficiente para gobernar
como su gozaran de mayoría absoluta, a pesar de lo barato que
se venden los votos de Madrazo. El caso es que los nacionalistas pueden
tocar el bombo triunfal hasta ensordecer y ensordecernos, sólo
que su estruendo será tan inútil como molesto. Como
pasa en Argentina, donde el hábito peronista ha sido tocar
el bombo para impedir que se hable de problemas reales como el desastre
de las cuentas públicas, la corrupción o la inseguridad
jurídica. Males que empiezan a asomar por aquí: ¿estará
argentinizándose Euskadi? De momento, Ibarretxe toca el bombo
(¿tenemos Evita?), acompañado por la estruendosa charanga
habitual.
La realidad tiene la buena costumbre -o mala, según se vea-
de imponerse al ruido mediante la testarudez de los hechos. Y es un
hecho que Ibarretxe no tiene los escaños suficientes para aprobar
leyes como la de Presupuestos, imprescindible para gobernar puesto
que sin ella no es posible emprender nuevas inversiones públicas
en infraestructuras, empleo público o servicios como sanidad,
vivienda y educación. Ibarretxe tiene que dejar el bombo y
negociar con la oposición, si es que de verdad quiere una ley
de Presupuestos. ¿O es que no quiere Presupuestos, como tampoco
quiso Concierto Económico? En todo caso, un gobierno como el
suyo, en minoría, puede prorrogar los presupuestos precedentes.
Lo que no parece posible es que prospere una marrullería como
la prevista por el ingenioso Atutxa y sus asesores: prorrogar algunos
capítulos de los presupuestos anteriores y dar por aprobados
los capítulos que, no por casualidad, ha votado Batasuna, como
Udalbiltza y subvenciones a negocios abertzales enmascarados en la
promoción del euskera. Eso no va a funcionar. Sencillamente,
porque cualquier entidad o individuo podrá recurrir cualquier
gasto del gobierno arguyendo que se trata de un acto ilegal, sin respaldo
parlamentario. En resumen, la nueva chapuza político-jurídico-administrativa
que ensaya Ibarretxe profundiza en la situación de inseguridad
jurídica sugerida por la denuncia nacionalista del Estatuto,
afirmada con la negativa a negociar el Concierto Económico
y confirmada (si llega a suceder) con la negativa a pagar el Cupo
al Estado.
¿Qué cálculos sigue esta demencial estrategia?
Porque es demencial destruir la seguridad jurídica que, por
ejemplo, prevé que un ciudadano paga impuestos para que sean
gastados bajo aprobación y control parlamentario. De proseguir
con estas trampas, llegaremos al punto en el que nadie estará
legitimado para exigir a ciudadanos y empresas que paguen sus impuestos,
ni para negociar con Estado o entidad alguna, por mucho que a Ibarretxe
persiga las fotos con Prodi. El vasco será un seudo-estado
inseguro, tierra abonada para la proliferación de toda clase
de mafias, como la que ya existe, creada por ETA y representada por
Batasuna. Y sólo a los terroristas puede agradarles la anomia
(negación práctica de la ley) que empieza a vertebrar
la estrategia de PNV-EA-IU, aunque sólo el PNV salga beneficiado
de que ETA, acosada, admita que es posible imponer la Gran Euskal
Herria por medios pacíficos, como salida chantajista al caos
creado por los propios partidos del gobierno, y se embarque en el
nuevo proceso de tregua a cambio de soberanía (Lizarra II)
que muchos ven probable. Sin duda, en los próximos meses vamos
a asistir a situaciones increíbles, creadas por un gobierno
dedicado a cargarse la legitimidad que lo fundamenta. Por nuestra
parte, no será en silencio. Aunque Ibarretxe haga más
ruido que nadie con su bombo estruendoso. |
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