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Arnaldo
Otegi
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ABC,
25 de marzo de 2004
Salaberria,
condenado por enaltecer a ETA, será ponente del plan
Ibarretxe
J.
J. SALDAÑA/
VITORIA. Mientras el grupo
de la ilegalizada Batasuna presiona al PNV, el plan Ibarretxe
no deja de suscitar polémica, sobre todo por los «tejemanejes»
utilizados en su tramitación ante la cámara
vasca. Tras el rechazo del PNV a la oferta socialista de reformar
el estatuto, el PSE-EE le acusa de impedir a los parlamnetarios
ejercer su labor conforme a la ley.
Una vez más, populares
y socialistas denunciaron la tramitación antirreglamentaria
del plan Ibarretxe. En un primer momento, para evitar, entre
otras cosas, que el Tribunal Constitucional suspendiera su
tramitación, el Ejecutivo vasco lo remitió al
parlamento como una «propuesta», sin rango de
ley. Aunque poco usual, salió adelante con la complicidad
de la mesa del parlamento, de mayoría nacionalista,
que ordenó su debate y aprobación como un «proyecto
de ley» cualquiera.
El presidente de la Comisión
de Instituciones e Interior, José Antonio Rubalcaba,
del PNV, puso el pasado lunes el perejil a todo este desaguisado
y para que el plan Ibarretxe superara el primer trámite
y no fuera devuelto al Gobierno, decidió que se votaran
una por una las enmiendas a la totalidad, y no de forma conjunta,
como establece el Reglamento. De este modo, evitó la
posibilidad, más bien lejana, de que Socialista Abertzaleak
que ha ofrecido su «mano tendida» al PNV para
llegar a un acuerdo votara junto al PP y el PSE, y que no
se llegara a debatir en el parlamento.
Ante estos hechos, el PP y
PSE-EE anunciaron que pedirán a la mesa que anule el
sistema de votación que impuso, de forma «autoritaria»
Rubalcaba. Esta vez no fueron los populares los que con más
dureza criticaron la actuación del PNV, sino el PSE-EE
que expuso la «agresión constante» que
están sufriendo los derechos de la oposición
ante «la imposición» del «plan Ibarretxe».
Rodolfo Ares, que volvió a pedir su retirada, dijo
que la actitud de Rubalcaba vulnera el artículo 23.2
de la Constitución «que reconoce el derecho a
que las personas que han accedido a sus funciones y cargos
públicos se mantengan en ellos sin perturbaciones ilegítimas
y los desempeñen de conformidad con lo que las leyes
dispongan».
«La llave» del
plan
Por su parte, Socialista Abertzaleak,
que se autodefine como «la llave» del plan Ibarretxe,
se sentará en la ponencia, pese a haber sido disuelto
por el Tribunal Supremo.
Para «esta segunda transición»,
como la izquierda abertzale califica el actual momento político,
han designado para que les represente al ex dirigente batasuno
Arnaldo Otegi -principal artífice, junto a Joseba Egibar,
que también tiene su silla reservada, del pacto de
Lizarra- y a Jon Salaberria, que ha sido juzgado y condenado
por el TSJ del País Vasco a un año de prisión
y siete de inhabilitación por enaltecimiento de acciones
terroristas -está pendiente de recurso-, y también
investigado por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar
Garzón, por su relación con Ekin, el aparato
político de ETA. En círculos nacionalistas,
el que Salaberria forme parte del equipo de trabajo de la
propuesta del lendakari ha sentado como un jarro de agua fría;
para el PP es una provocación mas.
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