El portavoz
del PP del País Vasco, Leopoldo Barreda, afirmó, en
declaraciones a los periodistas que «la palabra paz suena
hueca y no significa nada en boca del presidente de un Gobierno
que hace muy pocas horas estaba negociando parte de la ley de Universidades
con ETA-Batasuna». Así, Barreda aseguró que
al lehendakari «se le llena la boca de palabras bonitas que
no tiene ningún significado siendo pronunciadas por quien
las pronuncia».
En opinión
del dirigente popular, «habla de respeto un lehendakari que
se contrapone a las decisiones judiciales, habla de convivencia
quien plantea la división y el enfrentamiento en el seno
de esta sociedad, habla de convivencia quien no respeta la legalidad
democrática y habla de diálogo quien solo aspira a
imponer su voluntad al conjunto de esta sociedad».
Asimismo, Barreda
afirmó haber echado en falta en el discurso de Ibarretxe
«un mínimo balance de lo que ha sido el año»
y «el más mínimo asomo de voluntad de rectificación
por parte del Gobierno». Según señaló,
el Ejecutivo tripartito, que recordó, afrontará el
2004 sin presupuestos, «sigue sin ser capaz de sacar adelante
sus principales propuestas legislativas».
«Creemos
que hay en este mensaje muchos pájaros y flores pero poco
contenido práctico para la sociedad vasca», concluyó
el portavoz del PP vasco.
«Jugar
al victimismo»
Por su parte,
el portavoz del PSE-EE, Rodolfo Ares, calificó, el discurso
del lehendakari, de «realmente decepcionante» por «limitarse»
a defender su propuesta y «jugar al victimismo».
Ares afirmó,
durante una rueda de prensa en Bilbao, que el discurso del lehendakari
ha estado «lleno de tópicos y de buenas palabras que
ya nadie se cree» y consideró «muy grave»
que Ibarretxe «meta en el mismo saco» a las formaciones
democráticas y a Batasuna, «un partido ilegalizado
por sus ideas xenófobas y por amparar el terrorismo».
En opinión
del dirigente socialista, el lehendakari Ibarretxe «juega
al victimismo» al decir que no le permiten discutir su propuesta
«cuando es a lo que nos hemos dedicado el último año
y no entiende que el Partido Socialista pueda oponerse porque no
comparte su propuesta y tiene una propia».
Asimismo, Ares
reclamó al presidente del Gobierno Vasco que «se aplique
lo que predica y practique el diálogo» no sólo
«con los que le dan la razón».
Por otro lado,
el portavoz del PSE- EE aseguró que su partido está
dispuesto a dialogar. Sin embargo, para ello consideró necesaria
la retirada del Plan Ibarretxe y la existencia de «igualdad
de condiciones», lo que requiere que el debate se realice
«cuando se haya derrotado a ETA y se puedan discutir las propuestas
de todos los partidos democráticos, no todas las ideas como
dice el lehendakari», ya que hay «ideas que no son legítimas,
sino bastardas, totalitarias y fascistas como las de Batasuna».
Para concluir,
Ares reiteró que el plan Ibarretxe no es una propuesta de
reforma y desarrollo del Estatuto, sino la «reivindicación
máxima del nacionalismo, que quiere avanzar hacia la autodeterminación
y la soberanía».