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Barreda bebe agua en presencia de Rubalkaba en la última reunión de la comisión. / NURIA GONZÁLEZ

 

 



 

El Correo, 1 de abril de 2004

PSE y PP ven una «maniobra de dilación» en la ponencia que debatirá el plan Ibarretxe

No intervendrán activamente en el grupo de trabajo parlamentario, que inicia hoy su andadura para debatir las enmiendas parciales del tripartito y Batasuna

OLATZ BARRIUSO/BILBAO

La ponencia del Parlamento vasco encargada de debatir las enmiendas parciales presentadas por los grupos al plan Ibarretxe celebrará hoy su primera reunión en un clima que, pese al vuelco electoral y a la política de mano tendida del PSE para propiciar una reforma estatutaria en Euskadi, no difiere mucho del que se respiraba en la Cámara antes de los comicios del 14 de marzo y que se resume en una evidente distancia entre los socios del Gobierno vasco y los partidos no nacionalistas de la oposición.

Aunque sí se sentarán en la ponencia que inicia hoy sus trabajos, socialistas y populares -representados, respectivamente, por el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, y por el portavoz parlamentario del PP, Leopoldo Barreda- no intervendrán activamente en el debate, ya que no han presentado enmiendas parciales a un texto al que se oponen frontalmente y sus enmiendas de totalidad fueron rechazadas la semana pasada en comisión, si bien pretenden mantenerlas de cara al Pleno definitivo.

De hecho, ambos partidos coinciden en contemplar con escepticismo esta nueva fase del periplo parlamentario del plan Ibarretxe, en la que sólo ven una «apariencia de cara a la galería» y una «maniobra de dilación» cuya verdadera finalidad, dicen, no sería otra que prolongar la tramitación del plan con la vista puesta en las próximas elecciones autonómicas, previstas en principio para marzo del año que viene. También consideran que la ponencia servirá únicamente para canalizar y escenificar el «debate interno» en el seno del tripartito -«podría hacerse perfectamente en Ajuria Enea», ilustra Eguiguren- y sus propios esfuerzos para conciliar las 17 enmiendas del PNV, las 42 de EA y las 69 de EB-IU, a las que habría que añadir las cuatro presentadas por la antigua Batasuna -cuya cara visible en la ponencia será Arnaldo Otegi-, el «único aliado» en el que podrían apoyarse para sacar adelante el plan, según el representante socialista.

Fuentes del tripartito consultadas admiten que el informe que el grupo de trabajo debe elevar a comisión no estará listo en ningún caso antes del verano, dada la confluencia en los próximos meses de fechas festivas y de la campaña de las elecciones europeas y sitúan la finalización de los trabajos como muy pronto en octubre o noviembre. Incluso, el tripartito -cuyos representantes en la ponencia serán Joseba Egibar (PNV), Rafael Larreina (EA) y Oskar Matute (EB-IU)- no descarta incluir comparecencias de agentes extraparlamentarios -podrían ser algunos de los que participaron en la comisión de autogobierno-, que alargarían más los tiempos.

«Convidado de piedra»

Con este panorama, los partidos que sustentan el Ejecutivo han intentado convencer a los socialistas para que presenten enmiendas parciales al texto -Larreina, que les ofreció la semana pasada ampliar el plazo, les ve «anclados aún en el fundamentalismo constitucional»-, con nulo éxito. Eguiguren se ve como un «convidado de piedra» en la ponencia, explica que no tiene sentido intervenir en un debate «que no es el nuestro» y limita su papel a velar por el mantenimiento de su enmienda de totalidad. En el PSE consideran que sería «incoherente»'parchear' ahora una propuesta que siempre han calificado de «inaceptable». También creen que el debate debería partir «de cero» y no de un texto gubernamental «con sus puntos y comas».

Los populares aseguran que, tras la polémica por el sistema de votación de enmiendas decidido por el peneuvista José Antonio Rubalkaba, su función será la de «testigos» de las posibles «manipulaciones» del tripartito para «protestar por cada vulneración de la legalidad».