El
Correo, 1 de Agosto de 2004
JUAN
FERNANDO LÓPEZ AGUILAR, MINISTRO DE JUSTICIA
«No
hay posibilidad de que el plan Ibarretxe prospere por mil razones»
Sostiene
que el PSOE «cerrará la puerta» al proyecto en
las Cortes y dice que la singularidad vasca «tiene recorrido»
en la España autonómica
LOURDES PÉREZ/MADRID
El
benjamín de los ministros socialistas (Las Palmas, 1961)
aparece en la entrevista en uniforme de trabajo, una cuidada combinación
de vaqueros y americana azul marino. Juan Fernando López
Aguilar, licenciado en Derecho y experto constitucionalista, responde
luego a las preguntas en un tono pausado y medido, con el que construye
un discurso conciliador en las formas y rotundo en su contenido.
-¿Por
qué salieron tan satisfechos de la reunión con el
lehendakari?
-(Pausa)
Hay que valorarla en sus justos términos. Hemos cumplido
la palabra dada de normalizar el diálogo institucional recibiendo
a todas las comunidades, independientemente de su color político
o de las discrepancias que existan desde el pasado remoto, el inmediato
o que estén sobre la mesa. Eso, en sí, es una buena
señal. Lo anómalo era lo contrario.
-En
la entrevista, Ibarretxe aceptó incorporarse al proceso general
de reformas estatutarias, pero sin renunciar a su proyecto. ¿Cómo
van a conciliar una cosa con la otra?
-La
España plural, constitucionalmente organizada, es compleja,
con problemas singulares que no resulta fácil encajar en
ese proyecto común de convivencia. Y esto tiene mayor incidencia
en las comunidades que cuentan con singularidades muy arraigadas
y constitucionalmente protegidas, como ocurre en el País
Vasco, donde, además, existe una pulsión nacionalista
de largo recorrido. El lehendakari está ba- sando su discurso
en un plan que es frontalmente inconstitucional, hace abstracción
del terrorismo y rompe las reglas del juego. Pero todo esto no se
resuelve con una rueda de prensa, sino que requiere de una interlocución
en la que se pueda aprender a confiar en la capacidad de dialogar
y escuchar de la otra parte.
-¿Su
voluntad es tender un 'colchón' para que reconduzca su plan?
-Frente
a la política desarrollada por el PP, estamos dispuestos
a generar un clima de diálogo a partir de la firmeza de nuestras
posiciones: las singularidades de la comunidad del País Vasco
en la España autonómica tienen recorrido, tienen potencialidades;
hace falta tiempo. Vamos a desarrollar una política autonómica
distinta, sin cuestionar el orden constitucional o que la soberanía
reside en el pueblo español.
-Sin
embargo, Ibarretxe apuesta por la cosoberanía entre Euskadi
y España. ¿A qué debe renunciar para ajustarse
a la Constitución?
-España
es una realidad consolidada en el tiempo y el País Vasco
forma parte de ella. La Constitución tiene como uno de sus
principales méritos afirmar que la identidad española
es compatible con las identidades a las que se reconoce el derecho
de autonomía, ya sean nacionalidades o regiones. El País
Vasco cabe en España, y todo el esfuerzo de los socialistas
se va a orientar a preservar esa garantía de convivencia.
Siempre nos opondremos a quien pretenda revisar la columna vertebral
de esa garantía, que es que existe un pueblo español,
compatible con los pueblos de España, entre ellos, el pueblo
vasco.
-Eso
echa por tierra la principal aspiración de los nacionalistas.
-No
vamos a transigir que, por ninguna vía, se nos plantee que
Euskadi y España sean realidades disociadas, que no se mezclan,
que desde instancias paralelas negocian de igual a igual. Euskadi
existe políticamente porque España existe constitucionalmente.
Por ello, le cerraremos el paso a cualquier pretensión de
que Euskadi y España sean realidades separadas. Eso lo sabe
el lehendakari. Se lo hemos dicho con respeto y cordialidad, pero
con inconmovible firmeza.
«Por
mil razones»
-¿Existe
entonces alguna posibilidad de que el plan prospere?
-No
hay ninguna, por mil razones. Primero, porque nos esforzaremos para
que los vascos que tienen todo el derecho a no votar nacionalista
participen de nuestras convicciones. Segundo, porque vamos a impedirlo
con nuestro voto en el Parlamento vasco. Tercero, vamos a garantizar
que, en el supuesto de que la Cámara lo apruebe, le cerraremos
la puerta con nuestros votos en las Cortes. Y cuarto, porque aseguraremos
que se cumplan las reglas del juego.
-El
lehendakari someterá su iniciativa al refrendo parlamentario
en los próximos meses. ¿Cómo van a reaccionar
si sale adelante?
-El
plan, tal cual está, no prosperará, porque Ibarretxe
necesita mayoría absoluta y no la tiene, salvo que cuente
con los votos de Batasuna, lo que no parece ser el caso, pero es
que además esto deslegitimaría profundamente la iniciativa.
Pero no basta con esa votación, tendrá que venir a
las Cortes. Y aquí se queda. Si el Parlamento vasco lo aprueba,
sería un acto procedimental, no definitivo y sin mayor eficacia
práctica en términos de modificaciones constitucionales.
-Pero
sí tendría consecuencias políticas. Ya no se
trataría sólo de la propuesta de Ibarretxe, sino de
la mayoría del Legislativo vasco.
-Las
cosas hay que afrontarlas cuando se plantean. Y una de las formas
de impedir que los problemas lleguen a su peor hipótesis
es dialogar preventivamente. Aznar se empleó a fondo para
espolear a los nacionalistas y situarles al borde del abismo. Nosotros
apostamos por otra política autonómica y por dar solución
a los problemas conforme se vayan produciendo. En el caso de que
el plan prosperara en el Parlamento vasco, vendría al español
y ahí se quedaría. Pero confiamos en el diálogo
institucional para no llegar a esa situación.
-¿Sería
legítimo un acuerdo avalado por la izquierda radical?
-El
PNV se perjudica severamente si se vincula de esa manera a Batasuna.
Una iniciativa que saliera adelante con su apoyo decisorio tendría
un serio déficit de legitimidad y credibilidad, que dañaría
cualquier intención política de Ibarretxe de dar fortaleza
a su proyecto. Y una modificación de las reglas del juego
que no tiene ninguna posibilidad de sustituir el consenso vigente
agudizaría la fractura social, de forma contraproducente
e inaceptable, y supondría caminar en dirección contraria
a la búsqueda de consensos básicos.
-Usted
es uno de los muñidores de la Ley de Partidos. ¿Batasuna
podría concurrir a las urnas si desaparece el objeto -ETA-
de la condena?
-La
única evidencia es que ETA sigue ahí y que Batasuna
es incapaz de desmarcarse de esa mafia criminal. El resto son hipótesis.
-¿Cuándo
llevará a cabo su compromiso de despenalizar la convocatoria
de referéndums?
-En
la primera reforma del Código Penal, de manera razonable
y marcando con diferencia lo que hizo el PP, que impulsó
aquella desastrosa reforma en 10 días, contraviniendo principios
constitucionales, violentando todas las reglas del juego parlamentario
y causando un escarnio a la calidad democrática. Anunciamos
que lo íbamos a cancelar y lo haremos, posiblemente, en el
próximo período de sesiones.
-¿Y
si Ibarretxe mantiene su intención de celebrar la consulta,
aunque no cuente con su autorización?
-No
vamos a estar inermes ante un atropello antijurídico como
la convocatoria ilegal de un referéndum cuando no se tiene
competencia para hacerlo. Pero los ciudadanos tienen derecho a saber
que un acto ilegal puede ser anulado de mil maneras: en lo Contencioso
primero, con un conflicto de competencias ante el Constitucional
después, con la suspensión inmediata de cualquier
actuación carente de base constitucional...; incluso se puede
responder penalmente por extralimitación de funciones. Pero
no hace falta idear, como si fuera un invento genial, un tipo penal
para meter en la cárcel a Ibarretxe, porque constituiría
una insensatez y no serviría para conseguir el efecto que
busca.
-¿Constituiría
otra insensatez ver a Atutxa inhabilitado por no disolver a Sozialista
Abertzaleak?
-El
proceso judicial está abierto y guardaré respeto absoluto.
Incoar la ilegalización de Batasuna fue necesario y la aplicación
de los autos del Supremo debió producirse en sus propios
términos, disolviendo los grupos obedientes a la organización
ilegalizada. Conozco las razones jurídicas que lo han hecho
inaplicable en el Parlamento y las actuaciones judiciales para resolverlo.
Dicho esto, la actuación de Atutxa es profundamente desacertada,
errónea e irresponsable. |