L. PÉREZ/BILBAO
El lehendakari reafirmó ayer su convicción de que el Parlamento acabará aprobando su plan de libre asociación a España «antes que después». Apenas 24 horas después de que la portavoz de su Gobierno admitiera públicamente que el proyecto «puede ser derrotado» en la Cámara -donde los 36 diputados del tripartito no alcanzan la mayoría absoluta requerida para refrendar un nuevo Estatuto-, Juan José Ibarretxe se dijo «absolutamente» persuadido de que el Legislativo «sacará adelante una propuesta» en «los próximos meses», derivada del debate sobre su iniciativa. «Será en diciembre, en febrero, en junio, pero será», aseveró, en un acto con una veintena de cargos públicos de Iparralde a los que explicó su plan de «relación amable entre Euskadi y España».
Las palabras del lehendakari reflejan su habitual confianza en que cosechará el aval del Parlamento, pese a la situación de minoría en que se encuentra su Gobierno a lo largo de la legislatura; pero, al tiempo, Ibarretxe vino a reconocer que su proyecto puede no ser refrendado a las primeras de cambio, en la votación que previsiblemente se celebrará a finales de este mismo año. Aunque en el tripartito cunde la impresión de que Batasuna no respaldará el plan y que éste, en consecuencia, no resultará aprobado, Ibarretxe mantiene inalterable su compromiso de someterlo a la consideración de la Cámara y también de buscar el pronunciamiento de la sociedad en una consulta popular.
El lehendakari siempre ha supeditado el referéndum a que el Legislativo vasco apruebe un nuevo Estatuto y a un escenario de ausencia de violencia, una condición que depende de la decisión de ETA. El martes, la portavoz del Gobierno no aclaró si el Ejecutivo está dispuesto a convocar la consulta aunque no exista acuerdo previo de los grupos parlamentarios. Los mensajes de los dos socios menores del Gabinete no fueron ayer coincidentes: mientras Ezker Batua, por boca del consejero Javier Madrazo, extendía el debate a la próxima legislatura y enmarcaba ahí el referéndum, EA abogó por celebrarlo aun en el supuesto de que el plan no sea refrendado por la Cámara.
«El foco»
Ibarretxe hizo hincapié en que habrá consulta «en los próximos meses, en los próximos tiempos», aunque esa convocatoria sólo podría realizarse, según sus propias premisas, en ausencia de violencia. En cualquier caso, remarcó que el «foco de lo que queramos ser» está en Euskadi y «no en Madrid, París o Bruselas», al tiempo que enfatizó que «no hay una cosa que aprecie más un vasco que decidir sobre su propio futuro». «No tenemos prisa», concluyó Ibarre-txe, con el argumento de que hace «mil años» existía el pueblo vasco y pervivirá dentro de otros mil. Y volvió a defender su plan como «una oportunidad histórica» hacia la paz y la normalización.
Joseba Egibar, que se reafirmó en que el derecho de autodeterminación está «para ejercerlo», tampoco descartó que pueda convocarse la consulta en los próximos meses y anticipó «un choque entre la legalidad y la legitimidad»; es decir, entre el previsible bloqueo de las Cortes al plan Ibarretxe y un eventual aval a la propuesta, que «no solamente» puede lograrse «en una votación en expresión parlamentaria, sino también a través de una consulta directa al efecto». Y a su juicio, si existe un proyecto «legitimado», el Estado «va a tener que entrar a negociar».
El burukide del PNV admitió que el plan puede decaer en la Cámara, pero no «social y políticamente» con un argumento: el texto «goza del visto bueno» de los vascos porque lo respalda el tripartito y porque «perfora» el electorado del PP, el PSE y Batasuna. En respuesta a las apelaciones de Otegi, Egibar aseguró que el preámbulo del proyecto y su articulado son «inseparables» y acusó a la izquierda radical de caer en «flagrante contradicción» por «diseccionar» la «capacidad de decisión» de su ejercicio. No obstante, no descartó tajantemente que el plan pueda votarse parcelado, aunque recordó que el sistema está «reglado».
Ezker Batua optó ayer, por su parte, por centrarse en el PSE. Pese a que Madrazo sostuvo que los socialistas quieren tener «las manos libres» para buscar un pacto con el PP tras las autonómicas, su grupo ha pedido por carta a Patxi López que presente su reforma estatutaria en el Parlamento para explorar las posibles «coincidencias» con el federalismo de libre adhesión propugnado por EB. La coalición invita al PSE a imitar a sus compañeros catalanes y superar «la confrontación estéril».